Internacional

CONFINAMIENTO Y REPRESIÓN

Grecia: dos migrantes heridos de bala en el campo de refugiados de Moria

El pasado jueves, las autoridades griegas dispararon a dos solicitantes de asilo, un iraní y un afgano, por haber salido del campo de Moria y por no haber «obedecido» el confinamiento decretado por las autoridades. Ambos migrantes fueron víctimas de una represión brutal, a imagen y semejanza de la brutalidad reinante en Lesbos.

Alba Nur

Francia

Martes 28 de abril | 08:58

En el campamento de Moria, isla de Lesbos, Grecia, la crisis sanitaria y el confinamiento se han sumado a la miseria en la que están inmersos los migrantes. El campamento de Moria está diseñado para alojar a 3.000 personas; en la actualidad se encuentran allí hacinadas 21.000 personas, sin comida ni agua, en una prisión al aire libre. La cuarentena generalizada, en todos los países del mundo, ha reforzado la represión que sufren los migrantes por parte de las autoridades griegas.

La pandemia mundial ha agravado la situación extremadamente tensa que se vive en los campamentos de Lesbos y en las islas circundantes. A principios de marzo, la ofensiva de Bashar El Assad en Idlib y los anuncios del gobierno turco no hicieron más que aumentar el flujo de refugiados hacia la isla, sumiendo los campamentos en una precariedad aún mayor. Las tres islas de Lesbos, Samos y Quíos acogen el triple de personas de lo que permite su capacidad y el campamento de Moria, como los otros, está saturado. En refugios hechos de basura, con cajas de cartón, los refugiados se apiñan en viviendas insalubres, arriesgando con frecuencia sus vidas. Los refugiados organizan regularmente huelgas de hambre para protestar por sus condiciones de vida y exigir libertad.

La llegada de la derecha al poder reforzó la política antimigratoria del gobierno griego: en noviembre se aprobó una ley para endurecer el procedimiento de las solicitudes de asilo. El pasado mes de febrero, el gobierno griego ideó un "muro flotante" en el mar para impedir que los migrantes entraran en las islas del Egeo. Esta escalada represiva contra los migrantes alcanzó su punto culminante cuando los guardacostas dispararon a los migrantes a principios de marzo. La política nacionalista del primer ministro griego, que consiste en multiplicar las expulsiones y la represión, está alimentando el odio nacionalista en las islas griegas. En efecto, grupos de extrema derecha antimigrantes improvisan "controles" violentos en la isla y atacan a los migrantes y a las organizaciones humanitarias.

A finales de marzo, el gobierno decidió construir un nuevo campamento cercado en la isla de Lesbos para facilitar las deportaciones. Aunque se supone que los campos son una zona de tránsito, para muchas personas se convierten en una prisión al aire libre, mientras esperan la expulsión. Los migrantes se han movilizado contra la construcción de estos campamentos, lo que ha dado lugar a una violenta represión policial. Esta situación se ha agravado con el llamamiento a la huelga general emitida por el alcalde de Lesbos, Spiros Galinos, que exige que la isla no se convierta en una prisión para migrantes. Una empleada de un organismo de apoyo a los solicitantes de asilo dijo que se declaraba en huelga para protestar contra la decisión política de Atenas y para exigir "mejores condiciones de trabajo" y un trato "humanitario" para los refugiados.

El 22 de abril, varias docenas de solicitantes de asilo se manifestaron frente al campamento ya que sus condiciones de vida han empeorado desde el comienzo de la pandemia. De hecho, el campamento de Moria está superpoblado y las condiciones de higiene y seguridad son allí desastrosas. En la última semana, más de 150 personas han dado positivo en la isla en la prueba del coronavirus, lo que supone un enorme peligro para los campamentos vecinos. El hecho de que no se haya informado de ningún enfermo en estos campos también significa que no se han realizado test. Pero si el virus se confirma, se extenderá a una velocidad vertiginosa, teniendo en cuenta que el distanciamiento social es imposible. Las condiciones de acceso a la atención médica son desastrosas y la propagación del virus sería un verdadero desastre humano.

Los migrantes se han reunido frente al campamento para exigir que les liberen de esa jaula y los trasladen al continente griego. Denuncian la situación de inseguridad con la que se enfrentan al virus y denuncian la inmovilidad de las autoridades al respecto. Exigen su inmediata liberación, para poder instalarse en mejores condiciones en el territorio continental griego y piden también equipos sanitarios para hacer frente a la pandemia.

En un conmovedor discurso dirigido al mundo, una migrante protesta: "Buscasteis la guerra en África, es culpa vuestra si estamos ahora aquí"

Este era el mensaje de los refugiados del superpoblado campamento de Moria durante una manifestación pacífica: «estamos aquí, abandonados con nuestros bebés. Queremos que nos evacuen de manera urgente. El covid es una amenaza y nosotros vivimos rodeados de basura». Más de 19.000 refugiados viven aquí hacinados, sin agua, sin jabón…

"Es vuestra culpa", interpela con rabia un joven que acusa a las grandes potencias imperialistas y a su control sobre los países semicoloniales, como responsables de la situación que viven hoy los refugiados. Efectivamente, son ellos los que han saqueado y destruido África e imponen en la actualidad su mando, principalmente a través de multinacionales, que reprimen violentamente a los migrantes.
La pandemia ha provocado que estas contradicciones aumenten ya que el parón de la economía en los países imperialistas, como Francia, ha provocado una importante devaluación del franco CFA, que depende del Banco de Francia [el franco CFA designa una moneda empleada en números países africanos, muchos de ellos excolonias francesas. NdT].

Pero, sobre todo, la pandemia mundial ha agravado la que era de por sí una política mortífera de la Unión Europea en materia de migración. La Unión Europea ha anunciado 700 millones de euros de ayuda a Grecia y el refuerzo de Frontex, la agencia de defensa europea, continuando así con la construcción de los muros de una Europa amurallada y represiva. En el campamento de Moria, siguiendo la estela de la respuesta autoritaria estatal a lo largo y ancho del planeta, los refugiados no tienen acceso ni a máscaras ni a pruebas; solo hay para ellos balas y desprecio.

Hoy en día, las cuarentenas generalizadas y el cierre de fronteras incrementan la represión que sufren los refugiados. En Europa, además de obligarles a trabajar, las fronteras siguen matando a los migrantes que se hallan en la primera línea de la brutalidad de la epidemia. Sin techo, sin condiciones sanitarias, son los más vulnerables en esta situación, por lo que, hoy más que nunca, ¡debemos exigir la regularización de los migrantes y de los indocumentados! Pero, sobre todo, ¡la libertad de movimiento y de asentamiento para todos los migrantes!






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