Internacional

LUCHA CONTRA LA REFORMA JUBILATORIA

Huelguistas ocuparon la Confederación del Trabajo Francesa: "No van a negociar en nuestro nombre"

En el día 44 de huelga, trabajadores de las empresas de transportes y de trenes de Francia ocuparon el viernes la sede de la CFDT para advertirles: "no negocien por nosotros". Llamada por la CFDT, la policía estaba esperando a los huelguistas en la salida.

Gloria Grinberg

@GloriaGrinberg

Sábado 18 de enero

Durante el mediodía del viernes, varias decenas de miembros de la Coordinación RATP (metro y colectivos) SNCF (ferrocarriles) entraron pacíficamente a la sede central de la CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo), al canto de: “…aunque Berger no quiera, estamos acá” y denunciaron que Berger, líder de la confederación, quien jamás llamó a la huelga, negoció esta reforma jubilatoria que los huelguistas consideran una regresión social.

Esta acción simbólica tuvo una enorme repercusión toda la jornada. Primero en un tweet, Berger mismo condenó la acción diciendo que había habido “agresión verbal y física de los asalariados” denunciando a "coordination SNCF-RATP".

Anasse Kazib, uno de los referentes destacados de la huelga expresó megáfono en mano, "toda nuestra solidaridad con los trabajadores ferroviarios de CFDT sindicalizados, que todavía están en huelga y exigen la retirada total de la reforma jubilatoria". El reconocido activista continuó explicando que los huelguistas “no vinieron a denunciar a la CFDT, porque hay miembros que son militantes y parte de la huelga, no estamos en contra de ellos; vinimos a denunciar a estos burócratas y su campeón Laurent Berger".

"No es contra los miembros de @CFDT, sino contra la burocracia que aquí lleva el nombre de Laurent Berger y está en proceso de negociación de regresión social", explica @AnasseKazib frente a la sede de #CFDT

Si bien el CFDT tomó un lugar particularmente importante en las negociaciones, los huelguistas destacaron el hecho de que en los dos bastiones de la huelga, el CFDT no tiene legitimidad para negociar con el gobierno: en el RATP, el sindicato CFDT no es representativo, mientras que los miembros de SNCF exigen la retirada de la reforma jubilatoria sin negociaciones, una posición muy alejada de la del secretario de la Confederación.

Pero la cuestión de las negociaciones con el gobierno no era la única preocupación de los huelguistas: después de un mes y medio de huelgas, el tema de los fondos de huelga también estaba en el centro de su discurso: "tienes 126 millones de euros en la caja negra. ¡Esos 126 millones deben ser entregados a los huelguistas, sindicalizados o no, para que puedan resistir!” exclamó Anasse Kazib ante el micrófono, denunciando que ninguna confederación sindical, hasta ahora, ha construido una verdadera solidaridad financiera con los huelguistas.

Frente a los huelguistas, la reacción de los sindicalistas que estaban presentes fue particularmente vehemente: "vuelvan a trabajar" llegó a gritarles uno de ellos. Incluso se atrevieron a llamar a la policía para desalojarlos. Que una organización que afirma ser parte del movimiento obrero llame a la policía, es una muestra patente de la política de la dirección del sindicato, que, como dijeron los huelguistas, "negocia el peso de las cadenas” que sujetarán a los trabajadores.

Por la tarde, todo el régimen salió a defender al “soldado” Berger, incluido los líderes de la CGT y FO que se separaron de la acción de los huelguistas. También el ex presidente Hollande (Partido Socialista), quien hizo hincapié en la importancia de "respetar a los sindicatos". “En una democracia, debemos respetarnos mutuamente. Debemos respetar a los sindicatos: ya sea que protesten, que estén en la calle o que negocien y hagan compromisos”.

Por su parte, Emmanuel Macron, quien ayer no tuvo un buen día, dijo a los medios: "Condeno firmemente lo que sucedió esta tarde. Esta violencia es una desgracia para nuestra democracia y es inaceptable". Poco más tarde era abucheado por la gente al punto que debió ser retirado por su seguridad en momentos que intentaba asistir a una obra de teatro en París.

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El mismo viernes, los sectores más combativos del movimiento realizaron una tercera acción de lucha, esta vez en el famoso museo del Louvre donde se plantaron en las puertas e impidieron su funcionamiento para visibilizar el ataque histórico a las conquistas laborales que quiere imponer Macron.

Estos sectores de huelguistas combativos se vienen organizando a través de una coordinadora con el fin lograr la retirada total de la reforma jubilatoria y superar las trabas que imponen las cúpulas sindicales, que intenta negociar con el gobierno a espaldas de los enormes sectores en huelga que están dispuestos a seguir luchando.






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