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Red Internacional

Dicen las autoridades que se avanza en la identificación de los 104 cuerpos hallados en las últimas fosas clandestinas descubiertas por Miguel Ángel Jiménez Blanco durante la búsqueda de los normalistas de Ayotzinapa.

Bárbara FunesMéxico D.F | @BrbaraFunes3

Jueves 10 de septiembre de 2015 | 02:04

Recordemos que Jiménez Blanco, miembro de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y del Comité de Búsqueda de Familiares de Víctimas de Desaparición Forzada “Los otros desaparecidos de Iguala”, fue asesinado el pasado 9 de agosto.

Ahora se dieron a conocer en distintos medios de comunicación declaraciones de Joaquín Torres Osorno, director de Prevención del Delito de la Subprocuraduría de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República.

Este funcionario señaló que hay avances en la identificación de los 104 cuerpos hallados en fosas clandestinas en los alrededores del Cerro Gordo. Sin embargo, no dio cifras concretas sobre cuántos restos humanos fueron identificados.

Una vez, el Estado mexicano, responsable de cientos de miles de muertes, desaparecidos, desplazados, torturados, muestra su desidia ante el dolor de las familias trabajadoras y de los sectores populares, que buscan a sus seres queridos.

Fosas clandestinas: flores macabras

La muerte ronda todos los caminos en México. Con la firma de la Iniciativa Mérida, un acuerdo entre Estados Unidos, México y Centroamérica, se desató el infierno.

La llamada “guerra contra el narcotráfico” fue la excusa para militarizar el país. El objetivo, fríamente calculado por el imperialismo estadounidense, las trasnacionales y sus socios mexicanos: aplastar todo intento de cuestionamiento de los planes neoliberales que hundieron en la miseria a la mayoría de la población.

Con la noche negra de Iguala y la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa se hizo evidente la colusión entre el Estado y el crimen organizado.

Se sucedieron las masacres, como negras hojas que se lleva un viento siniestro. San Fernando (Tamaulipas), Tlatlaya y Ostula (Estado de México), Iguala (Guerrero), y Apatzingán (Michoacán), Zacatecas y el último caso fue Nuevo León, donde se halló una gran fosa clandestina con 31,000 restos óseos.

A un año de Ayotzinapa: ¡Fue el Estado!

Se acerca el aniversario de la masacre de Iguala y de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa.

Es necesario que el próximo 26 de septiembre se realice una gran jornada de lucha por los normalistas, por Rubén Espinosa, Nadia Vera, Mile, Yesenia y Alejandra y por todos los muertos, por todas las víctimas de feminicidios, crímenes de odio y desaparecidos que enlutan este país. Contra la militarización, la “guerra contra el narco” y las reformas estructurales.

Porque no es posible olvidar a los ausentes. Porque nada se puede esperar del asesino régimen del PRI-PAN-PRD. Porque el cinismo de Enrique Peña Nieto y sus secuaces es intolerable. Porque ellos pretenden aterrorizar a la clase trabajadora y los sectores populares para aplicar las reformas estructurales y los recortes presupuestarios al gasto social.

El magisterio combativo, trabajadoras y trabajadores de la industria y los servicios, estudiantes, jóvenes precarizados, intelectuales, pueblos originarios, comunidad sexodiversa, todos tenemos una cita de honor el próximo 26 de septiembre. ¡Porque vivos se los llevaron: vivos los queremos!




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