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Red Internacional

Vidas precarizadas.Incendio de una vivienda precaria en La Matanza: una mujer y sus seis hijos se quedaron sin nada

Se incendió la casa de madre de seis hijes del barrio San Javier de Virrey del Pino. Una vez más, la precariedad de las viviendas, la ausencia de respuestas estatales y la solidaridad de amigas y vecinas como respuesta.

Miércoles 1ro de diciembre de 2021 | Edición del día

El domingo, después del mediodía, las llamas iniciadas por un corto circuito de una pava eléctrica consumieron las paredes de fenólico qué dividían cuatro habitaciones. “Tengo cinco hijas. De 2, 3, 8, 9 y 11 años. Y un varón de doce años. Vivimos solos. La verdad no quedó nada, perdimos toda la casa”. “¿Tenemos qué agradecer que no le pasó nada a ninguno pero ahora nos quedamos sin nada?”, cuenta una amiga de Estefanía, la madre que banca la casa. “Nos quieren condenar a la miseria” exclama una publicación de instagram ante la bronca de ver las consecuencias de la precariedad en que se vive.

Estefanía y sus seis hijes viven en el barrio San Javier, en un barrio del km.38 de Virrey del Pino, La Matanza. Pese a los discursos demagógicos del intendente Espinoza sobre la supuesta innovación en La Matanza, los déficits estructurales son moneda corriente. “En muchísimas casas las instalaciones eléctricas son inseguras, no hay cloacas, pavimento y agua corriente. Esto es de lo más común en los kilómetros” cuenta una de las vecinas, que al igual que millones de familias improvisó separaciones de fenólicos improvisando paredes donde poder vivir.

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“Vinieron dos dotaciones de bomberos, que junto a los vecinos intentaron apagarlo pero el fuego no dejó nada, perdieron todo. Están con lo puesto” cuenta una amiga de Estefanía. “Estamos impulsando una colecta porque encima, fuimos al Municipio de La Matanza y la única respuesta fue dos colchones y unos tirantes. Pero no tiene ni paredes para poner los tirantes y está todo destruido”.

En Argentina son más de 3.500.000 las familias que sufren emergencia habitacional. El hacinamiento es moneda corriente en los barrios y las familias que se tienen qué amontonar para poder vivir. Aun sin las condiciones mínimas, la respuesta se ve en la solidaridad y organización de las familias trabajadoras en las tomas de tierras como la de Guernica y las decenas que La Matanza, como Nueva Unión de Rafael Castillo o las viviendas abandonadas por el estado y recuperadas por las familias del barrio Los Ceibos.

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Pasan los años y los gobiernos, pero los planes de viviendas siguen estando ausentes. La pobreza supera el 40% de la población y más del 70% de los niños menores de 16 años son pobres en el conurbano bonaerense. La prioridad del gobierno es llegar a un acuerdo con el FMI sin importar las consecuencias más duras que va a implicar sobre las familias trabajadoras. Solo por dar un ejemplo, con el dinero que se pagó por deuda externa desde que asumió el gobierno se podrían haber construido 500 mil viviendas.

Tal como se ve cuando las situaciones difíciles apremian, la solidaridad de clase es fundamental, por eso organizan juntadas de donaciones para poder levantar la casa, una vez más. Un ejemplo necesario a tomar en cuenta para los tiempos que vivimos donde cada día es más importante la organización entre trabajadores, familias, jóvenes de los barrios para pelear por una tierra y una casa para vivir.




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