Géneros y Sexualidades

PASO DEL NORTE

Indignación en Juárez tras muerte de Yesenia Pineda por negligencia médica

Tras meses de ser atendida en instituciones de salud pública de Ciudad Juárez y Chihuahua, el 14 de marzo falleció la joven Yesenia Pineda de 20 años, víctima de múltiples negligencias médicas e institucionales.

Martes 22 de marzo de 2016

La muerte de Yesenia Pineda Tafoya de 20 años de edad ha conmocionado a la sociedad juarense. En marzo del año pasado ella dio a luz en el Hospital de la Mujer y durante el procedimiento post-parto, “por error” le conectaron la vagina con el recto.

Yesenia regresó a dicho hospital en repetidas ocasiones para tratarse el error médico, pero fue rechazada y canalizada a inicio de año, al Hospital General “Salvador Zubirán” en la capital de Chihuahua. Ahí, se le practicó una mala colostomía que deterioró aún más la salud de la joven, sin que las autoridades médicas o estatales se hicieran responsables.

Luego de estos sucesos Yesenia acudió a presentar una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, misma que fue rechazada bajo el argumento de que los hechos habían ocurrido en Ciudad Juárez. Finalmente, tras una larga y dolorosa serie de negligencias médicas e institucionales, Yesenia falleció en el Hospital General de Chihuahua el 14 de marzo.

Pueblo juarense exige #JusticiaParaYesenia

Ante semejante injusticia por parte de las autoridades médicas, municipales y hasta de derechos humanos, la reacción de la sociedad no se hizo esperar. El sábado 19 la familia de Yesenia, junto a 300 personas y organizaciones feministas, encabezaron una marcha por las calles de Ciudad Juárez que culminó en la entrada del Hospital de la Mujer.

Ahí exigieron justicia para Yesenia y denunciaron que los casos de violencia y negligencia contra las mujeres en los hospitales públicos, son muy frecuentes. Por redes sociales también se expresó la indignación y el pésame hacia su familia mediante el hashtag #JusticiaParaYesenia; así como la denuncia de más mujeres violentadas antes, durante y después del parto en el Hospital de la Mujer Juarense y otras instancias de salud públicas.

A pesar de que en el gobierno priísta de Ciudad Juárez impera el discurso institucional de la equidad de género y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, casos como el de Yesenia muestran que las leyes están muy lejanas de la realidad.
Las mujeres pobres, jóvenes y trabajadoras tenemos que enfrentar cotidianamente múltiples tipos de violencia, en donde se combinan nuestra condición de género y la clase social a la que pertenecemos. Vivimos con el constante peligro de sufrir violencia sexual en el camino hacia la escuela o el trabajo, o con el temor a ser una víctima más de trata o feminicidio. Y si pertenecemos a las clases populares, no contaremos con servicios de salud pública acorde a nuestras necesidades.

Desmantelamiento de la salud pública: violencia de Estado

El caso de Yesenia demuestra que las mujeres somos las primeras y más afectadas por las políticas de desmantelamiento y privatización de la salud pública, propias de los Estados capitalistas de nuestra época.

Desde hace décadas en México los políticos y gobiernos en turno se han dedicado a avanzar en los planes de privatización de los sistemas de seguridad social y salud pública. Con el objetivo de hacer de la salud de las familias de trabajadores un multimillonario negocio, se han saqueado los hospitales públicos, recortado los presupuestos destinados al sector, subrrogando importantes servicios y precarizando las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores de la salud.

Son precisamente el Estado y sus instituciones los que sientan las bases estructurales para que se perpetúe y reproduzca la violencia contra las mujeres y niñas, y además, los que permiten la impunidad en casos como el de Yesenia. Es por ello que desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas consideramos que para alcanzar justicia para Yesenia, es necesario continuar exigiendo el castigo a los responsables mediante la movilización en las calles y sin ninguna confianza en las instituciones.

Para que casos como el suyo no vuelvan a repetirse es necesario levantar un gran movimiento de mujeres que luche junto a las trabajadoras y trabajadores de la salud, contra la privatización de los sistemas de salud y por el aumento al presupuesto del sector, basado en el cese del pago de la deuda externa y en impuestos progresivos a las grandes empresas que ven en nuestra salud y trabajo la fuente de sus privilegios y grandes fortunas.






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