Sociedad

ANIVERSARIO LUCTUOSO DE ADAM SMITH

¿Influyó Adam Smith a Karl Marx?

Este 17 de julio es el aniversario del fallecimiento de Adam Smith, uno de los principales precursores de la economía política. En el marco de una nueva recesión económica mundial que cuestiona los pilares mismos de la teoría hegemónica moderna, volvemos a una lectura de este pensador que influenció a Marx.

Gabriel Bagundo

México | @g_bagundo

Miércoles 17 de julio | 17:10

Nació el 16 junio de 1723 en Kirkcaldy y falleció el 17 julio de 1790 en Edimburgo, capital de Escocia, a los 67 años. Fue profesor de “Filosofía Moral” en la Universidad de Glasgow, la ciudad escocesa más grande. Pasó también por las universidades de Oxford y Edimburgo. Fue amigo de David Hume, quien influenció notoriamente su pensamiento y obras. Contemporáneo de los enciclopedistas (a Voltaire, el gran representante de la Ilustración, lo conoció en Ginebra).

Para cuando Adam Smith nació, tenía tan sólo 25 años que la primera máquina de vapor se comercializable con éxito no muy lejos de donde él nació. La niñez del pequeño Adam transcurrió en un mundo convulso, en el corazón y en pleno siglo de la “Revolución Industrial” que transformaría el conjunto de las relaciones económicas, sociales y políticas de Europa y el mundo. Un siglo clave que daría paso el establecimiento de las relaciones sociales del capitalismo a nivel mundial.

La fecundidad del pensamiento filosófico y económico de Adam Smith responde precisamente a la necesidad de entender el nacimiento de ése nuevo capítulo en la Historia de la civilización humana. En el último año de su vida, Adam Smith alcanzó a observar los grandes cambios políticos y sociales de la Revolución Francesa de 1789.

El pensamiento filosófico de Adam Smith

Una de sus obras más importantes es la “Teoría de los sentimientos morales”, de 1759. Recordemos que la cátedra universitaria que Adam Smith ocupó e impartió era de filosofía, no de economía, disciplina de la cual terminó siendo “padre”. Se considera que la Teoría de los Sentimiento Morales es la base filosófica de sus concepciones filosóficas -plasmadas después en su famosa obra “La Riqueza de las Naciones”. Esta obra filosófica sin duda fue fuertemente

influenciada por una de las obras más importantes de David Hume: “Tratado sobre la naturaleza humanada” (terminada en 1738 y publicada antes de que Hume cumpliera 30 años).

La Teoría de los Sentimientos Morales de Smith es un estudio sobre la acción humana. Trata de indagar en las pasiones y sentimientos que impulsa la acción (como la simpatía, la ambición, la adversidad y sus relaciones con la propiedad). Este análisis fundamenta la propuesta de Smith de un “sistema de filosofía moral” desde donde operan la noción de virtud y la idea de justicia, en relación con el premio y el castigo, o el mérito y el desmérito.

La Riqueza de las Naciones y los cambios en el mundo moderno

“La Riqueza de las Naciones” (cuyo nombre completo original fue “Investigación sobre la naturaleza y causas de la Riqueza de las Naciones”) es una de las obras económicas más nombradas en el mundo de la economía, pero también –tristemente- es una de las obras menos leídas y estudiadas, incluso por los economistas contemporáneos que adhieren a las ideas del pensamiento clásico.

Se publicó en 1776. Fue reeditado 4 veces y traducido a seis idiomas antes de la muerte de Adam Smith. Su originalidad, y por lo que se le considera pilar del pensamiento económico político moderno, es que trata de dar respuesta a las nuevas relaciones de producción y a los problemas económicos generados por la Revolución Industrial y al parto del capitalismo mundial.

El liberal Adam Smith rompe con un pensamiento propio de la época histórica colonial. Para él, el origen de la riqueza ya no estará en la producción agrícola o la renta de la tierra, tampoco en la balanza de pagos propia de la extracción metálica de las colonias, como proponen fisiócratas y mercantilistas. El fundamento de la riqueza humana en la época capitalista estará basado en la apropiación del trabajo para la producción industrial.

Adam Smith como fundador de la economía política moderna

La Riqueza de las Naciones es una obra que ordena el cúmulo de experiencias, lecciones, aprendizajes históricos y desarrollos teóricos del pensamiento económico de su época en temas como el papel del trabajo, el valor, la moneda, los precios, la renta de la tierra, la agricultura, el comercio, las colonias, el gobierno, etc., y se esmera por organizarlos en un sistema teórico racional. Por ello es el padre de la “ciencia económica”, en un momento en el que el la Ilustración y el racionalismo presionaban al pensamiento europeo moderno para producir explicaciones basadas en la razón, la lógica y el conocimiento.

Muy posiblemente Adam Smith sería rechazado actualmente para impartir cátedra casi cualquier Facultad de Ciencias Económicas de México o el mundo. Si hubiese postulado el plan de trabajo de La Riqueza de las Naciones para un programa de posgrado en economía en el siglo XXI, le habrían recomendado mejor dirigirse a un programa de excelencia, pero en sociología o filosofía.

Adam Smith no dominaba las matemáticas y su obra económica principal carece de cualquier importante análisis de datos. Por supuesto, esta crítica con respecto a su época. Recordemos que

en su momento las ideas del también inglés Isaac Newton ya se esparcían aceleradamente, y sus colegas universitarios trabajaban desarrollando cálculo infinitesimal (obvio sin computadoras ni dispositivos inteligentes. Solamente con papel, pluma y la mente).

¿Influyó Adam Smith a Karl Marx?

La obra de Adam Smith fue fundamental para el desarrollo del pensamiento marxista, aunque se sorprendan las y los lectores de esto. Karl Marx (1818-1883) estudió a Adam Smith mucho más seriamente que el 99% de los economistas neoclásicos de hoy en el siglo XXI. Cuando Marx tenía 29 años redactó el Manifiesto del Partido Comunista y para entonces ya había desarrollado los cuadernos que hoy se conocen como los “Manuscritos económico-filosóficos del 44”. A los 49 años publicó el primer tomo de “El Capital” (1867).

La más radical crítica a los fundamentos políticos y económicos de las relaciones sociales propias de la sociedad burguesa y la producción industrial no pudo haber sido desarrollada por Marx sin estudiar a detalle a Adam Smith, Quesney, Steuart, Turgot, Hume, Petty, Locke, Rodbertus, Malthus, Ricardo, etc. (a diferencia de autores como Keynes que se jactan de no haber leído).

Entre 1861 y 1863, posterior a los “Grundrisse” de 1857-58, Marx escribió una parte de sus notas del proyecto de investigación de lo que sería el plan general de El Capital (para más detalles al respecto del plan original, sus cambios y el proyecto que hoy conocemos -el cual fue publicado a la muerte de Marx- puede consultarse la popular obra de Roman Rosdolsky “Génesis y estructura de El Capital de Marx”). Estas notas serían publicadas sólo hasta 1956 bajo el título de “Teorías sobre la plusvalía” o Tomo IV de El Capital (en 3 tomos). Sólo hasta 1980 en español.

Aportes de Adam Smith para el desarrollo de la crítica a la economía política

En los primeros dos tomos de las “Teorías sobre la plusvalía” Marx estudió rigurosamente a Adam Smith y realizó una crítica detallada de sus errores y omisiones. Mientras A. Smith atribuyó a la “mano invisible” la causa de algunos fenómenos económicos esenciales, Marx escaló el edificio teórico del liberal Smith y trató de no dejar ningún espacio sin alumbrar con la luz del conocimiento social.

La apropiación del trabajo de otros y la economía de Adam Smith

Quien se atreva a leer a Adam Smith se sorprenderá al ver que su lenguaje y su edificio económico conceptual está muy cercano al lenguaje y a las ideas de Marx (por más provocador que esto pueda sonar).

Adam Smith es muy consciente de las transformaciones sociales y económicas de la Revolución Industrial. La siguiente cita no es de Marx, sino de Adam Smith en su gran clásico:

“Una persona es rica o pobre según que disponga o no de los recursos necesarios para procurarse los medios de vida, las comodidades y los placeres de la existencia. Pero, al implantarse en todas las ramas de la división del trabajo, la persona sólo puede obtener directamente por medio de su

trabajo una parte extraordinariamente pequeña de todas aquellas cosas, pues la inmensa mayoría de ellas tiene que lograrlas por medio del trabajo de otros: por tanto, será rico o pobre según la cantidad de trabajo de que pueda disponer o que pueda comprar”.

Adam Smith sabía muy bien y trata de exponer cómo es que la apropiación del trabajo de unos sobre otros es fundamental en el capitalismo. Pero no logra entender cómo ni qué consecuencias tiene en la dinámica económica.

En su obra clásica Smith cita en un párrafo muy revelador a Thomas Hobbes:

“como dice Monsieur Hobbes, riqueza significa poder; pero quien adquiere o hereda un gran patrimonio, no adquiere con ello, necesariamente, un poder político cualquiera, sea civil o militar (…) El tipo de poder que esta posesión le procura, directa o indirectamente, es el derecho de disponer de todo el trabajo de otros o de todo el producto de este trabajo que de momento se encuentra en el mercado”.

En el Tomo IV, volumen I, de El Capital, Marx señala que Adam Smith ya sabía que “la riqueza no consiste ya en el producto del trabajo propio, sino en la cantidad de trabajo ajeno de que este producto puede disponer, del trabajo social que puede comprar”.

Adam Smith y la teoría del valor trabajo

La teoría del valor trabajo desarrollada por Marx tiene sus fundamentos en conceptos que no son aportes de Marx, sino que fueron desarrollados por Smith, Ricardo y otros. Smith reconoce y observa los cambios que existen por la inserción del trabajo asalariado en el desarrollo del capitalismo industrial y la importancia de la apropiación del trabajo ajeno como regla de las relaciones sociales basadas en la propiedad privada. Solamente que no lo cuestiona ni lo critica; lo promueve.

La consecuencia de no entender hacia a dónde se dirigen las fuerzas económicas basadas en la explotación humana le negó la posibilidad de Adam Smith de poder entender uno de los más importantes fenómenos industriales: la crisis capitalista. Si usted revisa bien la obra de Smith, no encontrará como una preocupación principal el tema de la crisis. De hecho tiene poquísimas alusiones. Esto a diferencia de un Marx que con 30 años vivió la primera gran oleada de revoluciones anti absolutistas en Europa: la “Primavera de los Pueblos”, precedida por una profundísima crisis económica, que sin duda le motivó a central el principal trabajo intelectual de su vida al fenómeno económico.

La crisis capitalista mundial y la crítica de los clásicos

Estas fuerzas económicas que movilizan al capitalismo se basan en la contradicción entre el trabajo y el capital. Adam Smith reconoció en el desarrollo de las fuerzas productivas basadas en la propiedad privada el motor de la productividad del trabajo. Pero fue incapaz de observar las consecuencias del proceso de producción de valor y de apropiación de plusvalor que, por las leyes de la competencia y del “libre mercado”, impulsan una dinámica que necesariamente tiende a la crisis capitalista.

Hoy, a 229 años de la muerte de Adam Smith y en el marco de una nueva recesión mundial, se vuelve muy necesario volver a los clásicos y sobre todo a las críticas de ellos. Es necesario apropiarnos de un método adecuado con el cual comprender qué está pasando desde hace 11 años con el estallido de la crisis financiera mundial del 2008.

Una crisis que no termina ni siquiera de desarrollarse completamente, y para el cual ni la teoría económica y, por tanto, tampoco los responsables de la política económica alrededor del mundo están preparados. ¿Cuántos aspectos de la teoría hegemónica no hay por criticar desde el marxismo?






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