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Red Internacional

Este 6 de abril en el congreso local de Jalisco se aprobó el matrimonio igualitario.

Diego Juárez@diego_enp2

Jueves 7 de abril | 20:40

El congreso de Jalisco se aprobó con 26 votos a favor, 8 en contra y 3 abstenciones, convirtiéndose en el 27 estado en aprobar el matrimonio igualitario.

Los artículos del Código Civil que se modificaron son el 258, 260 y 267 Bis, estableciendo que dos personas se unan libremente en comunidad, con respeto, ayuda mutua e igualdad de derechos y obligaciones.

Además del matrimonio igualitario se hicieron otras reformas, cambiando así la normativa vigente en favor de las personas disidentes, además se aprobó la ley de identidad de género, que facilita cambio de nombre y sexo en las actas y también se votó la prohibición de los ECOSIG.

Sobre la Ley de identidad de género, ahora la Ley de Registro Civil, da facultad a los Oficiales de Registro a levantar una nueva acta de nacimiento, a las personas mayores de edad, que así lo deseen.

Este gran avance en los derechos de la diversidad sexogenérica, que se logró con la lucha en las calles y de activistas y personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTI+, de hecho el día de la votación hubo una importante concentración afuera del congreso, para hacer presión y conquistar estos derechos, ya que durante años estaba en discusión, pero siempre se estancaba la votación.

Aunque Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, se montó sobre esta gran conquista celebrando y felicitando a lxs activistas, mientras su gobierno ha aumentado la policía y la represión en el estado, cómo se vio con el asesinato de Giovanni López, un obrero asesinado por la policía, la misma policía que a nivel nacional, nos acosa, hostiga y reprime a nivel nacional por nuestra orientación sexual e identidad de género.

Pero pese a que es un gran avance, aún falta mucho que conquistar, porque la igualdad ante la ley, no significa la igualdad ante la vida, mientras nos sigan asesinando, vivamos la precarización laboral, los despidos, la discriminación en los centros de trabajo, de estudio, en nuestras casas y en las calles.

Sin embargo, para acabar con todo este tipo de violencia y conquistar nuestros derechos, hace falta poner en pie un potente movimiento de las disidencias, combativo, en las calles e independiente a los partidos patronales, que busque la unidad con otros sectores como el movimiento de mujeres y la clase trabajadora.




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