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Red Internacional

Ataques imperialistas.Joe Biden continúa con los bombardeos a Somalia

A pesar de las declaraciones sobre reducir los ataques con drones, el presidente de Estados Unidos ya ordenó tres bombardeos a Somalia, en menos de dos semanas. Reproducimos un artículo de Left Voice, integrante de la Red internacional de La Izquierda Diario, escrito durante el primer y segundo ataque al país africano.

Miércoles 4 de agosto | Edición del día

El martes 20 de julio, Estados Unidos lanzó su primer ataque aéreo contra Somalia desde que Biden asumió el cargo en enero. Supuestamente, el ataque tenía como objetivo a Al Shabaab, una organización yihadista que se ha perfilado en toda Somalia, especialmente en la ciudad de Galkayo, en el centro del país. Todavía no se ha verificado de forma independiente si hubo civiles heridos o muertos por el ataque aéreo. Sólo unos días después, Estados Unidos llevó a cabo su segundo bombardeo en Somalia.

El Gobierno somalí afirmó que el ataque aéreo "destruyó combatientes y armas de Al Shabaab con cero víctimas civiles". En otras palabras, los ataques de drones estadounidenses ejecutaron a somalíes el martes y de nuevo el viernes. Y es muy dudosa la afirmación de que "cero civiles" fueron asesinados. El año pasado, Amnistía Internacional descubrió que el Mando de África de Estados Unidos (AFRICOM) había llevado a cabo muchos más ataques aéreos de los que afirmaba en el pasado y que no reconocía la muerte de al menos 21 civiles y las heridas de al menos otros 11.

Sólo entre enero y finales de abril de 2020, Estados Unidos llevó a cabo 39 ataques aéreos en Somalia. Esto ocurrió en medio del aumento de la pandemia de coronavirus en un país con una infraestructura sanitaria ya insuficiente debido a décadas de conflicto militar y espoleado por la intervención extranjera de Estados Unidos contra Al Shabaab. A mediados de diciembre de 2020, Trump ordenó la retirada de las 700 tropas, en medio de un movimiento general para sacar las fuerzas militares de ciertas áreas, incluyendo Irak y Afganistán.

El día antes de la toma de posesión de Joe Biden, el 19 de enero de 2021, el AFRICOM anunció que había matado a tres miembros de Al-Shabaab en dos ataques aéreos en Jamaame, en el sur del país y Deb Scinnele (norte de Mogadiscio, principal ciudad de Somalía).

Biden llegó al cargo prometiendo que limitaría el uso de los ataques con aviones no tripulados, tratando de distanciarse de Barack Obama, que amplió enormemente los ataques con aviones no tripulados durante su presidencia, una administración en la que Biden era el segundo al mando. Pero ha dado claramente marcha atrás en esta promesa de limitar el uso de drones fuera de los lugares de operaciones bélicas de Estados Unidos, lo que se suponía que era un contraste con la política de Trump de dar carta blanca a los militares en países como Somalía o Libia.

El general de brigada del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, Thomas Savage, subdirector de operaciones del AFRICOM, dijo que el "ataque se llevó a cabo bajo la autoridad de autodefensa colectiva", lo que según el Pentágono significa que los militares no necesitaron la aprobación de la Casa Blanca para continuar con los ataques de drones. Esto significa que Biden ha otorgado esencialmente al ejército estadounidense el poder de actuar como lo considere oportuno, independientemente de la cantidad de daños que se produzcan. Después de ser elegido e inaugurado su mandato, como ha demostrado una y otra vez, Biden está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar la hegemonía de Estados Unidos, es decir, para mantener el poder y la influencia del imperio estadounidense en el mundo, ya sea a través de tácticas más diplomáticas como las sanciones económicas a Cuba, las sanciones que empeoraron la crisis del agua en Irán o las declaraciones del G7 contra China, o estrategias militares más abiertas como la reanudación de los ataques con aviones no tripulados en Somalia.

Ya sea mediante tratados, diplomacia o bombas, Estados Unidos busca mantener su hegemonía, lo que traerá miseria a la clase trabajadora y a los oprimidos de todo el mundo.

La diputada demócrata Ilhan Omar ha denunciado los ataques aéreos por la forma en que se autorizaron, enviando al presidente Biden una carta en la que cuestiona los fundamentos del primer ataque con aviones no tripulados en Somalia, y buscando que su administración rinda cuentas de la promesa que hizo de compensar a las familias de los civiles muertos por los ataques aéreos estadounidenses. "El concepto de matar a civiles y pagar a sus familias es atroz, y también es atroz que ni siquiera esa mísera indemnización se haga realidad", afirmó.

Muchas de las preguntas de la carta, que Omar publicó en Twitter, siguen legitimando los bombardeos imperialistas por razones de "seguridad". Por ejemplo, Omar pregunta "¿Ve su Administración este ataque como autorizado por la AUMF de 2001, las autoridades del Artículo II o alguna otra autoridad legal?" La Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (NR:AUMF por sus siglas en inglés) fue una resolución conjunta tras el 11-S que autorizaba al Presidente a "usar toda la fuerza necesaria y apropiada contra aquellas naciones, organizaciones o personas que determine que planearon, autorizaron, cometieron o ayudaron a los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2001, o que albergaron a dichas organizaciones o personas, con el fin de prevenir cualquier acto futuro de terrorismo internacional contra Estados Unidos por parte de dichas naciones, organizaciones o personas". Debemos ser claros: el problema no es el proceso "legal" de aprobación de los ataques con drones, sino, los propios ataques imperialistas con drones.

Biden es un halcón de la guerra desde hace mucho tiempo, apoyando la guerra en Irak, la violencia sionista contra Palestina y, en general, manteniendo y ampliando la presencia e intervenciones militares de Estados Unidos. El demócrata pretende aumentar el presupuesto militar de 2022 a U$S 715.000 millones, lo que supone un aumento del 1,6% respecto a 2021.

Cuando no está promoviendo intervenciones militares o abogando por que se destinen más fondos a la defensa, mantiene la hegemonía estadounidense a través de "medidas diplomáticas": desde tratados hasta deuda externa favorable a Estados Unidos.

No hay manera de "responsabilizar a la administración Biden" para que deje de bombardear países del "Sur Global" mientras el capitalismo imperialista ejerza su supremacía. Absolutamente ninguna de las bombas lanzadas por Estados Unidos están "autorizadas para la autodefensa"; esto no es autodefensa, es parte de un proyecto imperial.

La promesa de un mal menor al votar por Joe Biden no sólo no ha obtenido las concesiones que el pueblo estadounidense espera, como la condonación de la deuda y un alivio significativo del coronavirus, sino que también perpetúa los ciclos de agresión imperialista, los bombardeos y los ataques con aviones no tripulados en el extranjero.

El cese de las guerras promovidas por el imperialismo con la retirada de todas las tropas estadounidenses son imprescindibles para detener la violencia, en Somalia y en todo el mundo. En última instancia, el fin de esas guerras, requerirá una revolución acá mismo, en el corazón del núcleo imperial.




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