Juventud

JUVENTUD PRECARIZADA

Jovenes precarios: En pie de lucha

Los jóvenes somos uno de los sectores más golpeados por la pandemia. Ahora lo sabemos, es el capitalismo.

Miércoles 2 de septiembre | 20:49

Nos dicen que la juventud se va como el agua entre las manos, que es el tiempo más feliz pero también el más efímero. Nos repiten “disfruta tu juventud”, pero ¿este sistema nos da la opción de hacerlo?

Existen numerosos factores que impiden que los jóvenes podamos vivir en plenitud, sin angustiarnos por las deudas y sin contar meticulosamente el dinero para dividirlo una y mil veces para que rinda.

La juventud en el trabajo

Durante la pandemia y en virtud de defender las fortunas de los empresarios, las patronales se dieron a la tarea, (en complicidad con el gobierno) de implementar descansos, rotación o extensión de los turnos laborales, despidos injustificados, rebajas salariales y toda clase de sanciones y ataques laborales. Se calcula que más de 15 millones de personas han sido despedidas este año.

El desempleo, las carencias económicas, el alza en los precios de productos como la gasolina, el pollo, el frijol, el gas, etcétera, solamente empujan a la población a trabajos informales sin derechos laborales ni garantías de ningún tipo.

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Ya desde los spots para anunciar el segundo informe de gobierno, AMLO declaraba que “se está pacificando al país”, cosa que es completamente falsa si tenemos en cuenta que el desempleo masivo y el incremento en la tasa de inflación anual de 3.59% (Según datos del índice Nacional de Precios al Consumidor en el INEGI) han arrastrado a miles de jóvenes a la delincuencia, aumentando el grado de descomposición social ya existente.

Aunado a eso, las defunciones por COVID-19 se incrementaron gracias a la respuesta poco coordinada y a destiempo de las autoridades, pero también ante la negativa de las empresas de cancelar actividades no esenciales y mandar a los trabajadores a cuarentena con licencias de goce de sueldo cubiertas totalmente.

La reapertura económica acelerada (llevada a cabo para perpetuar las ganancias de los empresarios), las pésimas condiciones en las plantas de trabajo así como la falta de recursos para hacer la cuarentena (como tener agua potable diario o una vivienda estable y bien cimentada) ocasionaron el fallecimiento de millones de trabajadores, muchos de ellos padres, madres, tutores o pilares de familia.

Ante esto, los jóvenes tuvimos que abrirnos paso en medio de la crisis para poder llevar dinero a nuestras casas. Emplearnos en trabajos miserables, como cajeros de centros comerciales, en tintorerías que esclavizan, en plataformas de reparto de comida, en restaurantes de comida rápida, call centers y más.

Pero los efectos de la precarización laboral no son resultado únicamente de la crisis sanitaria, de hecho, ya estaban ahí desde hace tiempo.

En el último período, el trabajo se ha visto cada vez más precarizado. Ejemplo de ello son el outsourcing, el subcontrato, la tercerización, el home office, la flexibilización de horarios, la informalidad, los contratos basura, la implementación de horas extra, el bajo salario y las “compensaciones” en forma de vales de despensa.

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Tres frentes: joven, mujer y trabajadora

La mano de obra en México se acrecentó con la industrialización de las urbes, y significó la inclusión de las mujeres en la cadena productiva. Pero más puestos disponibles no significan necesariamente mejor calidad de vida. Con el pretexto de su género, las patronales han colocado a las mujeres en puestos lamentables, como las maquilas, los mostradores en los que se gana una miseria, sin licencias de maternidad y con altos índices de acoso como resultado de la cultura patriarcal y de dominio masculino predominante en las periferias y los barrios.

Según Oxfam, las mujeres enfrentan más barreras que los hombres para mejorar su situación económica, y una de las causas principales es que sus condiciones laborales son más precarias.

Las esenciales

Las enfermeras del sector salud ocupan más del 75% de mujeres en su plantilla; más del 90% de asesores de mostrador en tintorerías y cafeterías son mujeres; según datos de la OCDE, aproximadamente el 51% de las mujeres mexicanas se emplea en la informalidad, la traducción de esto son las que sirven comida en mercados, que venden verduras, que son empleadas domésticas, que laboran sin contrato o trabajadoras sexuales. Y en suma, más del 40% de la fuerza laboral en nuestro país la conforman mujeres.

Pero parte de esa fuerza laboral está en los hogares, pues sobre las mujeres recaen las tareas domésticas que no son remuneradas. Lavar, planchar, coser, cocinar, cuidar a los más pequeños del hogar, hacer la limpieza, traer provisiones, todo con los escasos pesos que llegan al monedero.

La falta de recursos, de un empleo estable con salario digno y suficiente, las labores en el hogar y la violencia doméstica obstaculizan a las jóvenes para tomar las clases en línea, aun a pesar de que el balance del Segundo Informe de gobierno asegura que “se está trabajando para que los jóvenes puedan acceder a la educación”.

¡Organizadas, peleándolo todo!

La juventud trabajadora, precarizada, las mujeres y lxs estudiantes necesitamos alternativas reales a nuestro futuro. Nos restringen oportunidades, nos recortan las perspectivas y nos obligan a callar la verdad: Que la crisis sanitaria y económica la está capitalizando el rico, pero la está pagando el pueblo.

Quienes nos organizamos en la Agrupación Juvenil Anticapitalista y en la Agrupación de Mujeres y Diversidad Sexual Pan y Rosas, pensamos que hay otra opción, que no podemos seguir sujetos a condiciones de vida precarias, llenando las carteras de los patrones.

La solución no vendrá nunca de los partidos tradicionales, ni de los empresarios ni aún menos de las fuerzas represivas como la policía o la Guardia Nacional. Somos las mujeres, la juventud en alianza permanente con los trabajadores, la comunidad LGBT, los defensores de la tierra, los migrantes y el campesinado quienes tenemos la oportunidad de cambiar el curso de la historia.

Por eso te queremos invitar a la Asamblea Nacional de la Juventud Anticapitalista, que tendrá lugar el domingo 6 de septiembre, a las cuatro de la tarde. ¡Por nuestro derecho al futuro!
Puedes registrarte aqui.

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