Política Internacional

LATINOAMÉRICA INDIGNADA

LA OEA culpa al gobierno cubano y venezolano de las protestas en el continente

Ante el clima de manifestaciones populares en el continente americano Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente bolivariana, número dos del régimen venezolano, dijo recientemente que “hay pequeñas brisas bolivarianas en la región y se viene un huracán bolivariano”. En relación con estas palabras la OEA emitió una declaración de prensa.

Martes 22 de octubre | 23:16

El pasado 16 de octubre la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió un comunicado en el que declaró que “Las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social”.

La caracterización de "dictaduras" que hace la OEA muestra el cara proimperialista de esta organización y el calificativo con el que se justifican la injerencia y bloqueos a países que no se alinean totalmente al imperialismo norteamericano.

En Venezuela, el chavismo ha ido perdiendo el apoyo popular con el que contó en décadas anteriores como se ha reflejado en elecciones. Se trata de un gobierno sostenido casi exclusivamente por las fuerzas armadas (FANB) y el régimen político, en consecuencia, un bonapartismo reaccionario que recorta libertades democráticas y aumenta la represión a quienes luchan por el salario o contra los despidos.

En Cuba el régimen burocrático de partido único prohíbe las huelgas y movilizaciones y la constitución de partidos u otras organizaciones que defiendan las conquistas de la revolución, así como la libertad sindical y de prensa.

Parece que para la OEA los únicos países que merecen el nombre de "repúblicas democráticas" son aquellos donde rige la dictadura social del capital como en el Brasil de Bolsonaro o la Argentina de Macri.

El gobierno bonapartista de Venezuela y la burocracia cubana no se pueden caracterizar como dictaduras pero son lo opuesto a una verdadera democracia obrera y socialista, basada en la más amplia autoorganización y autodeterminación de las masas, con libertad de tendencias y partidos, con plena libertad de organización sindical para los trabajadores.

Esta declaración además no refleja más que el cinismo de la OEA pues deja de lado la realidad de pobreza que se viven en Latinoamérica y las causas reales de las protestas de los pueblos originarios, los estudiantes, los trabajadores y trabajadoras y el pueblo en general.

En Ecuador los pueblos originarios y los trabajadores se levantaron ante las medidas dictadas por el FMI, que el gobierno de Lenín Moreno intentó implementar, como el retiro al subsidio de los combustibles a cambio de la obtención de un crédito por 4200 millones de dólares, medidas que no harían más que encarecer la vida para el pueblo ecuatoriano.

En Colombia, estudiantes de 11 Universidades salieron a protestar contra la corrupción en la Universidad Distrital y contra el exceso de fuerza del Escuadrón Móvil Antidisturbios.

En Chile la acumulación del descontento por el alza a las tarifas de la luz, del metro, las bajas pensiones y la criminalización de la juventud crearon un caldo de cultivo para que surgieran protestas masivas y, recientemente, el llamado a una Huelga General.

Para la OEA, la miseria que viven los pueblos latinoamericanos aparece como causa del descontento cuando el imperialismo norteamericano necesita utilizarlo como justificación para sus planes de recomposición en el continente, como en Venezuela, donde se instrumentalizó la miseria que vive el pueblo trabajador bajo el gobierno de Maduro para intentar legitimar un golpe de Estado. Ahora buscan convencer de que el descontento es originado por el gobierno cubano y venezolano.

La declaración emitida por la OEA señala específicamente las protestas en Colombia y en Ecuador y termina señalando que la Secretaría General de la OEA “se mantiene a la disposición de los Estados Miembros en sus esfuerzos para hacer frente a los factores de desestabilización organizados por la dictadura venezolana y cubana”. Una verdadera declaración de intenciones de los organismos internacionales hacia la rebelión en América Latina.






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