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INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

La Ford calla a Trump y le muestra como aprovechar nuestra mano de obra barata

Trump dijo que la Ford era una "vergüenza" por anunciar el traslado de su producción de autos chicos a México y la Ford lo calla con números, a costa de los obreros mexicanos.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Miércoles 21 de septiembre de 2016

Hace unos días Donald Trump tronó contra la fábrica de automóviles Ford debido que anunció que trasladaría su producción de autos chicos a México. Uno de los argumentos centrales en la campaña del candidato republicano es garantizar la reducción del desempleo en EE.UU. y la mejor manera es, según él, centralizando la producción dentro del territorio estadunidense.

Con esta posición pretende mantener el apoyo de franjas de trabajadores de esta industria, quienes fueron en los años de fin de siglo, fuertes opositores al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pues eran bastante permeables al argumento de que el TLCAN desplazaría la producción automotriz al sur del río Bravo. Incluso los sindicatos de las fábricas automotrices intentaron acuerdos con sus patrones para que no se cerraran sus plantas, al menos por algunos años.

Al final, algunas plantas cerraron, pero para ser relocalizadas en los suburbios de Detroit y en los estados del sur de EE.UU. y unas pocas más en nuestro país. Pero más que por el TLCAN, fue por la fuerte crisis del 2007 y el otorgamiento de facilidades, impuestas al gobierno mexicano, lo que ayudó a la creación de algunas plantas armadoras yanquis en nuestro país.

Ahora la Ford tiene planes de relocalización de su producción buscando incrementar las ganancias en aquellos segmentos que dentro de EE.UU. tienen poco margen de ganancia a base del sudor del trabajador mexicano. Este sería el caso de los autos chicos, que serán destinados para la nueva planta en San Luis Potosí, incluyendo el Fiesta que se dejará de producir en la planta de Cuautitlán.

Actualmente Ford tiene tres plantas armadoras en México: la de Chihuahua que está dedicada a fabricar sólo motores, la de Hermosillo, que produce autos medianos como el Fusion y el C-Max, mientras que la Ford de Cuautitlán, que lleva casi un año con paros técnicos, trabajando un máximo de 15 días al mes para producir las ultimas unidades del compacto Fiesta que se terminarán este mes, modificará sus líneas de producción para fabricar autos medianos, lo cual se tiene previsto para su reapertura en 2018.

Contentando a Trump

El director de Ford, salió al paso de las críticas de Trump anunciando que los planes de esta empresa no son de reducir puestos de trabajo en Estados Unidos. Argumento con que atacó el candidato declarando a Ford “una vergüenza” para su país. En realidad, el plan de relocalización obedece a un criterio asumido por las “tres grandes” (General Motors, Chrysler-Fiat y Ford) de dejar de producir autos chicos en territorio estadunidense por su bajo margen de ganancia, toda vez que este nicho está sometido a una fuerte competencia con las armadoras japonesas, coreanas y alemanas, que les compiten de tú a tú dentro de su propio mercado. Para emparejar la situación buscan apoyarse en la precarizada mano de obra mexicana, como también lo hacen sus competidoras.

Para complementar esta relocalización, la planta de Wayne, cercana a Detroit, Michigan, modificará sus líneas para producir camionetas como la Pick up Ranger que le dará enormes ganancias. Ya desde el 2014, siguiendo su plan de relocalización, la Ford canceló el convenio que tenía con la fabricante de camiones, trailers y omnibuses, Navistar, con quien fabricaba los camiones Ford, F-650 y F-750 bajo la denominación de marca Blue Diamond Trucking, en su planta de Ramos Arizpe, Nuevo León.

Ahora produce estos camiones en su fábrica de Avon Lake, cerca de Cleveland, Ohio, y sus ganancias crecieron 59% el último año, lo cual sirvió para amortizar el costo de remodelación de la planta, de 168 millones de dólares, para producir dichos camiones. Michigan y Ohio son estados muy sensibles al tema del empleo y los ataques de Trump a la “desnacionalización” de la industria estadunidense han tenido resultado en Ohio, donde las encuestas recientes le dan ventaja de 5% sobre Hillary Clinton.

Trump había amenazado, en caso de ganar la presidencia, con obligar a Ford a regresar las nuevas plantas a EE.UU., o por lo menos a aplicarles un arancel del 35%. El presidente de Ford, Mark Fields, se limitó a contestarle que los movimientos que hemos señalado, lejos de significar un recorte a la planta laboral, han permitido la creación de 28 mil empleos nuevos durante los últimos cinco años.

La jugada de la Ford apunta a maximizar sus ganancias. Según especialistas, la línea de camiones Ford-Series (desde la clásica camioneta F-150 hasta el camión F-750) es el nicho que le reditúa mayores márgenes de ganancias, mismas que ya no tiene que compartir con Navistar. Al mismo tiempo, concentrará su nicho “más débil” los autos compactos y algunos medianos en plantas mexicanas para aprovecharse de la mano de obra barata.






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