Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

La clase nos divide: Añez primera golpista de Latinoamérica

Que una mujer gobierne no es victoria para el 99%, si ella es burguesa, xenófoba, racista y una fanática religiosa. El género nos une, pero la clase y ríos de sangre nos dividen a las mujeres de a pie de asesinas como Jeanine Áñez en Bolivia.

Cristina Sol

Estudiante de Derecho Internacional, Universidad Autónoma del Estado de México

Sábado 23 de noviembre de 2019

La tarde del jueves una masiva movilización que descendía desde El Alto fue brutalmente reprimida en La Paz por el golpismo boliviano. Los manifestantes exigían justicia, al tiempo que cargaban en las espaldas los ataúdes de sus familiares (ocho muertos, saldo de la represión en la planta de Senkata) y pedían la renuncia de la autoproclamada como presidenta Jeanine Áñez.

No todas las mujeres somos iguales. El género nos une, pero la clase nos divide de mujeres como Jeanine Áñez, desde Hillary Clinton, Ángela Merkel, hasta Claudia Sheinbaum.

En sesión legislativa sin quórum, el pasado 12 de noviembre Jeanine Áñez se autoproclamó la presidencia de Bolivia y se coronó así el golpe de Estado impulsado por empresarios, la derecha y la Policía (con el aval de las Fuerzas Armadas).

Tan sólo unas horas después de autoproclamarse la presidencia, Áñez convocó a las fuerzas armadas a que impidieran que las movilizaciones descendieran desde El Alto. Mientras le guiñó a los agrobusiness y a la megaminería, a quienes les anticipa beneficios en agradecimiento por apoyar el golpe de Estado.

En tenor a su política represiva, la golpista Áñez en decreto deslinda de responsabilidad a los militares, otorga millones a las fuerzas armadas y autoriza a militares con carta abierta para matar a los manifestantes.

Junto al racista empresario Arturo Murillo, nuevo ministro de Gobierno y parte del gabinete del Gobierno golpista, Jeanine Áñez es responsable de la muerte de al menos 18 personas, cientos de heridos y presos en tan sólo once días producto de las represiones contra los manifestantes en distintos puntos del país.

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¿Quién Jeanine Áñez?

Es claro el carácter reaccionario, represivo y pro empresarial del autoproclamado “gobierno de transición” de la golpista Jeanine Áñez. Su gobierno comenzó una persecución sobre periodistas y acusa de terrorismo a los manifestantes.

Áñez se codea con ultraderechistas religiosos y representantes de los intereses del empresariado y oligarquía boliviana. Y por defender los intereses de su clase, Jeanine Áñez desatará el peso de las fuerzas represivas sobre indígenas, mujeres, trabajadores, campesinos y la juventud que exige su renuncia, como se ha visto hasta ahora.

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¿Quién dijo que todo está perdido?

No sólo el pueblo boliviano se levanta y resiste el golpe de la ultraderecha clerical, racista pro empresarial y pro yankee en las calles, en América Latina actualmente se están desarrollando importantes procesos de lucha.

Desde Chile, donde la juventud y millones exigen la renuncia del asesino Sebastián Piñera y luchan contra la herencia pinochetista y neoliberal. En Ecuador hace unas semanas la lucha enarboló el rechazo al paquetazo de ajuste de Lenin Moreno y el FMI.

De la misma forma en Colombia el 21 de noviembre las y los oprimidos estallaron en huelga general contra las políticas empresariales de Iván Duque. En Argentina las mujeres, la juventud y lxs trabajadorxs luchan contra el FMI y la deuda.

Mientras el imperialismo se prepara para el momento más agudo de la crisis internacional e instala a sangre y fuego gobiernos de ultraderecha a lo largo del continente para ganar posiciones, al tiempo que los gobiernos reformistas traicionan las luchas populares como en México y Argentina

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Con el avance de la ultraderecha a lo largo del continente, la crisis climática en el mundo y el recrudecimiento de la violencia y la pobreza, organizarnos significa supervivencia. Es vital que en nuestras escuelas, barrios y centros de trabajo nos organicemos para exigir presupuesto para la salud, la educación, el arte y la cultura, no para la Guardia Nacional.

¡Abajo los intereses imperialistas en América Latina!, ¡No pasarán!






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