Internacional

Francia 2021

La derecha tradicional francesa gana las elecciones regionales en un marco de abstención histórica

La abstención histórica de casi el 68% marca un salto en la crisis de instituciones, la derecha tradicional gana las elecciones regionales, se debilita la ultraderecha de Le Pen y Macron recibe una bofetada.

Salvador Soler

@SalvadorSoler10

Lunes 21 de junio | 12:54

Este domingo 20 de junio se llevó a cabo la primera vuelta de las elecciones regionales en Francia, marcando las tendencias a nivel nacional hacia las presidenciales del 2022. Los resultados fueron una enorme sorpresa para las encuestadoras y la vida política francesa, pero sobre todo una bofetada para Macron.

Así se mostró el escenario del domingo: la derecha tradicional francesa de Los Republicanos fueron los grandes ganadores; la ultraderecha de Marine Le Pen se debilitó; el partido del presidente Emmanuel Macron, República en Marcha, pierde las esperanzas para el 2022; la centroizquierda del Partido Socialista resurge en la conversación; y la Francia Insumisa y sus aliados mantuviron sus resultados históricos.

A todo esto, el récord de abstención se llevó todas las miradas del análisis político: el 67% de los 47 millones de franceses convocados a votar faltaron a las urnas, un 15% más que hace 6 años. Un dato que evidencia la crisis orgánica que atraviesa el país en los últimos años, donde la mayor parte de la población rechaza o perdió cualquier tipo de esperanzas en encontrar un candidato que los represente. Se trata de un salto en la crisis de instituciones políticas, el descrédito de la clase política en su conjunto, en forma de rechazo a la campaña reaccionaria y de seguridad. Pero además a la crisis económica y sanitaria por el coronavirus, que impactan sobre enormes franjas de la clase obrera francesa.

La votación domingo fue reprogramada desde marzo retrasándose tres meses debido a la crisis sanitaria. Como ningún candidato superó endrá el 50% de los votos en esta primera ronda, habrá balotaje el próximo domingo.

Los partidos conservadores de la derecha tradicional, representados por Los Republicanos, conseguían 29% de los votos, seguidos por el ultraderechista Reagrupamiento Nacional de Le Pen, con 18,5%, que no ha podido repetir sus mejores resultados de elecciones anteriores. En tercer lugar se situaba el Partido Socialista (PS), el más votado en las cinco regiones que ya gobernaba, con un interesante 18%. Al igual que a la formación de Le Pen, al partido presidencial, La República en Marcha (LRM), tampoco le fue bien y sus probabilidades de ganar una región eran casi nulas.

Los partidos afines al presidente Emmanuel Macrón, con LRM a la cabeza, sumaban apenas entre un 10 y 11% de los votos y no estaban presentes en todas las regiones. Los Verdes que cruzaron la barrera del 10%, ubicados más a la izquierda les fue bien en regiones donde gobierna la derecha, pero aun no compiten con los socialistas. Mientras tanto la Francia Insumisa y sus aliados, entre ellos el NPA, apenas cruzaron el 5% de los votos. Mientras que Lutte Ouvrière (Lucha Obrera) con un candidato obrero de Toyota, alcanzó un 2,2% a nivel nacional.

La gran perdedora fue Marine Le Pen del RN, el partido nacionalista, xenófobo y racista, quien previamente las encuestas la colocaban primera lejos del segundo. Al contrario de los sondeos, no se impuso en ninguna de las seis regiones de las 13 para las que se disponía a ganar este domingo por la noche (horario de Francia).

Se esperaba que el Partido Socialista o la Francia Insumisa frenen de alguna manera la emergencia del RN, sin embargo la tarea la cumplió la derecha tradicional. Por otro lado, se vio la incapacidad del partido presidencial para anclarse locamente, lo que permite a los candidatos reaccionarios republicanos presentarse como el principal baluarte contra la extrema derecha, despojando al LRM de su principal eje de campaña.

Lo que muestran estos resultados es el fortalecimiento de las fuerzas tradicionales (Los Republicanos y el Partido Socialista), ambos con experiencia de gobierno, mostrando una nueva tendencia hacia las presidenciales del 2022, donde si vemos esta nueva foto Macron tiene bajas chances de una reelección. La segunda vuelta, donde participarán todos aquellos que hayan cruzado el 10%, será la clave para el reacomiento del escenario político, sobre todo para la ultraderecha del RN que venía con chances de ganar por primera vez una gobernación regional. Si esto sucediera podría ser el trampolín hacia el próximo año.

Para Macron han surgido nuevos/viejos rivales más allá de Marine Le Pen, su principal contrincante de los último años. Estos entrarán en la ecuasión hacia el próximo domingo, pero serán la preocupación principal del presidente en sus perspectivas hacia el 2022.

Sin embargo el principal mensaje a Macron y la casta política vino de desde abajo en forma de ausencia en la participación. Si bien hubo un fortalecimiento de los partidos tradicionales, tanto de la derecha republicana como la centroizquierda del Partido Socialista, ambos ajustadores en el pasado, no significa que esten vinculados una realidad articulada. Frente a esto es necesario fortalecer un polo de independencia de clase como lo están haciendo los compañeros de Revolution Permanente.






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