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La encrucijada de la economía mexicana, INEGI confirma recesión técnica

Si bien los problemas económicos de hoy no son responsabilidad directa de la 4T, el Morena y López Obrador, sí se vuelven su responsabilidad cuando siguen la misma política económica que los gobiernos anteriores.

Martes 26 de noviembre de 2019 | 21:49

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó cifras actualizadas que demuestran que la economía se ha contraído 3 trimestres consecutivos. Entre los datos ajustados resaltan el del segundo trimestre de este año que pasó de un crecimiento de 0.02 por ciento a una contracción de 0.06 por ciento y el último trimestre del 2018 que pasó de un crecimiento del 0.01 por ciento a una contracción de 0.1 porciento.

Especialistas comienzan a definir el panorama económico como el de una recesión técnica, esta definición hace referencia a la contracción de la economía por dos trimestres consecutivos. Por ello se ha comenzado a debatir si la situación mexicana debe generar alarma, pues la caída no ha sido significativa ni generalizada a todos los sectores económicos.

Los problemas económicos heredados para la 4T

En los últimos 2 sexenios presidenciales, en México, hubo una modificación estructural de la economía. La aprobación de las distintas Reformas, tales como la Reforma Laboral y hasta la Reforma Energética, fueron la moneda de cambio de los gobiernos anteriores para mantener "finanzas sanas" y paliar los efectos negativos de la crisis del 2008. Esto tuvo graves implicaciones para el país, puesto que el proyecto económico de la burguesía mexicana iba orientado a atraer grandes capitales extranjeros financieros y a favorecer el comercio internacional, en detrimento de los trabajadores nacionales.

De tal forma, que México y su economía se volvieron altamente dependientes y susceptibles a la dinámica internacional. Por eso es que en este 2019, México no es contra tendencia a la recesión mundial que se avecina, producto de la política del PAN y del PRI en el poder, que incluso actuaron en frente junto con el ya extinto PRD para aprobar las reformas en el Pacto por México.

La desaceleración económica comenzaba a avizorarse desde la segunda mitad del sexenio de EPN.

La política económica de la 4T, “gobernar para ricos y pobres”

Si bien los problemas económicos de hoy no son responsabilidad directa de la 4T, el Morena y López Obrador, sí se vuelven su responsabilidad cuando siguen la misma política económica que los gobiernos anteriores.

La principal carta de AMLO ha sido la “austeridad republicana”. Ésta, en lugar de reducir significativamente los salarios de los mandos altos y medios de la burocracia, como AMLO había "prometido", ha implicado una masiva ola de despidos a trabajadores precarizados y/o basificados, para crear trabajos con mayor precarización. Es el caso de “Jóvenes construyendo el futuro”, es el mismo Estado quien se hace responsable de cubrir parte de los salarios. Pagar la deuda pública es primordial para gobernar para los ricos, pero la precarización y los despidos ¿es gobernar para los pobres?

Otra de las cartas fuertes del gobierno federal es la apuesta por los Megaproyectos y la extracción de recurso naturales, entre los que el Tren Maya y la mina de Samalayuca son territorios en disputa. Han sido las comunidades indígenas quienes han encabezado la lucha contra este tipo de proyectos, debido al enorme impacto ambiental y a las afectaciones a la salud que ya han sido denunciadas en innumerables ocasiones.

Preferir las ganancias de la industria privada sobre la salud y el medio ambiente es señal de alarma, más en el marco de las enormes movilizaciones a nivel internacional contra el cambio climático y sus efectos.

También la 4T ha comenzado a insistir al gobierno estadounidense para la ratificación del T-MEC. Hay que recordar que México, a través de Ebrard, terminó por subordinar a la Guardia Nacional como patrulla fronteriza a cambio de que Trump retirara los aranceles impuestos a México y como moneda de cambio también para que el T-MEC se aprobara rápidamente. Lo que la 4T busca es atraer a la industria estadounidense a México a través de la creación de zonas económicas especiales, donde entre otras cosas, hay exención de pago de impuestos para las trasnacionales. Es decir, más empleos precarizados, a cambio de entregar en bandeja de plata los recursos naturales y la fuerza de trabajo necesaria para transformarlos.

Placebos de mediano plazo para problemas estructurales

La 4T no busca romper con los organismos financieros internacionales, de tal manera que se está convirtiendo en el garante de estos para impulsar sus planes sobre la región, como se hace en Centroamérica. A la vez que se subordina a las políticas dictadas desde Washington y busca lavarles las manos para a las autoridades del gigante del norte para presentarlas como amigables. Ejemplo de esto han sido las lamentables declaraciones de AMLO en los últimos meses donde llama a cooperar con el FMI, el mismo que apoyó el golpe de Estado cívico-militar en Bolivia o que busca llevar adelante sus planes con lujo de violencia como en Chile, Ecuador y Colombia.

A pesar de que los proyectos económicos que se han presentado con el alegato de que funcionarían para tratar de hacer flotar a un barco que está a punto de hundirse, el extractivismo, la precarización laboral, la atracción de inversión extranjera, el recorte a las pensiones, a la educación, salud y cultura, solo profundizan aún más las condiciones estructurales que las originan. En todo caso sería como darle una vuelta más a una bomba de relojería que tarde o temprano habrá de explotar, eso si pensamos en un panorama donde la economía internacional, aunque en declive, permanezca estable. Porque como hemos visto anteriormente, México es cada vez más susceptible a los cambios de la dinámica económica internacional.

Un plan para salir de la recesión

Es necesario en primera instancia romper con los organismos financieros internacionales, la deuda pública ha servido por años para enriquecer a las castas políticas y la industria privada, es decir, las transnacionales extranjeras y el capital financiero. En tanto que su pago se realiza en detrimento de los servicios públicos como la salud y la educación. Ni un peso más debe ser destinado a pagar esta deuda.

No solo se expolia a México a través de esta deuda, sino también a través de entregar los recursos naturales a sectores privados. El agua, los minerales, el petróleo, los bosques, explotados hasta el límite, convirtiéndose en capitales que terminan por salir del país y que no mejoran la vida de los mexicanos. Sino por el contrario, dejan tras de sí graves problemas ambientales y de salud, como en el Mar de Cortés donde se hallaron tortugas con tumores provocados por los derrames de Grupo México de los últimos años. La explotación de los recursos naturales del país debe hacerse para mejorar la calidad de vida de todos, de manera sustentable.

Aunque paradójicamente las empresas trasnacionales se declaren en quiebra, estas siguen percibiendo ganancias multimillonarias. Es muy probable que, en un escenario de profundización de la recesión, éstas empiecen a declararse en quiebra para movilizarse a otros países donde puedan aumentar sus ganancias. No hay nada más nocivo para países dependientes como el nuestro que este tipo de prácticas económicas, que sólo traen consigo el despido de miles de personas. Ante este escenario es necesario exigir que hagan públicas sus cuentas.

¿En realidad son necesarias tantas horas de trabajo mal pagado o es solo para que los ricos sean cada vez más ricos? ¿No se podría pensar en repartir las horas de trabajo, reducir la jornada laboral y aumentar los salarios acordes a la inflación y a la canasta básica?

Para salir de la recesión, no basta con atraer más inversión privada, es necesario reorientar el gasto público hacia los sectores más vulnerables, a la vez que se estatizan las industrias claves como la minería y el sector energético. No se trata de producir sin control, sino producir lo necesario para satisfacer las necesidades de quienes son los productores de la riqueza: los trabajadores. Por ello es necesario expropiar a un sector de grandes capitalistas, para reorientar el desarrollo económico y la distribución de lo producido en beneficio de las grandes mayorías.

Pero para esto hay que dar un paso al frente, es necesario construir una alternativa política de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes. A la par que retomamos el ejemplo del Cono Sur, la única manera de hacerle frente es a través de la protesta y la auto organización. Un proyecto político que está muy lejos de la idea de “gobernar para ricos y pobres”, que tiene que gestarse por fuera de los márgenes de la 4T y su proyecto que refuerza y profundiza el status quo.

Los de abajo, campesinos pobres, trabajadores y pueblos originarios debemos reorganizarnos y prepararnos, con nuestras propias organizaciones políticas para unidos tomar el futuro en nuestras manos.






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