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La enorme importancia de las Ciencias Sociales y las Humanidades

En el contexto del ataque que la rectoría de la UNAM busca hacer contra las disciplinas del área de Sociales y Humanidades publicamos la primera de una serie de notas que desde diferentes puntos de vista buscan aportar a entender la gran importancia de estas carreras.

Miércoles 10 de agosto de 2016 | 16:39

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A finales del siglo XIX con la consolidación del capitalismo como sistema dominante, se creaban en Europa las Escuelas de Altos Estudios, la enseñanza del conocimiento humano pasaba a ser dividida en tres secciones: las Humanidades, las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales.

La primera, las Humanidades, comprendía las lenguas clásicas y las lenguas vivas, las literaturas, la filología, la pedagogía, la lógica, la psicología, la ética, la filosofía entre otras. La segunda sección contenía a las Ciencias Naturales o Exactas, abarcaba la matemática, la física, la química y la biología. En la tercera sección residían las ciencias sociales, políticas y jurídicas, e incluía todas las que tenían por base o por objeto los fenómenos sociales.

Uno de los objetivos de la creación de la Escuela de Altos Estudios, consistía en que las distintas carreras confluyeran en un nivel superior y generar así la idea de una ciencia de vanguardia.

En el siglo XX las necesidades del sistema capitalista llevaron a la redefinición de los campos del conocimiento, enriqueciendo por una parte el campo humanístico y social y por otra impulsando el desarrollo tecnológico y de las ciencias exactas.

Desde la primera mitad del siglo XX, en medio de una enorme precarización de la vida (en el marco de dos guerras mundiales), las Humanidades y las Ciencias Sociales fueron desarrollando campos de conocimiento cada vez más complejos, construyendo nuevos objetos de estudio, afinando su metodología y poniendo a prueba muchas de sus ideas.

Las Ciencias Sociales intentando explicar la compleja realidad

En la sociedad capitalista contemporánea existe una muy difundida imagen de la ciencia como sinónimo de Ciencia Natural o Exacta. Se tiene una visión positivista de la ciencia que busca una relación directa entre el conocimiento real y determinadas leyes inmutables del ámbito social.

Así desde determinados enfoques de las Ciencias Sociales se plantea como “natural” el orden social capitalista justificándolo a partir de una supuesta “naturaleza humana” tendiente a la competencia y el individualismo. No obstante, al mismo tiempo hay posiciones críticas en esta área del conocimiento que entienden la realidad de forma dinámica y cambiante donde no existe una naturaleza preconcebida y donde los seres humanos son sujetos de transformaciones políticas y sociales.

Ahora bien, cuando hablamos de Ciencias Sociales nos referimos a una serie de disciplinas que comparten un denominador común: el estudio del hombre, la organización colectiva, las estructuras sociales y las relaciones entre seres humanos, la forma en que se produce y reproduce la sociedad y el sujeto mismo. Cada Ciencia Social tiene un objetivo específico de estudio.

Las ciencias sociales son disciplinas intelectuales que estudian al hombre como ser social por medio de métodos científicos. Tienen un enfoque específico hacia el ser humano como miembro de la sociedad y sobre los grupos y las sociedades que forma. Su alcance es tal, que permiten hacer predicciones en cuanto a determinados comportamientos o tendencias sociales incorporando herramientas matemáticas y estadísticas.

La multidisciplinariedad es un elemento clave para entender el funcionamiento de las Ciencias Sociales. Los límites entre cada disciplina como por ejemplo la Sociología, la Ciencia Política, la Antropología, la Economía, la Pedagogía o la Psicología, muchas veces son difusos y se conectan por múltiples aristas.

Esto ocurre porque estas ciencias buscan generar respuestas a un sinfín de problemáticas sociales por lo que requieren de una apropiación de las herramientas o categorías de análisis que otras Ciencias Sociales construyen.

Las Humanidades y el ser humano como creador

Las humanidades en palabras del reconocido escritor León Portilla son el saber de quiénes hemos sido, es un conocimiento que se relaciona de manera más íntima con los seres humanos. Abarcan diversas expresiones del comportamiento humano, desde las creaciones literarias como formas de describir, explicar o concebir el mundo hasta la objetivación del espíritu humano en las artes.

Se puede rastrear más propiamente desde el renacimiento, momento en el que el ser humano logró salir de la obscuridad intelectual a la que era sometida por la iglesia y los reyes, para avanzar a reflexionar y cuestionarse la forma de vida de la sociedad.

La pretensión de las Humanidades no se orienta en la búsqueda de las leyes universales como es en el caso de las Ciencias Naturales, circunstancia que no la margina de poder entablar relación con estas, mientras que avanza muy estrechamente con las Ciencias Sociales en la reflexión del sujeto, la sociedad, el espacio y el tiempo en el que se produce la acción social.

Es un conocimiento que en sentido “inverso”, tiene como la tarea y objetivo principal la trasmisión de las elaboraciones de la inteligencia humana. El trabajo de las humanidades como por ejemplo la Historia, la Filosofía o las Letras gira en torno a los textos, su trabajo se desarrolla con el análisis, producción y transmisión de conocimientos de seres humanos y sociedades previas a la contemporánea para buscar entender el presente y pensar posibilidades hacia el futuro.

En las Ciencias Sociales los textos fungen como andamios, mientras que para las humanidades los textos son su objeto de estudio en sí. A través de la Literatura, la Filosofía, la Historia o las Artes, las Humanidades logran ir construyendo la vida en el presente tomando en cuenta lo que otros pensaron, vivieron y legaron en escritos. Las humanidades representan el significado de la vida.

El desarrollo de la ciencias sean naturales o sociales se encuentra estrechamente ligada a las humanidades, pues para poder pensar científicamente, siempre es necesario pensarse desde una concepción histórica y filosófica, identificar los límites de la capacidad humana que permite el desarrollo del conocimiento.

Suprimir las ciencias sociales y humanidades de la educación, es sinónimo de decapitar culturalmente la juventud. En una sociedad donde 65 familias tienen el equivalente a 3 mil millones, donde existe claramente una clase que domina al resto y que tiene a su servicio a la clase política, las Ciencias Sociales y las Humanidades son peligrosas, pueden generar reflexión, pueden reproducir ideas revolucionarias, pueden enfrentar las ideas que se muestran como las únicas e inapelables. Pueden ser gérmenes de rebelión.






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