Mundo Obrero México

TRIBUNA OBRERA

La ilusión de la democracia sindical por decreto

En esta nota se abordan los limites de la democracia sindical que supuestamente garantiza la nueva reforma laboral, una nota de Cirila Quintero.

Lunes 28 de octubre de 2019 | 19:32

El 1 de mayo de 2019 se promulgó la nueva Ley Federal del Trabajo que tiene como punto central el impulso a la democracia en la elección de organización sindical, los líderes sindicales y la aprobación del contrato colectivo, a través del voto individual, libre y secreto de los trabajadores. La Secretaría del Trabajo, Luisa Alcalde, ha exaltado varias veces la nueva era que se vislumbra para los sindicatos, en donde los trabajadores decidirán sobre los puntos nodales de su organización y las decisiones.

Sin embargo, la promulgación de una legislación no basta para hacer democráticos a los sindicatos, deben existir otros condicionantes, como serían la importancia de estar informados y conscientes de lo que implica votar sobre los elementos centrales de su organización sindical. Sin una información adecuada y por el contrario, con la aplicación de prácticas ancestrales de encauzamiento del voto por una determinada opción, la democracia sindical que se pretende impulsar, al menos en este momento, parece más una ilusión que una realidad alcanzable.

A continuación describo algunos elementos sobre este escepticismo. Uno de los puntos centrales de esta legislación es la conformación de sindicatos democráticos e independientes de la filiación a partidos políticos. Sin embargo, la experiencia de uno de los primeros sindicatos en obtener su registro durante la Cuarta Transformación es el Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industria y Servicios (Snitis), emergido del Movimiento Obrero de Matamoros, el cual dista mucho de constituirse en el ejemplo de la democracia sindical.

La propuesta de formar el sindicato provino de la abogada Susana Prieto Terrazas, activista del Movimiento Laboral de Matamoros. Ella ha encabezado la afiliación, el proceso de reconocimiento por parte de la junta de conciliación y, lo más importante: ha nombrado con un número pequeño de personas al secretario general y al Comité Ejecutivo.

La participación directa de los trabajadores ha estado ausente. La experiencia muestra que a pesar de provenir de un movimiento laboral, el Snitis parece más una continuidad del pasado que una transformación.

Otro punto central para la democracia consiste en la conformación de sindicatos independientes, es decir, no asociados a un partido político, sin embargo, esta premisa tampoco parece cumplirse. En febrero de 2019 se conformó la Confederación Independiente de Trabajadores, dirigida por Napoleón Gómez Urrutia, actual senador por Morena, a quien el Presidente ha considerado un líder sindical ejemplar.

El reconocimiento y apoyo público a un determinado dirigente por parte del Ejecutivo no ayuda en nada a la independencia sindical que se pretende impulsar y sí, por el contrario, abre la puerta a otros dirigentes, como Pedro Haces, también senador por Morena, anterior líder cetemista, ahora dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem), para autonombrarse como parte de esta época de renovación sindical. Cuando lo que guía este tipo de conductas es el oportunismo y el acomodo de distintos líderes a los actuales requerimientos más que provenir de una restructuración sindical emergida de la base trabajadora.

Otros dirigentes como Joel Ayala de la Fstse se han curado en salud, al expresar su renuncia al PRI, y resaltar la importancia de la libertad de votar por quien se quiera. Finalmente, la caída o separación de sus cargos de diferentes líderes, como Juan Díaz del SNTE; Carlos Romero Deschamps del Sindicato Petrolero; Joaquín del Olmo, de la dirigencia nacional de la CTM, han sido visualizadas como señales de una transformación sindical.

Esta consideración debe ser matizada y tomada con mesura. Primero, porque el comportamiento de terminación de dirigencias longevas es reducida, aún persiste un alto porcentaje de sindicatos independientes, como la UNT, y tradicionales como CROC y la CROM, que siguen siendo encabezados por líderes eternizados en el poder, a pesar de los cuestionamientos a que han sido sometidos como el caso de Martín Esparza en el SME; segundo, porque en el caso de los líderes depuestos ya se empiezan a nombrar herederos naturales del cargo, en lugar de la planeación de elecciones abiertas y transparentes que realmente conduzcan al surgimiento de nuevos líderes emergidos de la base obrera;

Tercero, porque los líderes sindicales actuales siguen contado con infinidad de estrategias para mantenerse en el poder, la derrota del sindicato minero, dirigido por Gómez Urrutia, en PKC en Ciudad Acuña, por parte de la CTM, y la dificultad que está experimentando el recién formado Snitis para lograr el convencimiento de los trabajadores para adherirse al nuevo sindicato, así lo demuestran, finalmente, y la más importante, porque la base trabajadora aún no está preparada o simplemente no cree que con su voto pueda democratizar y recuperar sus organizaciones sindicales.






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