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Red Internacional

DÓLAR Y DEVALUACIÓN. La inyección de dólares no salvará al peso

En el último año el peso ha perdido una cuarta parta de su valor, se han gastado 5,906 millones de dólares en mantenerlo a flote y aun así, la población se tiene que ajustar el cinturón.

Diana ValdezMéxico D.F. / @yellikann

Viernes 28 de agosto de 2015 | 03:02

Las reservas federales utilizadas en mantener lo que llaman “la salud financiera del país” suman hasta el 21 de agosto de este año, 187 mil 333 millones de dólares. El monto es extremadamente alto y a pesar de destinar este enorme recurso a mantener a la moneda, no hay resultados y la tendencia a la baja parece que permanecerá lo que resta del año. Ya rebasamos la “inesperada” barrera de los 17 pesos por dólar.

Por otro lado, las autoridades federales y locales anuncian que no hay dinero, que los recortes al presupuesto para el próximo año serán más duros y que es necesario que “la gente entienda que debe apretarse el cinturón”.

Esta semana, en el Foro Banorte México, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, miguel Ángel Mancera salió a respaldar esta idea y afirmó para los participantes: “Vamos a tener que ajustar el cinturón, ver la ingeniería financiera que nos va a permitir salir con la infraestructura básica de la ciudad”.

Reconociendo que las dificultades son severas y que estas son descargadas sobre las mayorías, el gobierno federal y los gobiernos locales se han puesto como meta convencer a la población de que este apriete en el cinturón es un esfuerzo que debemos hacer todas y todos en beneficio del país. Falso.

En un momento en que a esta inestabilidad financiera se le suma la caída del precio del petróleo, una reducción del gasto público para el próximo año, que será seguramente mayor a la anticipada por el gobierno, una desaceleración de la actividad económica ya reconocida, y un panorama político difícil para los partidos políticos en el poder; no puede creerse el cuento de que “sigue sin alcanzar”.

El hecho real está en que se priorizan las ganancias capitalistas, preservar los intereses de las trasnacionales, pagar la deuda externa y el llamado “bienestar macroeconómico y financiero del país”. Esto, por encima de las necesidades reales de la mayor parte de la población. ¿Qué pasaría si todo este dinero utilizado para mantener la moneda se utilizara en la construcción de escuelas y hospitales?¿Qué pasaría si los recortes al presupuesto se hicieran a los enormes salarios de legisladores y funcionarios en lugar de a los servicios públicos? ¿qué pasaría si fuera la clase política y la clase empresarial la que se apriete el cinturón?

Por eso una salida progresiva a la crisis actual no vendrá del gobierno ni de los partidos del Congreso. Los trabajadores deben dar su propia salida: con medidas elementales como establecer el control sobre la banca y el tipo de cambio, prohibir los aumentos de precio -expropiando a las empresas que no lo cumplan-, y para obtener los recursos que dicen que “no hay”, dejar de pagar la deuda externa e imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas. Medidas que solo un gobierno de los trabajadores y el pueblo puede llevar adelante.




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