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La protesta en Tlalnepantla nos recuerda que falta personal de salud por vacunar

El personal de salud de la unidad médica familiar y el del hospital general de la zona 58 del IMSS en Tlalnepantla, Estado de México denuncia que no ha sido vacunado contra Covid-19 en su totalidad.

Maestra Teresa Aguilar

Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 15 de abril | 12:43

Para exigir que los vacunen, miembros del personal de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bloquearon los carriles centrales y laterales del Periférico norte, frente a las unidades médicas de la zona 58 con dirección a Naucalpan, Ciudad de México, a la altura de Santa Mónica en Tlalnepantla.

Mencionaron que sólo médicos y enfermeras fueron vacunados, no así el resto del personal en ambos centros de salud.

Parece que al gobierno se le olvida que recepcionistas, secretarios, camilleros, personal de intendencia y de laboratorio o auxiliares médicos, también laboran y están en un riesgo latente de contagiarse y perjudicar a sus familias, pues son personal de alto riesgo.

La representación del IMSS en la zona poniente del Estado de México propuso una mesa de diálogo con los trabajadores, con lo que dio por terminada la protesta. Pero es necesario recordar que las mesas de diálogo han sido usadas muchas veces para desgastar el movimiento y no ofrecer una solución favorable para los manifestantes, dándoles largas en lugar de soluciones. Han pasado casi dos meses desde que les prometieron que los iban a vacunar más adelante y aún nada.

Y eso no es todo, sino que la falta de equipo de protección e insumos para mantener todas las medidas de higiene y seguridad para evitar contagiarse, pues éstas también escasean y contribuyen al riesgo del personal de salud.

No es un caso aislado, nos concierne a todos los trabajadores

Aproximadamente son 233 mil 152 trabajadores de la salud en México, quienes han contraído el virus y al menos 3,699 han muerto por Covid-19, de acuerdo con datos del gobierno del pasado 5 de abril. Este número de decesos en el personal de la salud es el mayor del mundo y no por eso el gobierno ha respetado la consigna de vacunar primero a los trabajadores que están en la primera línea de batalla contra el virus, por el contrario, AMLO afirma “Que nos esperen, hasta que nos toque a todos”, es decir, de acuerdo al rango de edad de la población.

No conformes con ello, las autoridades federales planean vacunar a docentes y personal educativo para alentar el regreso a clases presenciales y con ello, incentivar la reactivación de la golpeada economía que se agudizó en el país y en todo el mundo debido a la pandemia. Pretenden regresar a clases sin haber terminado de vacunar al personal del sector salud y sin vacunar a los estudiantes y a sus familias también, como si ellas y ellos fueran inmunes a la enfermedad.

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En el discurso por la vuelta a clases, las autoridades federales apelan a la salud mental de los alumnos, que tienen necesidad de volver a ver a sus compañeros y amigos y seguir con su vida normal; muchos de nuestros estudiantes, sin embargo, tienen familiares que laboran en el sistema de salud, de transporte, de limpia, que se verían directamente afectados con el regreso a clases presenciales y que no tendrían la mínima protección de la vacuna.

El temor de sufrir un contagio es perjudicial para cualquiera que se expone al virus en su ámbito laboral, sobre todo para el personal de salud que atiende y es testigo de los decesos y las secuelas que deja el Sars-CoV-2.
Es grande la inconformidad y el número de trabajadores que laboran bajo protesta por la falta de insumos y vacunas, a ellos se suma la protesta del personal de salud del sector privado, que este 14 de abril salió a las calles en más de 76 ciudades de México exigiendo que se les aplique la vacuna.

Desde la Agrupación Nuestra Clase, nos oponemos al regreso a clases en las condiciones que impulsa actualmente el gobierno: sin que todos estemos vacunados y sin las condiciones de salud necesarias en todos los planteles para evitar el contagio. Hoy, las y los trabajadores enfrentamos la decadencia del sistema de salud pública, los despidos y recortes salariales, producto del trabajo precario.

Es por ello que muchas familias no tienen acceso a equipos de telecomunicación, electricidad, internet, lo que tampoco hace viable la educación a distancia, como lo hemos denunciado en otras ocasiones.

Exigimos que se nos consulte como comunidad escolar acerca del regreso a clases, incluyendo a los estudiantes y sus familias, y también que sean vacunados todo el personal de salud que está y se mantiene en la primera línea de combate contra la pandemia y las negligencias de las autoridades.

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No es un caso aislado, trabajadores de la salud y de la educación necesitamos unir nuestras fuerzar y organizarnos en nuestros centros de trabajo, junto con derechohabientes y comunidad escolar, respectivamente, para decidir acerca de las condiciones que necesitamos para realizar nuestro trabajo en óptimas condiciones, dar el mejor servicio y salvaguardar nuestras vidas.

Es indispensable el aumento al presupuesto que se desigana a los sectores de salud y educativo para garantizar los insumos necesarios para todos y asegurar la construcción de escuelas y hospitales, los recursos los podemos obtener del no pago de la deuda externa, los impuestos progresivos a las grandes fortunas y redirigir el presupuesto designado a las represivas fuerzas armadas del estado.

Con información de Infobae y la Jornada






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