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Red Internacional

Durante el pasado mes de mayo, miles de pescadores, trabajadores y estudiantes se movilizaron contra la contaminación y los despidos que generó la industria salmonera.

Teresa MelipalSantiago de Chile

Miércoles 13 de julio de 2016 | Edición del día

Cortes de ruta, barricadas y marchas masivas

Fueron tres factores que influyeron en el profundo descontento social por parte de los habitantes de la Isla Grande de Chiloé, Chiloé Continental y Puerto Montt: el vertimiento de más de 9.000 toneladas de desechos de las salmoneras en el mar, la declaración como zona de catástrofe por la proliferación de algas marinas expresada en la Marea Roja, y la nula respuesta inmediata por parte del Gobierno. Esto provocó una revuelta contra el gobierno de la Nueva Mayoría, que profundizó los cuestionamientos respecto a las leyes medioambientales heredadas de la Dictadura.

Por otro lado, se encuentra la grave problemática que afecta a los trabajadores de la industria salmonera. Ya van más de 12.000 despidos de operarios, justificados por la baja productividad, el cese de la recolección y pesca de arrastre, producto de la contaminación marina expresada en la auto explotación de cientos de mujeres y hombres. Toda esta situación fue la que propició la incertidumbre y rabia ante el desprecio de las autoridades y empresarios, mientras que cientos de familias se encontraban sin comer, desabastecidas y totalmente preocupadas. Fue bastante similar a Aysén durante el 2012.

Marchas masivas, cortes de ruta de Pargua hacia Quellón, represión a comunidades mapuche huilliche, y la toma de los accesos hacia la Isla Grande, fueron las diversas acciones que se realizaron durante la movilización de 21 días. Pese a la ardua lucha de pescadores, trabajadores y habitantes de la provincia, la revuelta decayó tras los acuerdos por arriba entre algunos dirigentes, por la descoordinación entre las localidades de la Isla, las del continente y los diferentes intereses de los propios pescadores a la hora de levantar petitorios y realizar las negociaciones.

El gobierno de la Nueva Mayoría tardó más de 21 días en otorgar una “solución” inmediata a la catástrofe social, culminando la movilización de pescadores y mariscadores de la región con un bono de $300.000 mil por cada pescador artesanal certificado.

Cesantes del salmón anuncian nuevas movilizaciones

Durante el pasado lunes 11, operarios cesantes de las salmoneras dieron un ultimátum de tres días a la Intendencia. Tras una reunión de 2 horas con la Intendente regional, Leonerdo de La Prida, los dirigentes de la agrupación de los cesantes de la industria salmonera mostraron sus molestias ante la nula respuesta del Gobierno para los ex operarios de la industria.

Hasta el momento, los Programas Municipales de Urgencia (PMU) se están concentrando en Chiloé, Chamiza, Pargua y en otros lugares, mientras que la cesantía aumenta en las ciudades de Puerto Montt y alrededores.

Para Viviana Igor, Vocera de la Agrupación de los Cesantes en Puerto Montt, argumenta: “Dimos un ultimátum al Intendente, le dijimos que le vamos a dar tres días hasta una semana incluso porque necesitamos una respuesta. Que alguien se haga responsable por nosotros porque ha sido vulnerado nuestro derecho como trabajadores”.

Para Gustavo Cortez, dirigente de los operarios cesante de Quellón no existen avances en la implementación de empleo en la zona: “No hemos visto mucho avances, ni los alcaldes se han pronunciado ante los avances ni los políticos de aquí no hay compromiso de ninguno. Hay una indolencia de parte del Gobierno y de las autoridades”, comenta.


Por un plan de recuperación ambiental bajo el control de los trabajadores

Una tijera queda abierta después de la “Crisis del salmón”, la contaminación en el mar y la pobreza que aumenta, junto con las cifras de los despedidos de las salmoneras. Es por esto que es urgente que pescadores, mariscadores, desconchadoras, operarios despedidos, trabajadores y estudiantes, unifiquen sus demandas desde la movilización en una Asamblea Obrera y Popular, donde pescadores, trabajadores y el pueblo puedan decidir, exigir y controlar el desarrollo sustentable del recurso pesquero y salmonero. Todo esto debe ir de la mano de un plan de recuperación ambiental al servicio de trabajadores, pescadores y pueblo pobre. Así, desde la organización bajo la unidad entre los sectores afectados, se podrá terminar con el saqueo y la degradación ambiental provocada por los capitalistas.




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