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Red Internacional

Periódicos murales, carteles, trípticos, pañuelazos, pintas, conversatorios y un sinfín de actividades se llevaron a cabo en las escuelas de todos los niveles educativos en el marco de la conmemoración del 8 de marzo.

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 9 de marzo | 23:02

Desde semanas atrás, las maestras comenzamos a organizarnos para este día tan importante para nosotras, las maestras. Y es que, laboramos en un gremio altamente feminizado y nuestras demandas como mujeres trabajadoras no son tomadas en cuenta. Preocupaciones como la precarización cada vez más extendida del trabajo, los bajos salarios que ya no alcanzan, los despidos, la doble carga laboral de limpieza y cuidados en casa que, además, incrementó durante la pandemia, el aumento de la violencia, las desapariciones y los feminicidios, están siempre presentes para nosotras.

Por eso pensamos que debemos organizarnos para transformar las cosas, pues estamos hartas de que nuestras demandas sean ignoradas cuando pertenecemos al sindicato más grande de América Latina que en lugar de luchar por nuestros derechos se subordina a los gobiernos en turno dejando pasar todas las medidas que nos afectan. Lo hicieron con la Reforma Educativa de Peña Nieto y la OCDE que continúa en pie con el gobierno de AMLO, también con la educación a distancia, pues nunca reclamaron que se nos dotara de insumos para llevar a cabo esta labor, y más recientemente con el regreso a clases presenciales que aceptó sin chistar, aunque éste puso en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias.

Por ello es que nos urge que pongamos en pie comisiones de mujeres en las escuelas para pelear por nuestras demandas y avanzar hacia la democratización del sindicato para que verdaderamente nos represente.

Por otro lado, son nuestras alumnas, provenientes de los sectores sociales más pobres y marginados, las que nutren las estadísticas que le han dado a México el primer lugar entre los países de América Latina en embarazos adolescentes, una causa recurrente de deserción escolar. También son ellas las víctimas potenciales del feminicidio, de la trata con fines de explotación sexual y de las múltiples formas de violencia patriarcal como forma de someterlas para prevenir que con todo su entusiasmo y energía se rebelen contra esta situación. Sus madres, además, son quienes más padecen el aumento del costo de la vida causado por la inflación y los bajos salarios y que deben trabajar jornadas de 10 horas o más y no pueden estar presentes en la vida cotidiana de sus hijas e hijos.

Muchas maestras, alumnas y madres de familia nos movilizamos en la enorme marea morada que ayer inundo el mundo entero. En las calles de la CDMX y otros estados de la república fuimos miles quienes salimos a pesar del clima represivo que el gobierno anunció para generarnos miedo.

Tomando en cuenta que este día representa para nosotras un recordatorio de todo lo que aún está pendiente de recuperar y conquistar, y la necesidad de luchar por ello -por nosotras y por las nuevas generaciones- es que nos organizamos en las escuelas y en muchas de ellas llevamos a cabo decenas de actividades, entre ellas, periódicos murales, pintas, trípticos y materiales de difusión, pañuelazos, conversatorios y mucho más para que recuerden que las mujeres jamás bajaremos los brazos.

Las maestras necesitamos organizarnos permanentemente para poner sobre la mesa todas nuestras demandas, asimismo necesitamos concentrar toda la energía creativa de nuestras alumnas en su formación crítica, pues si el presente es de lucha, el futuro será una verdadera transformación.




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