Política

EVALUACIÓN DOCENTE

Las evaluaciones punitivas en el Distrito Federal

Del 15 de junio al 3 de julio se estarán aplicando las primeras evaluaciones para la permanencia en el servicio a los maestros del Distrito Federal.

Eva Parra

Maestra de secundaria en el DF

Viernes 26 de junio de 2015

Esto se realizará en un clima de indignación, confusión y desconfianza porque ¿quién puede confiar en instituciones que una y otra vez cambian las reglas del juego a su conveniencia?

Temor y desconfianza
En lo que va del ciclo escolar, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) ha modificado tres veces las fechas del calendario de evaluaciones para los maestros. Nadie tiene ya confianza ni en la SEP, que un día dice una cosa sólo para desmentirla al día siguiente, ni en el INEE que constantemente violenta sus propias normas. Ejemplos hay muchos.

La fecha para el examen de ingreso al servicio profesional docente, que se supone podría consultarse a partir del 9 de junio, fue publicada casi tres semanas después. Por otra parte, enviaron notificaciones por correo electrónico a maestros de nuevo ingreso para someterlos a la evaluación “diagnóstica” que les corresponde al término de su primer año de servicio, solicitándoles inscribirse a partir del 15 de junio en el portal del Servicio Profesional Docente (SPD), pero éste aún no ha sido habilitado.

En los pasillos de las escuelas reina la incertidumbre. Algunos maestros, que nadie ha podido explicar cómo fueron elegidos, comenzaron a recibir sobres amarillos con la notificación de participar, de manera obligatoria, en el proceso de evaluación del desempeño docente. El INEE intenta dividir a los maestros aplicando la evaluación en bloques.

Según comunica el oficio, la mencionada evaluación tendrá dos etapas. La primera consiste en dos documentos: un informe de responsabilidades profesionales que el director o supervisor del plantel deberá llenar y un expediente de cuatro evidencias de enseñanza argumentadas en un texto adjunto que se deberá subir a la plataforma del portal del SPD. Para ambos documentos, el INEE debía tener el portal listo desde el 15 de junio y hasta ahora sigue inhabilitado.

La segunda etapa consta de un examen estandarizado de conocimientos y competencias didácticas y una planificación argumentada que supuestamente se llevarán a cabo entre el 14 y el 29 de noviembre.

Evidentemente, frente a la lucha de la CNTE y el cuestionamiento de los expertos en educación de distintas instituciones, el INEE se vio obligado a proponer una evaluación más amplia que implicara no sólo la aplicación de un examen estandarizado, sino otros instrumentos, como es la carpeta de evidencias y la planificación argumentada. Sin embargo, las medidas propuestas no cambian el carácter punitivo de la evaluación.

El informe de responsabilidades que debe llenar el director incluye diversos aspectos, entre los cuales destaca la “colaboración” del maestro en la escuela y el cumplimiento de la llamada “normalidad mínima”, establecida en el Acuerdo 717, la cual coarta el derecho a huelga de los trabajadores de la educación, pues establece como punto principal que “todas las escuelas y todos los docentes deben brindar el servicio todos los días del ciclo escolar”.

Además, el hecho de que este reporte sea llenado por los directivos o supervisores de las escuelas fortalece enormemente el control de las autoridades sobre los maestros, a los cuales en muchas ocasiones se les exige realizar actividades fuera de su horario laboral o que no les competen, para subsanar la falta de personal y recursos suficientes.

Aumenta la carga de trabajo
A las presiones y la carga de trabajo que ya tienen los maestros se añadirá lo que deben preparar para la evaluación. ¿O acaso la SEP y el INEE reducirán la extenuante carga de trabajo que tienen la mayoría de los maestros que serán evaluados para que puedan llevar a cabo todo lo que están solicitando?
Reunir las evidencias, escribir el informe, estudiar para un examen cuya guía contiene al menos cincuenta obras de consulta, además de darse un tiempo para colaborar con la escuela, hablar con padres de familia, planificar, diseñar estrategias para abatir el rezago y la reprobación, diseñar y aplicar exámenes finales, entre otras muchas actividades, son tareas que rebasan a cualquier persona.

Los maestros necesitamos condiciones mínimas para desempeñar nuestro trabajo en óptimas condiciones. Necesitamos actualizarnos sin que eso implique dejar nuestra vida de lado y quedarnos sin dinero a fin de mes. Queremos cursos de actualización acordes con la realidad que vivimos día a día en las aulas y que éstos sean en periodos alternados frente a grupo y dentro de nuestro horario de trabajo, no los fines de semana o a contra turno. Necesitamos un salario que nos permita vivir dignamente sin la necesidad de tener un trabajo extra. Queremos material didáctico útil proporcionado por la escuela y que no tengamos que sacar de nuestros bolsillos, ni los padres de familia.

Para conseguirlo, necesitamos organizarnos de manera independiente en cada escuela y recuperar al sindicato como herramienta de lucha, para ello debemos echar a los burócratas sindicales (o charros) que se enriquecen con nuestras cuotas y ayudan a las autoridades a imponernos la reforma. También debemos unirnos a las movilizaciones para expresar nuestro descontento y hacerle saber a todo el mundo las miserables condiciones en las que realmente trabajamos. Además, debemos llamar a la más amplia unidad de todos los maestros con los padres de familia y otros sectores de trabajadores para que juntos enfrentemos los planes del gobierno y los empresarios en materia educativa.






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