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Red Internacional

La mayoría del sector educativo y cultural se compone de mujeres. ¿Cómo enfrentamos las mujeres las condiciones laborales precarias?

Miércoles 22 de diciembre de 2021 | 22:55

En el 2019, por parte de la administración de Claudia Sheinbaum, se impulsaron diversos programas culturales y educativos para acercar a la población a estos derechos. Para poder llevarlos adelante se convocaron a miles de jóvenes egresados de las universidades públicas. Y como suele suceder en los sectores culturales y educativos, estos puestos se han caracterizado por ser cubiertos principalmente por sectores femeninos. Las mujeres ocupamos el 70% de los trabajos más precarizados a nivel mundial.

¿Cultura con perspectiva de género?

Uno de los ejes principales de estos programas sociales es la perspectiva de género, se alienta a respetar el uso del lenguaje inclusivo y a abordar las sesiones impartidas con respeto y siempre pensando en ser considerados y sensibles ante este eje central.

Asimismo, se aborda el eje de la violencia desde diversas actividades que permitan visibilizar esta problemática, induciendo a que se aspire al castigo como única salida frente a las altas cifras de mujeres violentadas.

Sin embargo, en la realidad, el programa es muy diferente y contradictorio con lo que se intenta promover, porque la precarización laboral es una forma de violencia, la que padecemos la mayoría en silencio, bajo hostigamiento, humillación y maltrato, e incluso, da lugar al abuso y acoso sexual en los centros de trabajo.

Si bien los contenidos con perspectiva de género se presentan como una iniciativa humana e inclusiva, quienes formamos parte de la plantilla de docentes, talleristas, promotoras y monitoras, sabemos que no es así. Los abusos laborales son constantes, desde la negación de la relación laboral, considerándonos como meras becarias. No se nos brindan prestaciones de ningún tipo, ni siquiera seguro social, a pesar de que trabajamos en la calle teniendo contacto directo a usuarixs. No se nos brinda material de seguridad e higiene, como cubrebocas o gel antibacterial, ni el material necesario para realizar las sesiones que son parte de nuestras labores.

Las condiciones de precarización extrema en las que se desarrollan estos programas son similares a la mayoría de los trabajos de creación reciente y a una modalidad que se ha ido imponiendo en el estado, y se ha profundizado con la 4T.

Sumado a todo esto, las mujeres enfrentamos las dobles jornadas de explotación, ya que nuestra labor prosigue en nuestros hogares. Pues, a pesar de los discursos, está naturalizado que seamos nosotras las que garanticemos las tareas de limpieza, cocina, cuidado de los enfermos, etc.

Es así como, estos programas, mantienen una fachada de inclusión y respeto por los derechos de las mujeres, pero al laborar en estos proyectos son notorias las contradicciones en cuanto a respetar los derechos de las mujeres. Es común padecer abusos y humillaciones por parte de jefas y jefes inmediatos, así como tampoco se contempla la situación de quienes somo madres, ya que, como en la mayoría de los empleos, no contamos con guarderías para poder dejar a nuestros niños durante las jornadas laborales, y el hecho de no tener ni siquiera un horario estipulado de trabajo, nos somete a múltiples dificultades en nuestras vidas cotidianas.

Ellas y nosotras

Muchas de nuestras jefas de zona y coordinación, al igual que nosotras, son mujeres egresadas de las diversas universidades públicas, pero en lo que no nos parecemos es en que, su papel y elección, es mantener el funcionamiento bajo las normas de precariedad y maltrato establecidas por gobiernos y secretarías, sin ningún cuestionamiento. Eso implica que, no solo aceptan y permiten que nos violenten y/o maltraten, sino que muchas de ellas asumen ese rol opresor como mecanismo que nos genere miedo e inseguridad, para mantenernos sumisas y eficaces; aspectos que intentan impedir también que veamos nuestro potencial para enfrentarles y luchar, bien conocido y utilizado por las patronales, tanto del sector privado como estatal.

A las mujeres se nos presenta como una parte fundamental del programa para llevar adelante su agenda de género, sin embargo, el único momento en el que se da algún tipo de “formación” sobre el tema, es durante el proceso de selección cuando tienes que responder un pequeño curso de unas cuantas páginas.

Irónicamente, el uso del lenguaje inclusivo se maneja constantemente, pero solo es un cliché, ya que en los hechos no tienen reparo alguno en enviarnos a las zonas más peligrosas de la ciudad, exponiéndonos a la delincuencia e inseguridad creciente. Pero, algo primordial para el estado es qué, al no contar con prestaciones laborales, en caso de que nos suceda algo, no hay responsabilidad alguna para la Secretaría de Cultura.

No se puede hablar de “conciencia de género” cuando, como punto de partida, no se respetan las condiciones laborales mínimas para las mujeres. Es imposible que se respeten nuestros derechos cuando se nos niega algo tan elemental como el reconocimiento de la relación laboral, sometiéndonos a que, cada año debamos concursar en la convocatoria de los programas, borrando nuestra antigüedad de un plumazo a pesar de haber ingresado, en muchos casos, desde el inicio de estos proyectos con la llegada de la 4T.

A pesar de que esta administración incluyó, y lo sigue haciendo, a muchas mujeres en todas sus estructuras, e intenta con ello mostrar la cara del “feminismo liberal”, en la realidad, por todo lo aquí mencionado, no representa nuestras necesidades ni nuestros derechos.

Por eso, debemos continuar organizándonos para frenar a la violencia laboral que padecemos.

Los discursos vacíos de perspectiva de género no sirven de nada si, mientras tanto, se continúan vulnerando los derechos laborales elementales de las mujeres, siendo lo que permite todos los demás abusos y atropellos.

No tengamos miedo de organizarnos y unamos fuerzas para luchar como trabajadoras juntos a nuestros compañeros desde la visión de género, sí, pero también de clase trabajadora.

Si eres integrante de estos programas, contáctanos: 5574795559
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