Política Internacional

INTENTO DE GOLPE EN VENEZUELA

Liberales austríacos: en nombre de la libertad aconsejan a Trump en Venezuela

El editor del Instituto Mises cuestiona la política intervencionista de la Casa Blanca al considerar que “lastima la causa de la libertad en Venezuela”. Acá te explicamos la operación ideológica de los liberales para justificar una política imperialista por parte de Trump en América Latina.

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Jueves 2 de mayo | 20:16

Ryan McMaken es editor del Instituto Mises que lleva su nombre en honor al economista austríaco, Ludwig Von Mises, considerado uno de los progenitores de la escuela austríaca de principios del siglo XX.

Mackaken, economista y licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Colorado (USA), en su editorial, “Intervencionistas estadounidenses lastiman la libertad en Venezuela”, lanza una crítica a los concejeros de Trump en su política hacia Venezuela.

La peor parte se la lleva el Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, a quien acusa de seguir en Venezuela el mismo libreto de la Casa Blanca en la guerra de Irak, Afganistán y Siria.

“En ninguno de estos casos se lograron los objetivos de la política de los EE.UU., aunque en todos los casos, los EE.UU. lograron destruir la infraestructura local y las vidas humanas en un grado impresionante.”, afirma McMaken.

Detrás de su aparente preocupación humanitaria, el editor del Instituto Mises en realidad trata de advertir a los asesores de Trump de los límites de su política para imponer un “títere de presidente” (dixit) en Venezuela, puesto que en otros países estos mismos “intervencionistas” llevaron a “crear un vacío de poder, llenado por Al Qaeda y otras organizaciones terroristas”.

Salvando las distancias con Medio Oriente, dado que en Venezuela no existe ningún peligro terrorista, McMaken, reconoce a su manera que el intento de golpe fallido del gobierno de Estados Unidos junto con el autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guiadó, termine fortaleciendo -por el momento- al régimen de Maduro sustentado cada vez más en las fuerzas armadas.

Hay liberales del imperio y liberales cipayos

La preocupación de McMaken como asesor “outsider” de la Casa Blanca, un clásico de los liberales que sobreactúan ante cada fracaso de los liberales en el poder (neoliberales), es algo comprensible desde el punto de vista de las dificultades del imperialismo norteamericano –por ahora- en imponer un golpe de Estado en Venezuela desde principio de año.

Pero lo que se viene expresando como tragedia en el país petrolero, en Argentina –otro país atrasado, dependiente y con rasgos semicoloniales- encuentra a los economistas liberales del lado de la farsa con su candidato presidencial, José Luis Espert, festejando el accionar de Guaidó y Estados Unidos en Venezuela.
Si McMaken hace de asesor de Trump, a Espert le toca el lugar de fortalecer el rol cipayo de Macri que fue uno de los primeros presidentes de la región en saludar el nuevo intento golpista de Guaidó.

Es el imperialismo…

McMaken su ubica crítico de Bolton y de los asesores de la Casa Blanca, cuestionando las intervenciones históricas en América Latina, como sucedió en la república Dominicana entre 1916-1924, el golpe de Estado en 1954 en Guatemala o la invasión a Panamá en 1989, entre tantas otras acciones imperialistas sobre la región que Estados Unidos considera como su “patio trasero”.

Sin embargo, para McMaken no existe el imperialismo como tal, o sea, el accionar del capital financiero a través de la fuerza política (militar) del Estado, sobre otro Estado (semicolonial, atrasado y dependiente como es Venezuela) con tal de apropiarse de sus principales recursos, el petróleo y los minerales; sino un problema de la política actual de Estados Unidos que al fallar en su intervención golpista termina obstaculizando una suerte de destino “natural hacia la libertad” como es el caso de Venezuela.

Tampoco registran que la crisis económica y social se ve agravada por el embargo de Estados Unidos al país caribeño y por la apropiación de la filial de PDVSA (empresa petrolera venezolana) controlando una parte considerable de la renta petrolera.

Regímenes, Estados y libertad

Para los liberales austríacos, el problema está en el plano de los regímenes, si son “democráticos” o “totalitarios”, siguiendo los pasos del propio Mises o de su discípulo, Hayek, quienes durante la Segunda Guerra se ubicaron del lado de los “Aliados” que representaban la “democracia” contra el “totalitarismo” alemán.

Cuando la historia llega a encrucijadas profundas, los economistas austríacos y liberales, dejan en claro de qué lado están y la verborragia democrática le abre paso a la defensa incondicional del accionar de los ejércitos de los Estados imperialistas que provocaron la mayor matanza de la humanidad. Llegando incluso a descargar dos bombas atómicas sobre la población de Japón, con tal de ratificar el triunfo de los Estados Unidos y el nuevo orden mundial bajo su hegemonía.

En la crisis de Venezuela solo cuestionan la táctica para ejercer la caída de Maduro, al que consideran que instauró el socialismo, un mito más que nada tiene que envidiarle al discurso pro golpe de los propios funcionarios de Trump.

En realidad los regímenes dentro del capitalismo son la representación de la forma en que domina la burguesía a través del Estado a la clase trabajadora. La democracia como forma de dominio es la mejor envoltura de la dictadura del capital, afirmaba el dirigente de la revolución rusa, Vladimir Lenin.

En el caso de los Estados imperialistas responden a los intereses de sus propios capitalistas y buscan imponerlos sobre otros Estados, sean de un estatus similar, llevando así a guerras mundiales o, sobre Estados semicoloniales, redoblando las cadenas de opresión sobre las nacionales y la explotación sobre la clase trabajadora y el pueblo pobre.

La libertad del pueblo trabajador de Venezuela ante la injerencia imperialista de Trump y sus aliados, en la crisis del régimen de Maduro y la Venezuela capitalista, solo puede conquistarse mediante la organización independiente de la clase trabajadora y los sectores populares, sin confiar en las fuerzas armadas, peleando en las calles con la huelga general por una salida propia conquistando con la lucha una asamblea constituyente, libre y soberana, donde se pueda discutir las medidas de emergencia para que la crisis la paguen los grandes empresarios y dueños de la tierra, y comenzar a reorganizar la economía en función de las necesidades de las mayorías trabajadoras.






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