Mundo Obrero México

OPINIÓN

Los despidos: un paso más en la derechización de La Jornada

El reciente despido de Judith Calderón y de Leonardo Mondragón, y la criminalización de la huelga estallada en el diario hace dos meses en La Jornada, muestran el carácter anti-obrero de la dirección del diario.

Viernes 18 de agosto de 2017 | 12:38

Un tremendo golpe al sindicato de los trabajadores de la Jornada (Sitrajor) y al derecho de huelga ha realizado la dirección de este diario encabezado por Carmen Lira Sade.

El motivo, más allá de los argumentos de directora de La Jornada, es haber estallado la huelga el pasado 30 de junio, en defensa del contrato colectivo de trabajo, al cual la empresa le mutilaba el 70% de sus conquistas, además de exigirle al sindicato renunciar a los aumentos salariales.

Actuando como cualquier patronal anti-obrera, el Consejo Directivo de la empresa argumentó que el emplazamiento era ilegal dado el estado financiero del diario. Por lo que señaló razones políticas en el fondo del conflicto laboral y sindical para demandar la ilegalidad de la huelga.

De esta manera, desconocía el derecho de huelga de los trabajadores que trataban de evitar la liquidación de importantes prestaciones sindicales, y hacía recaer sobre los trabajadores los problemas financieros de esta empresa.

Como en cualquier conflicto de este tipo entre patrones y empleados, utilizó trabajadores para que no se salieran de la empresa al colocarse las banderas de huelga. Una medida tramposa para posteriormente, denunciar penalmente a la dirección sindical ante las autoridades judiciales, argumentando que los trabajadores que se quedaron en el edificio –que actuaron como esquiroles– fueron secuestrados.

Por ello, la secretaria general del Sitrajor, Judith Calderón –“Medalla Omecíhuatl al honor al periodismo” y “Premio de Periodismo por la Infancia del Centro Mexicano por los Derechos de la Infancia”–, y el secretario de organización Leonardo Mondragón, así como el hijo de Judith Calderón, Alejandro Caballero Calderón –que acudió a la carpa solidariamente con su madre y los trabajadores en huelga–, fueron citados fueron a declarar en la PGR.

En las últimas décadas de la fase neoliberal del capitalismo, la liquidación de las conquistas de los trabajadores ha sido la base para aumentar las ganancias de los empresarios o para enfrentar crisis financieras. Bajo esa misma lógica, el Consejo Directivo de este diario impone hoy estas medidas, donde el despido de la dirigencia sindical es lo más conveniente para ellos.

Igual que cualquier patronal, actúa autoritariamente para negar la organización de los trabajadores, sus formas de lucha como la huelga, y criminaliza el derecho de huelga.

El rol anti-huelga de los intelectuales “progresistas”

La ofensiva contra el Sitrajor, que la dirección del diario impulsó a través de conocidos intelectuales ligados estrechamente al Morena y Andrés Manuel López Obrador, mostró los límites del “progresismo” de la centroizquierda. Y también del “progresismo” de AMLO que, en pleno conflicto sindical y laboral, se solidarizó públicamente con Carmen Lira.

A la cabeza de estos intelectuales –con los que La Izquierda Diario debatió sobre el derecho de huelga–, estuvieron Paco Ignacio Taibo ll –que en un tiempo apoyó el derecho irrenunciable a la huelga–, y Rafael Barajas, El Fisgón, que argumentó que el contrato colectivo de trabajo del Sitrajor era oneroso, así como los salarios de los trabajadores.

Este giro a derecha del sector de la intelectualidad “progresista” tiene su correlato con giro a la derecha que viene realizando López Obrador en su intento por posicionarse como un dirigente que no afectará la paz social, es decir, las ganancias de los empresarios, los planes del gobierno contra los trabajadores, etc. Como lo muestra su declaración de que, de llegar a la presidencia no echaría abajo y la reforma educativa y la reforma energética.

El Sitrajor no debe quedar aislado

Tras el discurso de evitar “la desaparición de La Jornada”, y de que el diario es “estratégico” para las elecciones del 2018, está la intención de subordinar a los trabajadores a los criterios empresariales que siempre trató de invisibilizar.

Menos mal que asamblea donde Taibo –declarado simpatizante del Morena– propuso de manera amenazante y provocadora, convocar a 4000 lectores de La Jornada para intimidar a los huelguistas del Sitrajor, no tuvo eco. De lo contrario, no sólo hubiera logrado atemorizar a los huelguistas o romper la misma huelga, sino que hubiera significado una mancha criminal para el movimiento que encabeza López Obrador

Por eso es el importante que la reunión –realizada el pasado 17 de agosto– del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral (entre quienes estuvieron reconocidos abogados laboralistas, representantes del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la Nueva Central de Trabajadores; del sindicato de telefonistas, del Colegio de México y centrales sindicales internacionales, entre otras, se hayan pronunciado a favor de los trabajadores del Sitrajor, por la reinstalación los dirigentes sindicales despedidos y por el respeto al derecho de huelga.

Sin embargo, desde la Izquierda Diario México –que nos solidarizamos con el Sitrajor y su derecho a ejercer la huelga desde que estallaron su conflicto en junio pasado– opinamos que, además de la defensa legal de los derechos de los trabajadores de prensa y en el conjunto del movimiento obrero, se requiere de la movilización solidaria en las calles de las organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles y políticas, para mostrar que el Sitrajor no está solo.

Permitir este golpe a estos trabajadores de La Jornada puede alentar a los dueños de otros diarios a seguir este mal ejemplo y liquidar los contratos colectivos de los trabajadores.






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