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Los maestros de primaria no ganan lo que merecen: Se tenía que decir y se dijo

Cuando era niña también tenía la idea que los maestros ganaban mucho dinero, y aunque tenía a mis tías que eran profesoras, me parecía que tenían una vida cómoda, sin embargo ahora que soy docente me di cuenta que eso era mentira, además de que las condiciones son sumamente distintas, con mayor precarización e inseguridad laboral.

Rosa García

Maestra de primaria

Viernes 17 de mayo

Los supermaestros

Soy maestra de primaria, este es mi tercer año laborando y aunque amo mi trabajo, con alumnos que aprecio mucho, me desanima bastante la realidad de esta profesión.

A pesar de que aparentemente la jornada laboral es corta en comparación con otros trabajos, nuestra labor no acaba en la escuela, pues hay una larga lista de tareas que debemos llevar a casa, desde las planificaciones, con sus complicadas adecuaciones para niños con barreras de aprendizaje, o aquellos niños con discapacidad, los proyectos, las evaluaciones, las estrategias de lecto-escritura y de habilidad matemática que debemos elaborar frente al recorte de contenidos; pero junto a estas tareas están también la preparación de las ceremonias, los festivales, las actividades con padres de familia, y un largo etcétera.

Toda esta labor, que realizamos por fuera del horario de trabajo, se termina convirtiendo en el trabajo no remunerado. Incluso las declaraciones del actual secretario de educación de reducir la carga administrativa, no incluyen nada sobre el trabajo no pagado o la gran cantidad de alumnos que se hacinan en las aulas.

Salarios que no alcanzan para nada

Cuando ingresé a la labor docente mi salario era mucho más bajo, pero las autoridades educativas aseguraron que con la evaluación docente subiría, aunque éste solo se igualó al de los maestros de mayor antigüedad. Actualmente mi salario es $6294 pesos quincenales como maestra de jornada ampliada y los de la jornada normal ganan un salario de $4600 pesos.

De acuerdo con los datos de la OCDE en 2017 los docentes mexicanos ocupan el tercer lugar con más horas trabajadas por año, en el caso de ingreso salarial están entre los ocho que menos dinero obtienen a nivel preprimaria y primaria.

Para entender la explotación laboral en este sector, investigué los datos de la OCDE, y los docentes mejor pagados son los de Luxemburgo. Un maestro de primaria de Luxemburgo percibe 122 mil 59 dólares anuales; entonces realicé un cálculo con mi salario de jornada ampliada anualmente y valorizado en dólares sería solo de 7552 dólares. Es decir un maestro de Luxemburgo gana 16 veces más que un profesor mexicano, eso sin contar variables como la inflación.

Por tanto, al ser los salarios tan bajos cabe mencionar que la mayoría de los maestros que conozco tienen otro trabajo, a contra turno o en fines de semana, tanto en sectores formales como en una segunda plaza, otros en sectores que no tienen nada que ver con la educación; incluso en sectores informales como la venta de productos por catálogo de empresas como AVON, NATURA, JAFRA, L´BEL, TUPERWARE, etc. joyería, ropa, productos del hogar, y algunos otros en el comercio informal.

El trabajo de los maestros que no se reconoce

Los maestros y maestras, al laborar con los hijos de los trabajadores mexicanos, nos damos cuenta de las múltiples carencias que tienen, y muchas veces terminamos ayudando económicamente a los alumnos y padres de familia; desde lo problemas básicos de alimentación (desnutrición, obesidad), hasta los clínicos como la agudeza visual. Incluso apoyamos económicamente en el material didáctico para los alumnos que no logran cumplir cuando se les pide.

Lo que pocos sabemos

Parte de nuestro trabajo es que debemos elaborar el material didáctico que no se nos proporciona en las escuelas, teniendo que comprar de nuestros magros salarios lo necesario para hacerlos y eso nos lleva a utilizar horas de nuestros días en la búsqueda de buenos precios, muchas veces, en lugares a grandes distancias de nuestros hogares. Para esta labor -en teoría- la SEP proporciona a la docencia un porcentaje para la compra del material didáctico, pero lo que tampoco nadie sabe es que son apenas $139, y si eres maestra, maestro o madre de familia, sabes que eso es una burla.

Además, apoyamos económicamente al mantenimiento de la infraestructura de las escuelas (compra de pinturas y brochas, costo de reparaciones, equipo de TICS, etc.) rompiéndonos la cabeza con el que hacer (rifas, kermes, etc.) para juntar ese dinero.

¡Qué nos paguen lo que merecemos!

Las altas tasas de explotación con salarios de miseria que perciben los millones de trabajadores mexicanos no interesan a quienes argumentan en favor del desmantelamiento del magisterio: Ellos perfilan a un docente con un "alto salario", sin embargo, bajo este régimen capitalista el trabajo no pagado es el condicionante principal para seguir existiendo y el magisterio no es la excepción: poco salario y muchas horas de trabajo es la regla.

Con la propuesta de AMLO para la nueva reforma educativa se plantea que la capacitación estará sujeta a la mejora salarial. Sin embargo, esta condicionante generará mayor desigualdad salarial entre los docentes, haciéndolos competir entre sí por el mismo trabajo.

Además, este año el SNTE y la SEP han negociado a espaldas de los maestros un sueldo base de 3.35%, "fortalecimiento" al salario 1.10% y prestaciones 1.80%, lo que suma apenas un 6.25% de aumento salarial, que no se corresponde con la inflación; razón por la cual, aunque haya aumentado este porcentaje, seguirá sin alcanzarnos.

¿Qué hacer ante salarios bajos?

Para conseguir salarios que nos alcancen, debemos organizarnos desde nuestras escuelas, exigiendo a los sindicatos que nuestro salario sea revalorado de acuerdo con la inflación, así como también el de los padres de familia.

Debemos de recuperar el sindicato como una verdadera herramienta de las y los maestros que arranque al Estado el modelo educativo que necesitamos. Forjemos en todas nuestras escuelas comisiones de mujeres, en conjunto con maestros, alumnos y padres de familia que nos ayuden a lograr condiciones dignas de trabajo y estudio.

*Rosa García es maestra de primaria e integrante de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase






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