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LITERATURA - POESÍA

Manifiesto: un poema dedicado a la rebelión antigolpista en Bolivia

En apoyo a la lucha de los trabajadores y el pueblo de Bolivia contra la derecha golpista e imperialista, compartimos este poema de Aida Torrico. Fue producido en el taller de LIDteratura de principios de 2020 a modo de homenaje a Pedro Lemebel y su “Manifiesto (hablo por mi diferencia)”

Aída Torrico

Arquitecta y escritora

Miércoles 19 de agosto | 17:07

Manifiesto

Por Aida Torrico

Veo a los simios machos, por callecitas
de La Paz.
Bajaron del centro histórico a la rica zona Sur y,
subieron para tomar el palacio de gobierno,
primates golpeándose el pecho.
No veinte años después,
como propuso el MAS cuando ganó las elecciones,
bastó catorce, para dejarlos volver...
avasallada mi ciudad por el macho camacho

¿Esta fue la Bolivia de la inclusión y el socialismo?
¿La de los pueblos originarios?
¿La del aymara y dirigente cocalero del Chapare?
Estoy con la cabeza arrasada
y la piel brotada ¡mi pueblo, bajo sus fusiles!

También vuelvo a ser la estudiante de 1971
que huyó de la dictadura de Banzer,
me cerraron la universidad a bala.

La de la carrera de arquitectura de La Plata.
La madre y compañera militante,
La que tuvo a su hijo a los 20 años y, el 77
cuando el ejército en Tucumán
paró el Bus y nos había bajado,
por ser boliviana y estudiante,
mi hijo, a los cuatro años,
preguntó: ¿Mamá esta es la guerra?
Aflojaron, nos dejaron subir al Chevalier
que iba de La Paz a Buenos Aires.

Desde el Sindicato de Amas de Casa Mineras, el 78,
hicieron un atadito con sus delantales de cocina,
para entrar en Huelga de hambre.
La COB convocó a Huelga General,
en apoyo a las Luchadoras,
Domitila Chungara, la habían torturado los pacos,
perdió su embarazo.
La misma que nos interpela en “Si me permiten hablar”

Yo había vuelto a la universidad de los 70, en La Paz,
Estudiantes en aulas y calles,
junto a los mineros, marchábamos.
Atravesados sus pechos por cartuchos de dinamita y,
cubierta la cabeza por sus guardatojos.
¡Temblaron los simios! y escaparon del palacio quemado.
Cayó la dictadura y, de la alegría
bailamos cueca en los callejones más olvidados.
El ejército instauró un “gobierno provisional”
de simios “institucinalistas” .
Pero las masas en lucha, los obligaron
a convocar a elecciones.

La fiesta democrática acabó el 80, con García Mesa,
le tocó al gorila más macho: Arce Gómez, ser ministro del interior
que, había dicho: “Hay que andar con su testamento bajo el brazo”
¡Se pudrió en la cárcel de Miami! Ahora murió repatriado.
Eran la mafia de la cocaína, en comparsa con la DEA.

Habíamos vuelto a Buenos Aires, mi compañero y mi hijo,
el año 82, yo embarazada de seis meses ¡Nació nuestra hija en primavera!
Sin trabajo y valijas llenas de pañales. ¡Y la guerra! en “El país de la guerra” como lo bautizó, Martín Kohan.
Hasta la isla marcharon los compañeros, entre ellos Juan Carlos, joven arquitecto de rubio pelo enrulado y rockero hasta los huesos.
Volvió para contar su viaje a las trincheras para “pichiciegos”,
sin yerba para el mate y prohibida la caza, por el milico comandante.

Nuevos simies machos asesines; son los de hoy,
Elles asesinan cocaleros y mujeres trabajadoras.
Elles son los que dieron el golpe de octubre del 2019.
Resistieron en El Alto sus habitantes, pusieron el cuerpo
frente a la represión del ejército.
Mientras los masistas salvaban su pellejo.

Ahora ¿Qué hago por Bolivia?
Estoy lejos y, mi compañero internacionalista, Eduardo Molina,
partió antes. Tierra, donde tantos años había luchado.
Confío en que trabajadores, campesinos aymaras, quechuas y,
otros pueblos originarios, alcen las “Banderas del amanecer”. (1)

(1) Director, Jorge Sanjinés






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