Géneros y Sexualidades

ENTREVISTA

Maru, superviviente de feminicidio enfrenta la violencia institucional y judicial en Veracruz

Jueves 1ro de abril | 22:26

Veracruz fue la segunda entidad con más feminicidios durante el 2020 en el país. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en el país se cometieron 860 feminicidios, y Veracruz se ubica tan solo por debajo del estado de México que reportó en el mismo periodo 132 asesinatos de mujeres por razón de género.

La tasa de incidencia de este delito en Veracruz es superior al promedio nacional, ya que mientras se registran 1.32 feminicidios por cada 100 mil habitantes en todo el país, en Veracruz esta cifra es de 1.80 casos; la mayoría de los casos se comenten contra mujeres entre cero a 50 años de edad.

Hace cuatro años Maru sobrevivió a siete puñaladas que le dio su expareja. Pero el calvario de enfrentar las secuelas (físicas y psicológicas) de la agresión no viene solo; esta situación es acompañada por las intimidaciones de la contraparte, de las propias instituciones, así como de tráfico de influencias y revictimización en su caso.

Además, Maru lleva dos procesos en simultáneo: el penal donde aún no le han dado sentencia a su agresor, quien está en prisión domiciliaria; y el civil, donde pelea por la custodia y la pensión alimenticia del hijo que tuvo con su expareja.

Para otros medios, Maru ha declarado que la justicia en su caso no ha sido imparcial, por el contrario, funge a favor de su contraparte ya que la abogada de su agresor y su familia es también sobrina de la presidenta del Tribunal de Justicia del Estado de Veracruz, por lo que tiene un trato especial; mientras que la madre de su agresor es una ex funcionaria del Poder Judicial Federal.

IzD: Maru, cuéntanos en qué etapa está tu actual proceso por intento de feminicidio, el papel de tu defensa y las principales trabas institucionales que has enfrentado.

Maru: Actualmente mi proceso penal se regresó a la etapa intermedia debido a las diferentes irregularidades que hubo a la hora de notificar al abogado de mi contraparte. Entonces a consecuencia de estos problemas de notificación, el proceso se tuvo que regresar a la etapa intermedia. Además, me hacen saber que él está buscando la posibilidad de que cambien la tipificación del delito; de tentativa de feminicidio a tentativa de homicidio, por medio de amparos. En este sentido mi defensa me comenta que no debo preocuparme porque se cumple con las características que avalan el delito como tentativa de feminicidio.

Sin embargo, las principales trabas que yo he tenido durante los procesos civiles han sido por el hecho de que siempre se ha inmiscuido la madre de mi agresor y ex funcionaria, buscando a los peritos que elaboraron los relatos sobre los hechos. Esta persona ha acudido de igual manera con los jueces y les ha comentado que lo que yo busco únicamente es “sacar ventaja”.

Es decir, en mi caso existe tráfico de influencias sobre mis asuntos civiles que han derivado en la cancelación de la pensión alimenticia para mi hijo y he sido revictimizada. Durante audiencias civiles me han preguntado el motivo de mi ataque, se han burlado de mí en mi cara, han escondido mis expedientes, han tomado la credencial de elector de mi abogada para obtener su dirección.

Mi abogada ha hecho lo que está en sus manos para buscar justicia. El problema es que no está litigando contra un abogado, sino contra el poder judicial y todo un sistema.

La abogada de mí contraparte es sobrina de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia y a su vez es pareja del juez que está decidiendo sobre la custodia de mi hijo. Todo esto me da incertidumbre, tengo miedo de que, así como se han violado mis derechos para cancelarme la pensión alimenticia, actúen de igual manera para quitarme a mi hijo y dejar libre de todo cargo a mi agresor.

IzD: Antes del intento de feminicidio que enfrentaste, ¿a qué te dedicabas? ¿Cómo ha cambiado tu vida a 4 años del proceso penal que llevas?

Maru: Antes de la tentativa de feminicidio obtuve mi primer trabajo como ingeniero mecánico. Me estaba yendo muy bien, me tocaba hacer dibujos a mano alzada en un programa especializado con una precisión de .001 milímetros, sin embargo, las cosas cambiaron debido a la agresión. Me quedaron secuelas permanentes; ya no puedo hablar de la misma manera, se me traba mucho la lengua, me cuesta trabajo comer debido a ese problema, mi mano derecha no quedó al 100%, perdí fuerza y no puedo controlar bien el dedo pulgar lo cual me provoca problemas para poder dibujar.

Cuando hay cambios de temperatura tengo mucho dolor en las cicatrices y en ocasiones me cuesta poder respirar por las secuelas pulmonares que me ocasionó la agresión. Mi vida ha dado un cambio de 360°, ya que durante mucho tiempo me cuidé, siempre comí sano y nunca tuve ningún vicio, justamente para preservar mi salud.

Ahora enfrento diferentes problemas en ese ámbito porque tengo que estar en tratamiento debido al estrés postraumático y la ansiedad generalizada, además de que no he podido obtener trabajo estable.

IzD: ¿Cómo consideras que se resolvería tu caso?

Maru: Pienso que la vía es garantizar que no existan violaciones al proceso, mantener el proceso sin tráfico de influencias y de respeto a mis derechos.

Mis abogados me comentan que resulta extraño que haya tantos errores en el caso y que mi agresor logre siempre sacar ventaja.

Me gustaría que todo esto llegara al presidente, ya que Derechos Humanos, los Consejos de la Judicatura y todas las demás instituciones a las que he recurrido no han tomado atención en el caso y actualmente me siento desesperada.

IzD: ¿Cómo evitar que esto les pase a otras mujeres? ¿Qué le dirías a otras mujeres que enfrentan violencia en este país?

Maru: Realmente considero que se puede evitar que esto le pase a otras mujeres por medio de la difusión e información sobre nuestros derechos. Muchas mujeres -al igual que yo- no saben sobre los diferentes tipos de violencia.

Yo pensaba que violencia era el hecho de que alguien te pegara, pero resulta que durante mi relación conocí la violencia psicológica, la violencia económica, etc. En este momento estoy sufriendo de violencia institucional e inclusive llegué a padecer y enfrentar violencia sexual por parte de mi expareja.

También considero que es muy importante conocer nuestros derechos como mujeres. Durante mucho tiempo quise pedir ayuda, pero me limité a hacerlo por las amenazas e intimidaciones de mi agresor. En todo esto siempre ha estado latente el miedo de perder a mi hijo; ha sido la amenaza constante, tanto de mi ex pareja como de su familia.

A otras mujeres que enfrentan este problema les diría que no están solas, les diría que busquen la ayuda de diferentes colectivos y de personas capacitadas. También les diría que no tienen por qué sentir vergüenza por haber vivido violencia, nosotras no somos las responsables.

IzD: Estos días vimos importantes movilizaciones de mujeres como la del pasado 8 de marzo, ¿qué opinas de las protestas que se han llevado a cabo en varias entidades del país?

Maru: Considero que las protestas que se han hecho son legítimas. He sido parte de estas movilizaciones, y considero que el gobierno realmente no está haciendo nada para resolver las demandas. Son las instituciones las que muchas veces nos violentan y nos hacen presas de la parte agresora.

Para las instituciones no somos importantes. Tenemos que llegar casi muertas para que volteen a ver nuestro caso.

Incluso si logramos sobrevivir, esos organismos buscarán la manera de trabajar lo menos posible, de llegar en algún acuerdo con el agresor o convencerte para que no proceda de manera legal.

Considero que se deberían realizar todas las marchas que sean necesarias hasta que realmente seamos escuchadas, que el problema de violencia se resuelva de fondo, porque como sociedad no se está visualizando el impacto que tiene hoy en día. Considero que hemos naturalizado este tipo de violencia y es algo común leer en los periódicos o escuchar en las noticias que cada día se asesinen mujeres sin obtener justicia.

***

El pasado 8 de marzo miles de mujeres salieron a las calles para recordarle al gobierno que seguimos vivas en un país donde se profundizan las condiciones estructurales de violencia hacia las mujeres, cuya máxima expresión es el feminicidio y que se cobra la vida de 10 mujeres al día.

Como el caso de Maru, hay muchos otros en los que las instituciones muestran el verdadero carácter que tienen. Para las sobrevivientes y para los familiares de víctimas de desaparición o feminicidio es muy compleja la obtención de justicia, pues son precisamente las instituciones quienes ponen trabas para ello. En años recientes, se pone cada vez más de manifiesto que la crisis de violencia que vivimos es estructural, de ahí que las instituciones no solo son omisas, sino que son instituciones ad hoc de este sistema capitalista patriarcal.

Sin embargo, las movilizaciones de mujeres ha puesto sobre la mesa la necesidad de denunciar el actuar de las instituciones, la impunidad del Estado, y denuncia también al gobierno que responde con represión y vallas ante los justos reclamos en contra de la violencia, mientras que está planteada, por lo mismo, la necesidad de organizarnos con independencia política del gobierno, las instituciones y la oposición de derecha.






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