Cultura

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Nacho Vegas: “Las cosas se cambian en la calle”

Cantautor, lingüista y activista, asturiano de más de veinte años de trayectoria musical. 16 años como solista, con 8 discos y un puñado similar de “hermanos pequeños”, un libro. Se preparaba para su primer show, en su cuarta visita al país.

Marcelo Simonetti

Delegado de base Banco Provincia | Integrante de La Marrón Bancaria

Martes 6 de septiembre de 2016

Nacho Vegas acaba de terminar la prueba de sonido en La Plata, y nos sentamos con un par de copas de vino de por medio. Primero las chanzas recordando la visita del año pasado, cuando le respondió a alguien durante el reportaje público que dio en Niceto, cuando dijo: “No quiero que en el Estado Español terminemos bien como ustedes, eligiendo entre un representante de los empresarios y un empresario”.

Siempre que andás por Sudamérica venís corriendo, ¿no? Nunca te hacés un tiempo como para recorrer y ver un poco la realidad de cada lugar…

Cuando estuvimos en Bogotá tuvimos un par de días libres. En Lima tuvimos un día libre y uno de promo, hubo una movida en el Congreso que no se esperaba y todos los periodistas fueron y me liberé de la promo. A Tomás no le gustó demasiado pero a mí me puso contento porque me dediqué a tomar Pisco Sour y pasear un poco por Lima. A Santiago llegamos tardísimo, pero pude hablar un poquito con la gente, que me ha contado cosas terribles. Por suerte ahora se están dando grandes movilizaciones que pueden ser el principio de algo, y abrir la brecha. Peor está Colombia. O México, ahí el Estado está repodrido. Con lo de los normalistas parecía que habría una nueva revuelta, pero se ha ido diluyendo, y los 71 fue fagocitado. Un intelectual de Izquierda Unida en el Estado Español hablaba de PSOE y PP como partido único articulado. En el Estado Español el trabajo sucio lo ha terminado haciendo el PSOE, y en general en todos lados viene siendo así.

¿Canciones Populistas sigue siendo tu último disco tanto en tu vida privada como en tu vida pública? ¿Como funciona eso para vos? ¿No tenés a veces que interpretar canciones que no están en tu cabeza? El proceso es largo, desde la composición hasta que termina una gira pasando por la grabación y edición. ¿No es un poco a contramano del arte la lógica que impone el capitalismo?

No exactamente. La música popular no funciona así. La música en sí es mucho más importante que la partitura. La interpretación es más importante que la letra escrita. Es lo que le da vida a la canción. La música popular durante miles de años era la música tradicional, aunque en éste último año le han echado las zarpas. La música tradicional es generalmente anónima. La autoría se olvida, las canciones se van construyendo colectivamente. Importaba más quien las interpretaba e interpretarlas a coro. Quiero decir que aunque esté trabajando en un repertorio nuevo (justo iba a presentar una nueva en Latinoamérica pero no me atreví porque no tenía la letra todavía del todo), igual al tocar canciones incluso de ocho o diez años atrás, al re-interpretarlas estás re-inventándolas. Alguna canción no me siento con fuerzas de volver a tocar. Por las cosas que he escrito hace unos cuantos años, pero si la toco es porque siempre siento que la estoy tocando por primera vez. El error es cuando tocas una canción como automatizada. Me pasó con canciones que toqué durante mucho tiempo y que me siguen pidiendo pero tengo que dejarlas descansar por más que me las pidan, porque tengo que tocarlas como se merece una canción.

Es eso que dicen algunos de nuestros cantautores favoritos, de que las canciones están vivas y van mutando, algo así, ¿no?

Sí, y deberían mutar más en realidad. En éste tiempo que nos toca vivir, de cómo funciona la música popular, con el mercado metido en el medio, con un excesivo culto a la personalidad, a la autoría y el celo de la misma. Esto no ocurría con la música popular antes. Son unos cuantos acordes y melodías, que muchas se parecen y eso es lo bonito de las canciones, que están vivas.

Cuando hicimos el disco de Lucas 15, fuimos recogiendo varias versiones de canciones tradicionales, algunas asturianas y otras castellanas, pero recogimos la canción que se había conocido en Asturias, que era diferente a la canción de Castilla. La gente va reinventando la canción, añadiendo estrofas. De hecho nos encontramos con un romance que llamamos “Teresina”, que me lo pasó Xel (ex guitarrista de Nacho) y me dijo, intenta cantar esto, y yo me encontré con una cosa que no tenía ningún sentido. Yo creo que eran dos romances mezclados. Tuve que inventar unas cuantas estrofas para que le diera sentido.

Yo creo que eso pasa con muchas canciones tradicionales. Está ésta americana de “Stagger Lee” que versionó Nick Cave que dicen que cada uno que la interprete tiene que añadirle una estrofa. Eso con las canciones modernas no pasa. Si conoces una canción de Bob Dylan, y le agregas una estrofa, y la quieres grabar; eso significa modificación de obra y tienes que pedir permiso, y estamos matando a la esencia de la música popular. A eso justamente, se refiere el nombre del último disco, a eso en particular, me refiero con populismo. Es un deseo.

Siempre hablan de que te has politizado en el último tiempo y vos decís que no. Hay varias canciones escritas hace mucho por vos que te dan la razón. ¿Cómo es en verdad? ¿Era un sentimiento adormecido, ha cambiado algo?

No estaba adormecido. Nunca fui militante, pero siempre estuve muy cerca de distintos grupos militantes, amigos y familiares. En Gijón, Asturias teníamos las barricadas al lado de casa porque crecí en los ochenta con la reconversión industrial. El PSOE reprimió luchas obreras de una manera brutal, y acabó ganando. Eso estaba. Cuando adolescente el movimiento por la insumisión al ejército fue una cosa muy fuerte. Lo de la guerra de Irak. Fueron momentos muy fuertes. Incluso mi primer concierto fue en Cangas, del litoral asturiano por la insumisión, con varios grupos de hardcore y punk de la época. Había un clima en los 90 y los 2000 que parecía que la política era una cosa restringida a círculos de militancia, y que la música iba por otros derroteros, que uno se metía en camisa de once varas. Fue una estrategia creo, que sirvió mucho al sistema.

Creo que la hegemonía cultural de éstos últimos treinta años viene de la mano de la misma despolitización de los gestos culturales. Que la música no se interesara por la política, no hablara de cosas problemáticas. Por eso parecía que estábamos adormecidos. En las canciones que hablo de problemática social en esa época lo hago de una manera un poco cínica. El individualismo fue el mantra que nos impuso el neoliberalismo y caló en todos. Las cosas vienen cambiando. Cuando viene cambiando el mundo a tu alrededor cambias tú y tus canciones. Eres permeable porque eres parte de lo que pasa. Si agarras bandas de los 90 de Ibiza, te van a reflejar cómo vivía la gente en Ibiza en los 90. Pero si agarras una canción de Kortatu, va a reflejar cómo se vivía en Euzkadi. Unos más explícito y otros más implícito. Las cosas cambiaron y uno cambia con el mundo. Hay gente me dice: como has cambiado y yo le digo: “Hola, ocurrió el 15M”.

De los discos que hiciste, ¿con cuáles te sentís mejor y con cuáles más incómodo?

A todos les guardo cariño. Al principio tenía una relación amor/odio, pero después aprendí a relacionarme con todos, con sus defectos incluso.

“Manifiesto desastre” fue un disco que tuvo una grabación caótica. Un disco extraño y oscuro del que me cuesta interpretar canciones ahora, aunque a veces interpreto alguna. Pero con el tiempo le he encontrado un poco más de cariño que el que le tenía al principio. Con los EPs generalmente me siento más satisfecho que con los álbumes. Porque los EPs te permiten poner el foco en cinco o seis canciones y darle forma como conjunto. “Cómo hacer Crac” o “Esto no es una salida” son discos que en conjunto me gustan un poco más que los demás.

En el 2011, con todo el proceso de movilizaciones en el Estado Español, había un fuerte rechazo a las instituciones y a el Estado. También contra la clase dirigente. “Podemos” fue el emergente de todo ese proceso. ¿Cómo encontrás hoy ese sentimiento de repudio que había, el Estado se fortaleció o se debilitó? ¿Que función cumplió “Podemos”?

Es complejo. En el momento en que surgió el 15M Podemos estaba lejos de nacer. Nació a finales de 2013, necesitaba ese impasse de tiempo. El 15M tenía el lema “no nos representan”, había una gran desconfianza en las instituciones. El 15M no tuvo un sujeto político, fue un "clima” que se creó y que trajo que la política llegará a los que no había llegado. Que la gente dejara de ver la política como una cosa que hacían cuatro tipos con traje, sobre todo hombres. La gente empezó a ver que podía participar, vino el auge de los movimientos sociales. Surgió la PAH (Plataforma afectados por la Hipoteca), o mejor dicho cogió un gran impulso y visibilidad y todo el trabajo que hacen yo creo que es lo más importante que ha surgido del 15M.

Se le ha criticado mucho a “Podemos”, el intentar tutelar el 15M. Precisamente hubo un desencanto en las últimas elecciones, el 26J. Las críticas que se le hacen, es que han hecho una campaña muy blanda, en el mal sentido de decir por ejemplo que "Zapatero había sido un buen presidente", esto los colocó directamente enfrente del 15M. Si el 15M nació contra Zapatero, ¿como podés decir que Zapatero fue el mejor presidente o el menos malo? El hecho de hablar tanto de socialdemocracia, creó un poco de desconfianza y desmovilizó a la gente y un millón de personas se quedó sin votar.

Lo importante es siempre mantener los pies en la calle y en los movimientos sociales y ser consciente que la política institucional son una herramienta que deben estar al servicio de la lucha. Los partidos tradicionales de la izquierda en el Estado Español tenían sus movimientos sociales, pero los tutelaban. Ahora tiene que ser al revés. Es la PAH la que tiene que vigilar a los partidos y decirle: hay una ley de mínimos que tenés que cumplir en vuestro programa. No lo cumple nadie salvo Podemos y aunque lo tenga en el programa, hay que vigilarlos. De hecho en los ayuntamientos del cambio digamos, en Madrid y Barcelona, está la PAH diciendo: "no, ésto no es lo que habíais prometido". Eso es importante, el poder popular. Eso debe tenerlo claro Podemos, hay que movilizar a la gente, porque sino se va a convertir en una especie de nueva Izquierda Unida.

El otro día leí que habías dicho que luego del resultado electoral había que retomar las calles. Sin embargo, Pablo Iglesias dijo en la campaña que "esa idiotez que decíamos cuando éramos de extrema izquierda de que las cosas se cambian en la calle y no en las instituciones es mentira". ¿Qué opinas?

Bueno, esa frase fue muy polémica. En mi opinión fue una frase desafortunada. Lo dijo en un momento en que Podemos estaba muy embuido en su estrategia de maquinaria electoral y no veía más allá de eso. Eso lo dijo antes de la ostia que se pegaron el 26J. Yo creo que ahora no volvería a repetir una frase como ésta.

Pablo Iglesias a veces dice cosas en caliente, y eso no lo tiene Iñigo Errejón. Él dijo que hay que volver a la calle, que hay que plantear una batalla incluso en lo cultural. Ada Colau, que posiblemente sea una presidenciable, también plantea que hay que ir a la calle. Por supuesto que las cosas se cambian en la calle. De hecho me da bronca, porque hay muchas voces que respeto, que dicen que en España casi no quedan movimientos sociales. Eso es mentira. La PAH no es simplemente una asociación de apoyo mutuo de familias perjudicadas por los bancos. La PAH tiene la posición de que es un problema político, colectivo, y plantea una solución de lucha colectiva, política.
Han logrado cambiar la agenda de los medios, de los partidos políticos y tienen una labor transformadora importante. Luego, claro, las leyes se aprueban en el parlamento. Cuando los desahucios dejen de existir, que dejarán de existir algún día, quizás lo apruebe algún partido, quizás sea Podemos, pero va a ser siempre porque la PAH estaba, no porque lo vote el partido. Entonces las cosas no se cambian en las instituciones si antes no hay algo en la calle. O sea, no puede decir eso Pablo Iglesias sin darse cuenta de que él está en ésta situación ahora porque primero hubo una revuelta en las calles.

Está el plan de editar otro libro, recopilando escritos, según leí. ¿Que tan serio es el proyecto? Muchas de las cosas que están en el primer libro, ¿son escritos que no pudieron ser canciones o las canciones son cosas que un día escribís y después les ponés música?

No, la canciones se van escribiendo la letra y música de manera más o menos paralela. Hay veces que las canciones se van escribiendo a partir de un verso, o retazos de cosas. Yo voy haciendo versiones, corrijo mucho, por ahí de la primera versión a la final hay un abismo. Un poco los escritos de ese libro y de lo que intentaré organizar ahora en septiembre no son canciones frustradas, aunque hay veces que se contaminan las unas a las otras.

La canción a veces no te permite decir todo lo que quieres por su naturaleza elíptica, pero bueno, lo que no dice la letra lo dice la música. Hay veces que si cojo un verso y lo introduzco dentro de un texto, de éstos que son una especie de poemas en prosa. Sé que tienen que ver un poco unas con otras. El último poema que escribí que quizás lo incluya en éste libro incluye a su vez una frase de una canción que escribí recientemente. Tienen que ver de alguna manera. Son lenguajes muy diferentes en el sentido de que cada uno tiene una rítmica propia y particular. A la canción se lo da la armonía. El poema está en el papel. Pero las palabras a veces se mezclan.






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