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"No quiero morir así": Policía de EE. UU. mantiene esposada y cabeza abajo a una mujer afroamericana

Shataean Kelly, de 28 años, fue arrestada en Aurora, Estados Unidos. El policía que la esposó y la puso en la parte trasera del patrullero cabeza abajo ignoró sus súplicas durante más de 20 minutos.

Martes 6 de octubre | 15:52

“Mi cuello me está matando. Ayúdame, no puedo respirar", la frase parece repetirse en cada una de las detenciones de afroamericanos por la Policía en Estados Unidos. En este caso se trata de una mujer y el hecho ocurrió el año pasado aunque las imágenes se conocieron este martes.

Un video publicado por el Departamento de Policía de Aurora, Colorado, muestra a una mujer afroamericana retenida y cabeza abajo en la parte trasera de un auto policial por aproximadamente 21 minutos. Durante todo este tiempo, el policía que conducía el vehículo ignoró sus súplicas.

Shataean Kelly, de 28 años, fue arrestada por el policía Levi Huffine quien la esposó de manos y pies, y la puso en la parte trasera de la patrulla cabeza abajo con la excusa de que pretendía escaparse.

En el video se puede ver que a Kelly en el asiento de atrás de la patrulla con los pies y manos esposados juntos, por lo que estaba prácticamente inmovilizada. Lentamente empieza a caer del asiento hacia el piso, cabeza abajo. Mientras lucha por respirar en el piso del auto durante 20 minutos, dice "No quiero morir así".

“Oficial, por favor, no puedo respirar”, dice la mujer. “No quiero morir así. Estoy a punto de romperme el cuello ”, grita Kelly.

La situación fue tan escandalosa que la propia jefa de policía de Aurora, Vanessa Wilson, dijo que el video de la cámara corporal publicado el martes parece mostrar a uno de sus exoficiales, Levi Huffine, "castigando" a una mujer detenida que estaba esposada. El hecho ocurrió en agosto de 2019, pero las imágenes recién se conocieron este martes. Hasta el momento solo habían despedido a Huffine pero no se había manifestado sobre el hecho ni habían dado a conocer la evidencia.

En febrero, Wilson despidió a Huffine, a pesar de que la Junta de Revisión del Jefe había recomendado una suspensión de 180 horas, que Wilson anuló.

Sin embargo, el despido de Huffine no acabó con la brutalidad policial racista que está enquistada en todas las instituciones estadounidenses, con la Policía como el órgano que las lleva adelante de forma brutal y directa.

Hace tan solo dos meses, el 2 de agosto, la Policía de Aurora tuvo que pedir disculpas por una situación escandalosa en el que detuvieron y esposaron a toda una familia de afroamericanos, entre ellos al menos dos menores, luego de una "confusión" con un auto robado, que no era el de la familia.

La brutalidad policial que volvió a revitalizar al movimiento antirracista Black Lives Matter este año tras el brutal asesinato de George Floyd, generando protestas en todo el país, extendidas luego a varios países del mundo, es parte del racismo estructural del capitalismo estadounidense.

Donald Trump ha demostrado que está dispuesto a defender a la policía y a las bandas paramilitares y de supremacistas blancos, y reprimir a los manifestantes bajo su eslogan electoral de la "Ley y el Orden". Por su parte el candidato demócrata Joe Biden reconoció en el primer debate presidencial que está a favor de aumentar el presupuesto de las policías. A su vez la Policía cuenta con sindicatos que los defienden por lo que el 99% de los casos de asesinatos policiales quedan impunes.

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