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Red Internacional

Testimonio 28S. Nos atacan mujeres que están en contra de la incorporación de las trabajadoras a la lucha

Testimonio de Alejandra Santamaría, docente despedida de dos universidades públicas por luchar por derechos laborales y en defensa de la educación.

Miércoles 29 de septiembre de 2021 | 10:49

Por organizarme políticamente, esto es, por pertenecer a una organización política de izquierda y luchar junto a mis compañeras y compañeros en mis centros de trabajo por condiciones dignas, al estado y sus agentes, las últimas dos administraciones de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ), avalados por la justicia laboral, a ellos no les ha bastado con reprimirme laboralmente por medio de dos despidos, sino que además ahora me han agredido físicamente por pelear contra las maniobras de la 4T.

El 28S, luego de mi jornada laboral, como muchas trabajadoras, asistí a la marcha por la despenalización del aborto junto a mis compañeras de la agrupación a la que pertenezco, Pan y Rosas, la cual reclama la lucha contra la opresión de las mujeres, con independencia política de los partidos del régimen y de las instituciones del estado, y no celebra la conquista por la despenalización concentrada en la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación como un reconocimiento institucional, sino como una conquista del movimiento de mujeres que se arrancó a través de años de movilización en las calles.

Al llegar al zócalo capitalino, un grupo de encapuchadas comenzaron a amenazarnos. Una de ellas, me golpeó con algo parecido a un plato de vidrio en la cabeza mientras la otra -que traía un martillo en el cinturón- me amenazaba con un palo en la mano, mismo con el que a fustazos intentó amedrentar a mi compañera.

Los resultados de este ataque fueron inmediatamente el dolor de cabeza y confusión. Durante la noche un dolor terrible en la mitad de esta parte de mi cuerpo y la hinchazón. Este es el nivel de agresividad y violencia que estos agentes del estado están acostumbrados a realizar, sobre todo, a personas que como yo siguen luchando. No fui la única, sino que fue un ataque contra varias de mis compañeras maestras, trabajadoras y estudiantes.

Claramente estos sectores con métodos porriles vinieron a golpearme para evitar que sigamos denunciando lo que enfrentamos las mujeres trabajadoras ultra precarias en la CDMX. No podemos seguir permitiendo estas acciones contra las mujeres que luchan, porque dejarlos pasar significa avalar los mismos métodos que utilizan las fuerzas represivas para acallar nuestra voz.

Las agresiones de estas dos mujeres expresan que están en contra de mis ideales, de mi agrupación, de mi grupo, el Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.

Las agresoras buscan amedrentar a organizaciones de izquierda, que realmente luchamos por emanciparnos y por acabar con la explotación hacia las mujeres. Aquellas que representamos gran parte de la fuerza de trabajo y que no contamos con ningún derecho.

A pesar de haber una pandemia no hay seguridad social, no hay salud, no hay derechos para nosotras, ni que hablar de la justicia laboral. A las trabajadoras y a las maestras se nos somete al mortal regreso inseguro a labores, se nos niega todo y cuando nos atrevemos a organizarnos, el estado, a través de sus agentes, que se dicen reivindicar los derechos de las mujeres, nos gasean, nos golpean y nos atacan, mostrando que están en contra de la movilización y la unidad que se muestra en las calles. Así colaboran con el estado.

Soy una docente que sufrió represión laboral porque me organicé contra la precarización y fui despedida de dos universidades públicas del país. Me expulsaron de mi centro de trabajo porque desde hace casi dos años me organizo con mis compañeras y compañeros de la Asamblea de Profesores de Asignatura de la UACM en Lucha, pero también, en su momento, con las y los estudiantes y docentes de la Escuela de Derecho Ponciano Arriaga, ahora sede de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ). En ambos casos porque luché por la defensa de la educación pública y por plenos derechos laborales.

Mis compañeras de Pan y Rosas y yo, como hace un año, nos enfrentamos no solamente a la policía, a esos granaderos que la jefa de Gobierno dijo desaparecer y que encapsularon a mis compañeras, también nos atacan mujeres que están en contra de la organización masiva y, sobre todo, de la incorporación en la lucha de las mujeres que somos uno de los sectores más oprimidos: las trabajadoras. Como prueba de esto último, tenemos la situación de las huelguistas del Sutnotimex.

Pero les respondemos que, las mujeres de Pan y Rosas, nos seguiremos organizando, luchando por la unidad del movimiento de mujeres, por acabar con este sistema patriarcal y capitalista de raíz, que nos deja sin el sustento diario y nos impide ser libres.

Por ello hago un llamado al movimiento de mujeres a expulsar y repudiar los métodos porriles en contra de las trabajadoras, a las organizaciones sindicales, democráticas, de la sociedad civil y al pueblo trabajador a sumarse en la lucha contra la violencia hacia quienes luchamos y por ¡aborto legal, seguro y gratuito! ¡por libertad a las presas por abortar! en todo el país. Nos veremos en las calles, porque no bajaremos los brazos.

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