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Nuevas escuelas para el IPN: ¿qué proyecto necesita el Politécnico?

En las últimas semanas el Director General del Instituto Politécnico Nacional, se encuentra muy activo en los medios de comunicación explicando el proyecto educativo que impulsa para el IPN.

Sábado 15 de febrero | 22:56

Imagen: NOTIMEX / José Pazos

En las últimas semanas el Director General del Instituto Politécnico Nacional, Mario Alberto Rodríguez Casas, se encuentra muy activo en los medios de comunicación explicando el proyecto educativo que impulsa para el IPN y que nombra la Educación 4.0., además de informar sobre las nuevas carreras y las cuatro escuelas que están por abrir. Una vocacional en el municipio de Tecámac, la Unidad Interdisciplinaria de Ingeniería Campus Coahuila (UPIIC), la Unidad Interdisciplinaria de Ingeniería Campus Palenque (UPIICP) y la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Energía y Movilidad (UPIEM) en la Ciudad de México.

En ese sentido hace poco más de un mes, durante la inauguración de la Expo Profesiográfica del Nivel Medio Superior, aprovecho para anunciar que la oferta educativa de estas escuelas se pensó para atender los requerimientos de los proyectos de infraestructura como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, ambos, tanto el tren como el aeropuerto resaltan como dos de los proyectos de infraestructura emblema de la 4T.

Según se informó, las instalaciones de las nuevas escuelas serán donadas por los gobiernos estatales y será el IPN el encargado de impartir educación según su modelo educativo.

Desde que en el año 2003 se construyó la vocacional 3 en Ecatepec, el IPN no ampliaba su oferta educativa en el nivel medio superior para la zona metropolitana. En contraste, en el nivel superior, la creación de nuevas escuelas va en sintonía con la política de las administraciones pasadas de vincularse a los requerimientos de la industria y las empresas del norte del país.

La creación de nuevas escuelas y carreras con el respectivo aumento a la matrícula, la contratación de más profesores y en general el impacto que tiene la apertura de cuatro nuevas escuelas, resulta un cambio en la política del gobierno federal para el IPN y en algún grado para la educación pública superior en el país, sin embargo, las y los jóvenes y las y los trabajadores debemos debatir de manera crítica las implicaciones del proyecto educativo que se impulsa desde la Dirección General del politécnico y que será implementado en las nuevas escuelas. La pregunta que debemos responder es primeramente: ¿al servicio de quién debe estar la educación que se imparte en el IPN y qué objetivos debe perseguir? Para después preguntarnos: ¿cómo lograr ese objetivo?

Se presenta un ligero cambio en el paradigma sobre la manera en que el gobierno debe y puede incidir en la educación y la formación académica y profesional de los jóvenes. Ejemplos de ello son el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, o este cambio de rumbo que se pretende dar en el Politécnico.

De manera formal ambos se presentan bajo una retórica progresista. “Emplear a miles de jóvenes —antiguamente excluidos y estigmatizados- como aprendices” o “crear nuevas escuelas y carreras”. Ideas que tienen eco en la cabeza de miles que a lo largo de los años fueron testigos de la falta de oportunidades.

De manera formal ambos se presentan bajo una retórica progresista. JCF se propone emplear como aprendices a miles de jóvenes -antiguamente excluidos y estigmatizados. La creación de nuevas escuelas incorporará a cientos, tal vez algunos miles, a la educación superior. Sin embargo, si no existe un planteamiento que rompa con las condiciones que originan la pobreza, la desigualdad y la explotación y garantice un piso mínimo de condiciones dignas de vida, de trabajo y de estudio, no será posible dejar atrás las huellas del capitalismo más voraz. Por esa razón, ideas que pretenden ser progresistas pueden convertirse en su contrario y abonar a la precarización. Es el caso de JCF que entrega a los empresarios mano de obra gratuita con cargo para el Estado. En vez de dar más a los más pobres se termina dando más a los que más tienen.

Así como JCF arrastra consigo el lastre de la precariedad, el proyecto de Educación 4.0 que el IPN presenta como su hoja de ruta para la trasformación del politécnico, replica los modelos educativos que priorizan la adquisición de competencias para el trabajo y se colocan al servicio de las necesidades de la iniciativa privada. Sirva de ejemplo la orientación de las nuevas escuelas del IPN hacia proyectos como el Tren Maya.

La técnica al servicio de la patria, no de la iniciativa privada

La frase anterior es una consigna siempre presente en el movimiento estudiantil del politécnico que de alguna manera expresa los objetivos para los que se creó el IPN. Dotar a la nación de mano de obra calificada en un momento del desarrollo nacional en que el atraso económico y la casi nula industrialización exigían completar esas tareas. Un escenario distinto al que enfrentamos hoy por hoy.

Podemos y debemos debatir si los límites nacionales son una alternativa contra explotación capitalista que, cien años después, existe en México y en todo el mundo, no obstante, es evidente que el proyecto de Educación 4.0 está lejos del ideario que fundó al IPN, por el contrario, se ofrece como una herramienta para garantizar la dependencia tecnológica y económica al imperialismo.

Frente a la educación pro empresarial oponemos un proyecto educativo que garantice una educación pública, gratuita y para todos, que ponga el beneficio de la mayoría —en particular del pueblo pobre y trabajador— sobre los intereses un puñado de empresarios y que, vinculando a los jóvenes estudiantes con los trabajadores, tenga como objetivo avanzar contra la opresión y la explotación en todas sus formas.






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