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Red Internacional

PANORAMA POLÍTICO.Ofensiva contra el magisterio y preparativos electorales hacia el 2016

Dura ofensiva contra el magisterio y otros sectores en lucha. Resistencia obrera en la frontera norte. Preparativos hacia las próximas elecciones. Estos son algunos de los elementos claves de la última semana.

Pablo OprinariCiudad de México / @POprinari

Jueves 26 de noviembre de 2015 | 03:31

Peña Nieto quiere quebrar al magisterio

Como decimos en varios artículos de La Izquierda Diario (LID), el pasado fin de semana el gobierno apeló a todos sus recursos represivos para garantizar la evaluación educativa. Las protestas se sucedieron en 17 ciudades del país, y terminaron con más represión y nuevos presos. Lejos de darse en un clima de “paz social”, la evaluación docente encontró resistencia abierta, mostró el descontento que recorre a amplios sectores del magisterio.

Uno de los elementos distintivos de las últimas semanas, es que Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño buscan quebrar la resistencia del magisterio a sangre y fuego. Necesitan hacerlo para sortear en “paz” los 3 años que faltan de la presidencia priista. En el éxito de la evaluación docente no sólo se juega la reforma educativa; también la intención peñanietista de aleccionar a todos los trabajadores, entre quienes se mantiene el descontento, demostrándoles que sus planes no deben ni pueden resistirse. Y que quienes se animen a hacerlo, enfrentarán la represión y la persecución del gobierno.

Ahora preparan el terreno para imponer la evaluación docente en Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los estados con mayor presencia de la CNTE, adonde el despliegue de las fuerzas represivas será superior. Ya anunciaron el envío de 10,000 efectivos federales a Oaxaca, para militarizar el estado y hacer efectivo lo que anunció Nuño: quienes se opongan, enfrentarán a la “fuerza pública”.

Como hemos planteado en La Izquierda Diario, después del desvío que representaron las elecciones pasadas, respecto de las movilizaciones por Ayotzinapa, el gobierno intensificó su ofensiva contra las conquistas obreras y populares.

Sabiendo que existe descontento en amplios sectores obreros y juveniles, EPN pretende recomponer su legitimidad ganando la ofensiva, apelando a una política abiertamente reaccionaria, atacando a los sectores más combativos -como el magisterio- y fortaleciendo el rol de las fuerzas represivas. Por eso mantiene como rehenes a los presos políticos del magisterio, saca a la mayoría de las corporaciones policiacas a las calles, y ensalza el rol del ejército como “aliados incondicionales”.
Esta política no es patrimonio sólo de EPN y el PRI. En la ciudad de México, el gobierno de Mancera —quien llegó al GDF de la mano del PRD—, impuso el desconocimiento de la huelga del SUTIEMS. Con una argucia legal reaccionaria, le quitó a los trabajadores su elemental derecho a huelga. Esto, pocos días después de una imposición charril contra los jornaleros de San Quintín.

Mientras esto ocurre, vemos nuevos ataques al periodismo crítico, como es el caso de Gloria Muñoz Ramírez de Desinformémonos y la periodista de investigación Anabel Hernández, así como el asesinato del periodista independiente Juan Carlos Landa Rodríguez, lo cual denunciamos en LID.

Esta ofensiva reaccionaria del gobierno tiene el objetivo de apagar el descontento que existe no sólo en los estados del sur y en la zona metropolitana, sino que empieza a hacerse oír en otros puntos del país, donde hace mucho que no se escuchaba.

Luchas obreras en la frontera

En el último mes se hicieron notar nuevos sectores de trabajadores: aquellos que sufren condiciones de gran explotación en el corazón de las industrias orientadas hacia la exportación a los EE.UU. Allí, en la frontera norte, empezaron a luchar. En Ciudad Juárez, donde muchas trabajadoras y jóvenes fueron víctimas de feminicidio, esta vez fueron justamente las obreras maquiladoras quienes dieron el ejemplo: junto a sus compañeros, luchan por demandas como el derecho a un sindicato independiente y el fin del acoso sexual. Esta resistencia obrera que empieza a darse en Cd. Juárez no es un hecho aislado. En meses previos lo vimos en otros puntos de la república, como en Zacatecas (Delphi, Modelo, Triumph), así como en sectores aliados de la clase obrera, como las y los jornaleros agrícolas de San Quintín.

Son parte de la clase obrera industrial, la que venía muy de atrás, debido al rol traidor de las direcciones charras de la CTM, y que ahora inscriben en sus banderas el derecho a la libre sindicalización.

Se dan en un momento sin duda adverso, signado por el ataque del gobierno, pero con el telón de fondo del descontento que recorre a otros sectores de trabajadores, como el magisterio.

Ante eso, Peña Nieto y las instituciones quieren terminar con la resistencia existente en distintos lugares del país, para imponer la “paz social” y preparar el terreno para las próximas elecciones.

Partidos patronales... alistando motores

Es por eso que, mientras tratan de acallar al magisterio, los cuatro principales partidos realizaron reuniones este fin de semana con un denominador común: ajustar sus fuerzas internas hacia las elecciones del 2016 y 2018.
El próximo año se darán elecciones en 12 estados. Su importancia radica en que quienes triunfen, se fortalecerán hacia el 2018.

El tricolor aspira a recuperar la legitimidad de Peña Nieto y, por esa vía, garantizar la continuidad en Los Pinos. Las elecciones del 2016 son un paso importante: se juegan gubernaturas —varias de ellas en el norte— y el sinaloense Manlio Fabio Beltrones quiere ser artífice de los posibles triunfos, y así ganar una buena posición hacia la futura interna priista.

En el caso de los partidos tradicionales de oposición —el PAN y el PRD— se juegan a recuperar el terreno perdido. Pero no es fácil que logren ocupar un lugar destacado en el corto plazo. Y esto es, en gran medida, porque los sectores obreros y populares que se oponen al PRI difícilmente se inclinarán por estos ex integrantes del Pacto por México —y podrían optar por el Morena, como se empezó a ver en junio de este año—; en tanto que los sectores altos y medios acomodados que defienden al régimen actual, apostarán al PRI como garante de una estabilidad política reaccionaria bajo la que se beneficiaron económicamente.

El MORENA, por su parte, colocó a AMLO como presidente nacional, garantizándole el centro de los reflectores hacia el 2018. Este partido capitalizó gran parte del descontento por Ayotzinapa, y aspira a contenerlo tras un discurso centrado en la idea de "humanizar" o "reformar" el capitalismo; esto mientras se prepara a ocupar el lugar de "ala izquierda" del régimen político que garantiza los intereses de las trasnacionales y el imperialismo.

Para fortalecerse hacia las próximas presidenciales, AMLO necesita tejer lazos con organizaciones obreras y populares, apostando a desplazar el peso histórico del PRD en varios de los sindicatos opositores. En caso de lograrlo, implicará, para los trabajadores, el grave peligro de quedar nuevamente subordinados a una estrategia y un programa ajenos, cuya perspectiva es reformar el capitalismo y este régimen irreformable.

En este panorama, signado por la ofensiva contra el magisterio y los procesos electorales que se preparan para desviar el descontento, cobra fuerza la necesidad de fortalecer y coordinar la resistencia obrera y popular. Esto, a la par que construimos una alternativa que defienda la independencia política de los trabajadores, perspectiva que impulsamos desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas.




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