Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Pandemia revela mayor desigualdad en mujeres indígenas y afrodescendientes

Este lunes 25 de mayo se llevó a cabo el Seminario virtual “Diálogos con Iberoamérica para vencer al COVID-19: La igualdad de género en la gestión de la crisis”. En él la presidenta del Instituto Nacional de Mujeres, Nadine Gasman Zylbermann, evidenció que la pandemia que se vive ha visibilizado la brecha de desigualdad económica y de derechos para las mujeres, sobre todo indígenas, afromexicanas, rurales y con discapacidad.

Viernes 29 de mayo

El seminario en el que participó la funcionaria del INMujeres fue organizado por la Secretaría General de Iberoamérica y fue en este espacio en el que dijo que existe una deuda social especialmente con estos grupos de mujeres.

También se comentó que durante este confinamiento se han tratado asuntos relacionados principalmente en tres ejes.

1.- Prevención del incremento de la violencia: La política del INMujeres no ha cambiado ni mitigado las cifras de violencia que se mantiene trágicamente en aumento y además, es una total contradicción con las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador que desmiente la violencia “el 90% de las llamadas de violencia contra las mujeres son falsas”

Lo que es evidente es que las llamadas de emergencia por violencia intrafamiliar, han aumentado dramáticamente, y no sólo se evidencia en el alza de los feminicidios en el país, sino que también cuestiona los métodos de las instituciones para salvaguardar la integridad de las mujeres, dentro y fuera de sus hogares.

2.- Sobrecarga de trabajo para mujeres: Mucho se ha hablado ya de la sobrecarga de trabajo que implica el conocido “Home Office” que interfiere con espacios y tiempos que no le conferían antes. Sumado a esa sobrecarga de trabajo remunerado, se le suma en su mayoría a las mujeres, la carga de trabajo de los hogares y cuidados que por años se le han mal adjudicado únicamente a las mujeres. Al estar toda la familia en casa las tareas domésticas se multiplican y la atención demandada por los integrantes de la familia también.

Lo que genera una sobrecarga de trabajo remunerado y no remunerado excesiva: estamos hablando de un traslado de la crisis actual a los hogares que recae principalmente en las mujeres.

3.- Recuperación económica: A la que se le atribuyen todos los préstamos y créditos que el gobierno está concediendo tanto a micro empresas como a trabajadores del sector informal. Pero que al final hace que las deudas y la crisis económica la pague el pueblo precarizado y no los grandes empresarios que siguen llenando sus bolsillos a costa de la crisis económica mundial.

Violencia de género en la pandemia

La presidenta mencionó que la violencia de género es uno de los temas principales que más se ha atendido durante la pandemia, al mismo tiempo que se implementan programas de apoyo como pensiones a mujeres indígenas. Lo que deja mucho que desear frente al aumento de feminicidios, como el reciente caso de Diana Valdéz, que fue abusada sexualmente y luego asesinada dentro de su propia casa.

Se hizo especial mención del programa rural "Sembrando vida" en el que 3 de cada 10 beneficiarios son mujeres, y al mismo tiempo se le brinda atención médica a través del Programa IMSS-Bienestar. Que también ha ofrecido alrededor de un millón de créditos a las mujeres trabajadoras del sector informal, campañas de difusión de salud y prevención de la violencia con pertinencia cultural y lingüística, incluyendo el llamado "Quédate en casa" y "Quédate en tu comunidad", campañas a las que poca gente puede acatar, pues muchas familia hoy en día mantenidas únicamente por la mujer viven al día de ingresos del sector informal.

Contrario a lo que dijo INMujeres para buscar una nueva normalidad para que las mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales y con discapacidad, tengan una vida más solidaria y justa, la implementación de estos programas ha implicado un “reajuste del presupuesto”, dejando sin recursos a espacios de mujeres indígenas y afroamericanas como ocurrió con Casas de las Mujeres Indígenas (CAMIS).

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La campaña “Cuenta hasta diez” impulsada para la prevención de la violencia a la mujer, es otra muestra de la falta de capacidad de las instituciones de asegurar el bienestar de las mujeres en el que recurre al individuo a controlar emociones y tranquilizarse a sí mismo, pero que no pone a disposición de la mujer otras herramientas para poder salir del espacio en el que cohabita con su agresor, generando albergues para mujeres que sufren violencia.

Lo que es verdad es que la nueva normalidad debe de estar en las manos de jóvenes y trabajadoras. Empezando por la implementación de refugios gratuitos y que garanticen todas las medidas sanitarias necesarias. La no militarización del país, que se ha comprobado que lo único que hace es aumentar el índice de violencia, las redes de trata y feminicidios a manos de las fuerzas armadas.

Los recursos para erradicar la violencia contra las mujeres son posibles, imponiendo impuestos extraordinarios a las grandes fortunas para la implementación de programas de pensiones, refugios y créditos hipotecarios bajos para que las mujeres puedan acceder espacios propios sin violencia. Sumado a la garantía de plenos derechos laborales, salarios justos y licencias pagadas al 100% para que la crisis no sea descargada sobre las mujeres.






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