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COVID-MAQUILA

Paros locos y huelgas salvajes en maquilas para sobrevivir al Covid 19

Este sería el tercer tiempo de un movimiento obrero industrial en la maquila fronteriza. Inició en 2016 con el movimiento maquilador en Ciudad Juárez en las empresas de Foxconn, EATON Bussman y Lexmark. La frontera se está convirtiendo en la Lombardia de México. En ciudades como Tijuana ya se están enterrando a los muertos por Covid 19 en fosas comunes, este movimiento maquilador es por la vida.

Jueves 23 de abril | 18:01

Este movimiento inspiró el segundo momento que irrumpió en enero de 2019 en Matamoros con las huelgas en exigencia del 20% del salario y un bono de 32 mil pesos anuales.

Paros locos y huelgas salvajes. Espontáneas, sin dirección, parecidas a un motín los trabajadores se juntan y obligan a los líderes de línea de producción y a los ejecutivos de recursos humanos a dar explicaciones sobre el Covid 19.

Las maquilas se han convertido en un foco de infección del nuevo virus. En Ciudad Juárez, por ejemplo, la mitad de los fallecidos por el virus eran maquiladores. Tan sólo en la empresa LEAR se registran 13 muertos. En Edumex obligan a mujeres embarazadas a seguir en labores. En Electrocomponentes mandaron a sus trabajadores con el pago del 50% de salarios.

Hay movimientos obreros en fábricas de Tijuana, Mexicali, Reynosa, Ciudad Juárez, Matamoros. El componente de la lucha es la exigencia de sobrevivir a los brotes comunitarios en la fase 3. En Mexicali hay movimiento en fábricas como Creation Technologies, Clover Wireless, Honeywell, Pantronics y Skyworks constituyen el despertar de la lucha obrera en Mexicali.

En Matamoros en Electrocomponentes. Trodinex, Autolive, VDO, Novalink y otras hay descontento y lucha obrera.

En Tijuana en las fábricas Legrand y Hyundai. En Reynosa en la empresa Teleplan hubo un movimiento que exigía el cierre ya de la planta “no vale la pena seguir produciendo para la ambición”. En la Kemet de Ciudad Victoria se registró un paro laboral para exigir el pago del 100% de la producción.

En Durango han denunciado a la empresa Bull Demin donde también hubo paros que los trabajadores ganan 800 pesos a la semana y solo recibieron 500; otros, que habitualmente perciben 2 mil 500 solo cobrarán mil 700.

La patronal busca justificar estos recortes por la contingencia sanitaria por la expansión del Covid-19. Ahí por lo menos 50% de las empresas maquiladoras dejaron de producir desde el 28 de marzo y no hay informes si habrá más desempleo justificado por la crisis.

En Yucatán, en la maquiladora alemana Leoni Wiring Systems que se dedica a fabricar arneses para la industria automotriz, se negó durante varios días a parar operaciones "a pesar de haber al menos cuatro casos confirmados de trabajadores con COVID-19”.

En Reynosa en la maquila Hutchinson la obrera Ivonne Guadalupe Lavalle Mora comentó que hubo despidos masivos aunque tenían disposición de trabajar por hasta un salario recortado al 70%. En las empresas BBB industries (planta 1 y 2), NVent (antes Hoffman de México) y DLH también hubo movimientos obreros.

Son movimientos obreros muy parecidos a un motín: van en bola, agrupados en masa, a encarar a los jefes inmediatos exigiendo que les manden a casa. No piden mucho, no piden cosas imposibles de realizar, piden que sus vidas sean tratadas con dignidad.

El movimiento maquilador busca detener la producción industrial con el pago del 100% del salario para poder sobrevivir a la pandemia: no es nada más justo, quieren vivir y cuidarse.

Las empresas no quieren parar la producción y los obreros están muriendo. En Ciudad Juárez han muerto 29 maquiladores. En Baja California hay casos confirmados en 60 fábricas. En Tijuana 40 trabajadores de maquiladoras estaban enfermos y tres murieron por la pandemia.

La patronal no solo no se preocupa por la salud de los obreros. Las empresas quieren ganar a toda costa pues llegan a reducir los salarios de los trabajadores. También es difícil saber si les han pagado el 100% de salarios pues depende mucho de la respuesta obrera. En lugares como APTIV en Ciudad Victoria el salario se recortó al 50%, en Lear de Rio Bravo al 100%.

Las empresas siguen en labores en un 70 % en toda la franja fronteriza. De capital norteamericano la explotación de los trabajadores es insólita e indignante.

Las empresas están incumpliendo las medidas sanitarias del gobierno de México que “recomendó” la suspensión de las actividades no esenciales. De ahí que sea cada vez más urgente mirar otras experiencias. Las empresas que no detengan la producción o que despidan a sus trabajadores deben ser expropiadas, nacionalizadas, bajo control obrero con utilidad social.






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