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Red Internacional

Sin contratos laborales ni condiciones dignas de trabajo y con cientos de despidos injustificados laboran las y los trabajadores de cultura comunitaria y Pilares.

Miércoles 13 de abril | 12:36

Cada día avanza más el desmantelamiento de la educación pública, y aunque este gobierno prometió que las cosas mejorarían la realidad es diferente. Veamos tan sólo las terribles condiciones de infraestructura en las que están las escuelas, muchas sin ser reparadas desde el sismo del 2017. El presupuesto educativo no alcanza para cubrir las necesidades y no se ha recibido un aumento sustancial en lo que va del sexenio.

Muchos de los recursos materiales e insumos escolares y sanitarios debemos comprarlos las y los docentes y las madres de familia.

Aunque aún conservamos algunos derechos laborales, cada día se busca atentar más contra ellos, como lo evidencian los procesos del USICAMM a los que nos vemos sometidos para poder tener un aumento en el raquítico salario que percibimos. Otro ejemplo son las y los maestros de inglés del programa PRONI que, como a las trabajadoras y trabajadores de cultura, ni siquiera se les considera trabajadores sino beneficiarios de un programa social, lo que los deja en una total indefensión frente a las arbitrariedades de los directivos de las escuelas. Tampoco tienen servicio médico, vacaciones ni ninguna prestación.

A la par de esto, se eliminan programas como las escuelas de tiempo completo y sus comedores, mientras que aumenta el rezago y la deserción escolar sin que exista un plan serio por parte de la SEP para resarcirlo.

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Los trabajadores de cultura tienen problemáticas parecidas a las nuestras

El gobierno de la 4T también prometió un mayor acceso a la educación y la cultura, y si bien se fortalecieron algunos programas como Cultura Comunitaria, Talleres de Artes y Oficios, Colectivos Comunitarios y Promotores Culturales Comunitarios, entre otros, y se les aumentó el presupuesto, a tan solo tres años del inicio de la actual administración no solo no han cambiado las condiciones en que las y los trabajadores llevan adelante su labor, sino que se ha profundizado la precarización laboral para los y las integrantes, de la mano del despido masivo este año.

Las y los trabajadores de este programa tienen muchas funciones parecidas a las y los profesores de las escuelas: dan cursos, talleres y actividades sobre distintos temas, enseñan oficios, apoyan a las y los alumnos con rezago educativo, etc. y padecen, igual que nosotros, la falta de insumos y materiales para los talleres o las actividades culturales, las cuales, muchas veces deben garantizar ellxs mismxs de su propio bolsillo.

Sin embargo, aunque hacen una gran labor, parece que esto no es reconocido, ya que, al no ser considerados trabajadores no cuentan con ningún derecho laboral y su salario no alcanza para cubrir sus necesidades y las de sus familias. Como deben estar frente a sus labores una gran cantidad de horas, no pueden conseguir otro empleo con lo cual completar sus ingresos. Asimismo, ellos deben promover su actividad, ya sea en redes sociales o con volanteos en sus comunidades, lo que los deja expuestos a los altos niveles de inseguridad que existen en la Ciudad.

Esta situación de precariedad no es muy alejada de la realidad de la labor docente, en donde sabemos que las carencias de las escuelas las cubrimos los y las profesoras, así como las madres de familia. También tenemos salarios bajos y con los cuales tenemos que cubrir el material didáctico para nuestras clases. Y esta situación no solo afecta a los trabajadores de la educación sino también a los alumnos y su derecho a la educación, el cual no solo se cumple con que esté abierta la escuela como lo hace parecer la SEP.

La educación y la cultura son muy importantes para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes. Es por ello que el gobierno en conjunto con las autoridades educativas y culturales debe mejorar las condiciones laborales del sector cultural y educativo, además de mejorar los espacios como escuelas y centros culturales. Debemos de unirnos para exigir que el presupuesto educativo y cultural aumente para que haya más oportunidades de estudiar para los alumnos, con mejores escuelas, y con miles de actividades extracurriculares tanto culturales como deportivas para mejorar la calidad de vida de nuestra niñez y juventud mexicana.

La lucha de los trabajadores de cultura no ha sido fácil, ya que del salario de estxs trabajadorxs, que durante 4 meses no han cobrado ni un peso, dependían familias, sumado a que las autoridades han buscado la forma de dividir la lucha y cada día se endurece la represión contra quienes exigieron sus derechos.

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La unidad es necesaria para vencer

La unión entre los trabajadores es fundamental y en esta lucha ha sido de vital importancia la solidaridad, para demostrar al gobierno y a sus funcionarios que no seguiremos permitiendo más violaciones laborales y mucho menos que se siga atacando a la educación y a la cultura.

Recordemos que en el 2012, cuando los y las maestras empezamos la lucha contra la reforma educativa, había una gran campaña de criminalización y represión. Es por eso que el magisterio no debe de permitir que esto siga pasando. Además la gran mayoría de este sector en lucha es muy joven, por lo que si no frenamos estas violaciones laborales, nuestras hijas e hijos, así como nuestras alumnas y alumnos tendrán estas mismas condiciones laborales o mucho peores.

Si logramos que distintos sectores de trabajadores apoyen esta lucha y se presiona desde nuestros centros de trabajo a que resuelvan las demandas de los trabajadores de cultura, será un triunfo para todos los trabajadores mexicanos e incluso será una muestra para las futuras y presentes generaciones de que luchar si sirve para mejorar no solo la cultura sino también la educación.

Solidarízate con esta lucha. Unamos fuerzas para vencer. Tómate una foto de apoyo, asiste a las asambleas y aporta al fondo de lucha. Ni una lucha aislada más.

* Maestra de primaria, integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase.




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