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Presentan sus proyectos candidatos a la dirección de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

El jueves 16 de febrero los candidatos oficiales a la dirección de la Facultad de Filosofía y Letras presentaron sus proyectos, el debate esperado por muchos no llegó.

Joss Espinosa

@Joss_font

Viernes 17 de febrero de 2017 | 14:08

Este jueves, presentaron sus proyectos en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, los siete candidatos que buscan posicionarse en la terna de la cuál saldrá el nuevo director electo por la Junta de Gobierno. Éstos son: Luz Fernanda Azuela Bernal, Rafael Guevara Fefer, Ricardo García Arteaga, Jorge Linares Salgado, Josefina MacGregor Gárate, Calos Oliva Mendoza y Pedro Serrano Carreto.

Esto, en medio de un proceso altamente cuestionado por diversos sectores de la facultad por su carácter antidemocrático y excluyente. Pues -con el trasfondo de una facultad que se caracteriza por las demandas de sus trabajadores y estudiantes- la comunidad no tiene ninguna injerencia en la elección.

Apenas el jueves de la semana pasada, un grupo de profesores convocó a un debate entre los candidatos previo a la publicación de la lista de aspirantes oficial por parte del consejo técnico. A este espacio apenas acudieron dos de los candidatos –Carlos Oliva y Pedro Serrano-, pues el resto argumentó que esperaría a la convocatoria oficial, mostrando así su poco interés en dialogar con la comunidad por fuera de los mecanismos instituidos.

En el debate del jueves pasado uno de los temas más polémicos fue el del futuro del auditorio Che Guevara, al que con unánime acuerdo se pretende retomar, siempre bajo las consignas del “diálogo” y los procesos “incluyentes”. Por otro lado, se plantearon en la discusión, distintas temáticas que brillaron por su ausencia en los proyectos de los candidatos. Dos de las más importantes: el tema de la biblioteca y el de la violencia de género y el acoso dentro de la facultad.

No obstante, en esta presentación, lejos de enriquecerse la discusión, la característica principal fue la ausencia completa de ideas. Para los que asistimos a ella, cada uno de los discursos parecía repetir al previo en sus contenidos e intenciones. Pese a la inclusión, por parte de los más creativos, de citas de Plutarco o de Tabucchi, el lenguaje homogéneo y aséptico de la administración se apoderó por completo de los candidatos. Los temas más escabrosos, esquivados; los métodos conforme a los cuales se conseguirían las promesas, apenas sugeridos.

Lo que sí presenciamos fueron dos horas llenas de promesas al aire en las que se habló de todo y de nada, de la politiquería más prosaica que apela sin parar a la “transversalidad” y el “diálogo”, de la movilización de conciencias al más puro estilo del Make America Great Again. En suma, un espectáculo para hacernos creer que nuestras opiniones son tomadas en cuenta y valen, de que hay una confrontación verdadera de posturas. Lo que nadie mencionaba pero todos sabíamos era que poco importaba lo que se dijera en ese espacio, pues lo decisivo en la elección se llevará a cabo a puerta cerrada.

Los estudiantes y académicos que le damos vida a la facultad, poco podemos esperar de procesos como éste. Nosotros nutrimos las asambleas en Ayotzinapa, construimos espacios de discusión pública en nuestra escuela y, por eso, sabemos que si nos organizamos somos más que ellos. Recuperar esos espacios hoy para denunciar el proceso de elección de dirección, es fundamental para construir nuevas alternativas en común que tomen en cuenta al grueso de nuestra comunidad.






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