Internacional

GRECIA HUELGA

Primera huelga general contra el Gobierno de Syriza

Grecia vivió su primera huelga general contra el gobierno de Syriza-Anel, con alto seguimiento en el sector público y algo menor en el sector privado. Hubo manifestaciones en decenas de ciudades y choques con la policía en Atenas.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Viernes 13 de noviembre de 2015

Foto: Twitter ‏@Revolution1Now

La huelga general se sintió muy fuerte en las dependencias públicas, hospitales, centros de salud y transportes. Se paralizó por completo el metro, los trenes interurbanos y los ferris que comunican las islas.

El seguimiento fue total en los medios de comunicación, por lo que en televisión y radio solo se emitieron programas de archivo y las informaciones sobre la misma huelga. En los aeropuertos se cancelaron todos los vuelos internos.

La jornada de huelga fue convocada por las dos confederaciones de trabajadores de Grecia, Adedy del sector público, y GSEE del sector privado. También se sumaron la corriente sindical PAME, impulsada por el KKE, y el resto de las organizaciones sociales y de izquierda griegas.

En las manifestaciones celebradas en el centro de Atenas hubo más de 20.000 personas, en tres marchas en las que participaron trabajadores, estudiantes, parados, sindicatos y organizaciones políticas de izquierda. También hubo concentraciones masivas en muchas ciudades.

Al finalizar la movilización la policía reprimió con gases lacrimógenos, y se produjeron enfrentamientos frente a las oficinas del Banco de Grecia, donde un grupo de jóvenes lanzó bombas motolovs, con un saldo de decenas de detenidos.

De la decepción a la lucha

"Estoy decepcionado y me siento traicionado por el Gobierno de Syriza y pienso que debemos reiniciar la lucha contra el capitalismo y el liberalismo que se ha impuesto en el mundo, en España y en Europa”, opinaba Tasos, un profesor de 50 años, en declaraciones a la agencia EFE.

En el sector privado el seguimiento de la huelga fue más desigual, muchos comercios cerraron pero en el centro de Atenas otros mantuvieron sus puertas abiertas. En localidades más pequeñas la actividad comercial se paralizó casi por completo.
"Nos sentimos muy traicionados. Parece un Gobierno de derechas, la verdad", decía Alexandros, un comerciante de telas del centro de Atenas, aunque él no cerró su negocio.

Un testimonio similar lo aportaba una empleada de comercio de 39 años, Kali.
"Han cambiado, no son un Gobierno de izquierdas... y lo que han hecho es peor que de lo que hicieron los anteriores. Quiero que el Gobierno reciba el mensaje de que la gente no los apoya, ni en las negociaciones (con los acreedores), ni tampoco en sus (propios) planes", sostenía Kali.

"Es una locura, estamos protestando contra un Gobierno de Syriza que en teoría también apoya esta manifestación", añadía Kali, en alusión a lo que algunos llamaron una cierta “esquizofrenia” por parte de Syriza. Es que la sección laboral de Syriza se sumó a la convocatoria a la huelga, llamando a movilizarse “contra las políticas neoliberales y el chantaje de los centros políticos y financieros”.

En las redes sociales, sectores afines a Syriza hicieron malabares para explicar semejante contradicción, diciendo que era una huelga “contra la Troika”, pero no “contra el gobierno”. La realidad es que los planes de la Troika los está aplicando Syriza, y no otro, por más que se intentara ocultar algo tan evidente.

Maria Athanassiadou, una mujer de 63 años, lo expresaba sencillamente durante la manifestación en declaraciones reproducidas por The Guardian: “Estoy protestando contra el gobierno, porque nos han tomado por tontos. Soy una pensionista y no tengo ni la menor idea de cuál va a ser mi pensión.”

¿Hacia un invierno del descontento?

“El invierno va a ser explosivo y [la huelga] marcará el comienzo”, dijo Grigoris Kalomoiris, dirigente de la Central sindical de empleados públicos, Adedy.
“Cuando el salario medio ya ha sido recortado un 30%, cuando los salarios son inaceptablemente bajos, cuando el sistema de seguridad social está en riesgo de colapsar, no podemos quedarnos sin hacer nada”.

Las centrales sindicales burocráticas llamaron a esta primera huelga general bajo el gobierno de Syriza, permitiendo que se expresara un profundo descontento con los recortes y ajustes, pero sin un verdadero plan de lucha ni un programa para enfrentar y derrotar esos planes.

La corriente sindical PAME, del KKE, convocó a manifestaciones en decenas de ciudades, pero por su política autoproclamatoria y burocrática tampoco se propone desarrollar la movilización y el frente único para la lucha con el resto de trabajadores y organizaciones combativas.

Desde la coalición anticapitalista Antarsya participaron activamente de la huelga general, denunciando en un comunicado que “el Gobierno y los acreedores intensifican la guerra contra el pueblo y los trabajadores”.

“El nuevo gobierno de los memorándums SYRIZA-ANEL se pone al frente de las terribles medidas del 3º memorándum retomando la guerra contra la clase trabajadora, el campesinado y la juventud. Un presupuesto de pobreza, la liquidación de la Seguridad social, saqueo impositivo al pueblo y exenciones fiscales a las empresas e “inversores”, confiscaciones y subastas. Venta masiva de la propiedad pública que queda, empezando por la energía, los puertos, los trenes y aeropuertos.”
Desde Antarsya señalaron que “la lucha es por el derrocamiento de este ataque antipopular del gobierno, el capital, la UE y FMI. Por el derrocamiento de todos los memorándums y las “reformas” reaccionarias del capital. Por la derrota del gobierno de coalición SYRIZA-ANEL desde las luchas de un robusto movimiento obrero y popular para abrir un nuevo camino a la sociedad griega.”

En su comunicado, Antarsya propone algunas medidas programáticas, como la nacionalización de todas las fábricas cerradas y su reapertura bajo control obrero, la reducción de la edad de jubilación y de las horas de trabajo, el aumento de salarios, la nacionalización sin indemnización y bajo control obrero de los bancos y las empresas de carácter estratégico para los trabajadores, entre otras.

Estas medidas, como parte de un programa anticapitalista, son necesarias para dar una salida a los trabajadores y el pueblo griego, que vienen padeciendo las consecuencias de la crisis desde hace 8 años.

Una salida anticapitalista, que enfrente tanto las trampas del reformismo “europeísta” de Syriza, como de los sectores que proponen una “salida del euro” en clave “soberanista de izquierda”.

El fracaso de la experiencia del “gobierno de izquierda”, que se transformó en el gobierno de conciliación de clases y aplicación de los recortes de la Troika, muestra sin embargo, que un programa semejante solo se puede conquistar en la perspectiva de la lucha por un gobierno obrero. Esta es una lección estratégica fundamental de la experiencia griega, clave para toda la izquierda anticapitalista europea.

Las próximas semanas y meses serán decisivos para que los trabajadores y la juventud de Grecia puedan recuperar sus fuerzas y autoorganización para la lucha. El próximo 17 de noviembre hay una nueva cita en las calles, en la manifestación anual para conmemorar la rebelión contra la dictadura de los coroneles.






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