Mundo Obrero México

EDUCACIÓN A DISTANCIA

Pueblos originarios, los más afectados por el programa Aprende en Casa

Distintos medios locales y nacionales han dado cuenta de las adversidades que presentan comunidades marginadas, principalmente de origen indígena ante el inicio de las clases a distancia, principalmente con el acceso a Internet y las tecnologías de información y comunicación.

Viernes 28 de agosto | 11:57

Desde que inició el pasado lunes del programa Aprende en Casa II, las dificultades no se han hecho esperar. Las complicaciones técnicas que han enfrentado estudiantes y profesores con el desarrollo de las clases a distancia los programas de televisión el acceso a internet inclusive a servicio eléctrico, no son novedad. Este fenómeno se replica con más fuerza en las comunidades más marginadas del Norte centro y sur del país.

Medios informativos como Animal Político dan cuenta de cifras preocupantes de rezago que se agudizan en estas comunidades, que representan cerca de 21 millones de habitantes, concentradas principalmente en Chihuahua, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero, cuyas comunidades, en general poseen un 82% de cobertura en servicios de internet móvil. En muchos casos, solamente el 40% posee una red 4G y el 24% tiene un celular capaz de esa recepción.

También el problema del acceso a la energía eléctrica sigue siendo un lastre, como lo señala el Plan de Desarrollo Eléctrico Nacional. Son más de 1.8 millones de personas que no cuentan con luz eléctrica, de esos la mayoría pertenece a comunidades indígenas, lo cual dificulta aún más la tarea educativa en una modalidad que fue pensada sin consultar activamente a las y los docentes que enfrentan esas realidades en su vida cotidiana y muchos menos a madres y padres de familia.

La pandemia del rezago educativo

Distintas personalidades, intelectuales, profesores e investigadores coinciden en que la pandemia aceleró o hizo ver más claramente la enorme desigualdad social que existe en el país, donde se pueden ver poblaciones urbanas o semiurbanas con un 75% u 80% de acceso a servicios de internet, mientras que en comunidades mayas, chontales, purépechas o mixes se cuenta con un promedio de entre 26 y 34% de hogares con este servicio.

Señalan algunos profesores de Educación indígena, no sólo que la mayoría de las comunidades si bien cuentan con televisor, muchos de estos son de tecnología análoga y detectan algunos canales pero no siempre los suficientes, además de denunciar que el rezago educativo histórico de las comunidades radica también en el analfabetismo intergeneracional, lo cual hace muy complicada la tarea de que las madres y padres de familia apoyan a sus hijos con sus tareas padeciendo esta condición.

Con esto podemos dar cuenta que el problema no se reduce solamente un aspecto técnico de cobertura o de servicios básicos, lo cual en sí mismo debería ser un escándalo nacional. La marginación y pobreza estructural en la que viven estas comunidades, interlocuta con el profundo atraso social y cultural que se refleja en el flagelo del analfabetismo, que en la población indígena representa más de 1.4 de millones de personas mayores a 15 años, o sea el 17.8% del total de la población indígena.

¡Las y los docentes podemos y debemos hacernos escuchar!

Las y los docentes que hemos vuelto a clases vemos las distintas problemáticas que vienen arrastrando esta modalidad con la que ya hemos dado una primer experiencia antes de concluir el ciclo escolar pasado, contradicciones que no se han subsanado pues no tienen que ver con una cuestión sólo técnica o sólo pedagógica, sino más bien la interacción entre ambas que se combinan con un atraso aún más profundo.

Sin embargo, las y los docentes tenemos experiencia el movilizarnos por defender la educación pública. Si bien ahora la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha estado movilizando para exigir mejores condiciones, como ya lo han mostrado los plantones en el zócalo capitalino por docentes de Michoacán y ahora de docentes en Guerrero, sostenemos que estas luchas no tendrían que ser por Estado ni realizar acciones dislocadas, sabiendo la capacidad de la Coordinadora para movilizar para movilizar a cientos de miles de trabajadorxs.

Consideramos que es necesario que se avance en una convocatoria nacional para oponer un plan educativo emergente o si se considera necesario tomar clases, considerando el grado de atraso y miseria, haciendo que pase por abrir esta discusión en cada uno de los centros de trabajo, nombrando delegados por escuela y exigiendo al SNTE esta convocatoria, denunciando a los dirigentes que se nieguen a hacerla.

Con información de El Universal, Reforma, Animal Político y Proceso.






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