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Red Internacional

El asesinato a la salvadoreña Victoria causó una gran indignación en redes sociales. Este caso muestra una serie de opresiones que viven las mujeres migrantes en México.

Joss Espinosa@Joss_font

Martes 30 de marzo | 18:53

Victoria llegó a México con sus dos hijas menores de edad en 2016, huyendo de la situación de su país que conjuga la precarización y la violencia. En 2017 le fue otorgada una visa humanitaria por motivos de género.

Aunque sus familiares desconocen la situación por la cual salió del país, lo cierto es que Sonsonate, El Salvador, de donde era originaria, es una localidad con altos índices de violencia hacia las mujeres. Victoria salió de El Salvador buscando una mejor vida para ella y sus hijas, y encontró una realidad muy cruenta para las mujeres en su situación.

Hay una serie de cuestiones que generan un telón de fondo para este caso. Por un lado, la política migratoria que ha sostenido AMLO, con una política servil a Estados Unidos. Siendo la Guardia Nacional la extensión de la Border Patrol, se convirtió en el muro que quería Trump para frenar el flujo migrante a EE. UU.

Pese a que Biden tiene un discurso que intenta desmarcarse de las políticas antiinmigrantes que sostenía Trump, en realidad es la continuidad de las mismas, pues estas políticas xenófobas son compartidas tanto por el Partido Republicano como Demócrata, como lo demostraron las millones de deportaciones en el periodo de Obama. El discurso de Biden responde al rechazo a la xenofobia de Trump, sin embargo, mantiene a niños migrantes detenidos y separados de sus familias. Esto tendrá como resultado que AMLO continúe usando a la Guardia Nacional para contener a las y los migrantes y las caravanas.

Con estas políticas, la xenofobia y el racismo son elementos que imperan en las instituciones como la policía, aprovechando cualquier pretexto para hostigar, amedrentar e incluso asesinar migrantes, como lo muestra el caso de Victoria.

Esto tiene una doble implicación, si pensamos además en la violencia hacia las mujeres que impera en México, mientras en este país se asesinan a 11 mujeres diariamente, se dispararon los índices de violencia y desapariciones de mujeres, hay un sector de estas que esta invisibilizado y del cual no hay cifras exactas, pues pareciera que sus vidas no importan; son precisamente las migrantes quienes, por su posición son obviadas en las cifras oficiales del gobierno.

Lo de Victoria no es un caso aislado. Contemplando que ser migrante es una situación de vulnerabilidad (enfrentándose a la discriminación, la xenofobia, la falta de empleo, etc.), aunque no hay cifras exactas de la violencia sexual que viven las migrantes en su paso por México, diversas organizaciones han señalado que se trata de un fenómeno extendido. Muchas de estas violaciones son realizadas por elementos de la policía o el Ejército amagándolas con reportarlas para que sean deportadas, muchas otras son explotadas sexualmente por las redes de trata, muchas de ellas son violadas a cambio de “favores” por parte de transportistas o propios elementos estatales.

Esta situación se exacerba si contemplamos la relación y colusión que existe entre las instituciones del Estado con redes de trata y prostitución. En los puestos de salud para migrantes, por parte de ONGs, muchas de las migrantes piden métodos anticonceptivos, y aunque no hablan de sus experiencias, piden anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados a causa de violaciones.

Muchas de estas mujeres, salen de sus países de origen por la violencia que vivían ahí, como es el caso precisamente de Victoria. Salir del país de origen, muchas veces puede ser la diferencia entre la vida o la muerte, sin embargo, se enfrentan a un contexto mucho más adverso en este país.

Victoria llegó a México en calidad de refugiada, pues su vida y la de su familia corría peligro en el Salvador, y ahora el presidente de dicho país, Nayib Bukele, habla del apoyo que brindará a su familia y sus hijas, sin embargo, el que Victoria haya llegado a México es precisamente muestra de las condiciones de precarización y violencia que viven las y los trabajadores en el Salvador.

El rol de la policía

A partir del caso de Victoria se reabre la discusión en torno al rol de la policía. Si este se trató de un caso de brutalidad, o un actuar individual. No es la primera vez que se sabe de un caso parecido, aunque éste tenga otras connotaciones precisamente porque Victoria era mujer migrante, pero recordamos el caso de Giovanni en Jalisco, de Alexis en Oaxaca, entre otros casos.

Por otro lado, se habla de que el caso de Victoria (u otros en los que la policía se ha visto implicada) habla de la “poca capacitación” que tienen estos cuerpos; incluso sectores feministas han señalado que lo que se necesita es capacitar con perspectiva de género a la policía, el Ejército y todas las instituciones de "seguridad y justicia".

Sin embargo, nosotros sostenemos que la policía y las fuerzas armadas tienen un rol concreto: preservar el orden existente, así como las ganancias capitalistas. Las instituciones del Estado no son entes parciales que brinden seguridad a la población, son precisamente las garantes de la explotación capitalista. No es casual que cuando hay algún tipo de protesta, manifestaciones o huelgas, sean estos cuerpos los que reprimen, persiguen o incluso asesinan a los sectores disidentes.

No es tampoco casual el rol de la Guardia Nacional, que ha reprimido las caravanas migrantes. Lo que ha surgido como una incipiente consigna en el movimiento de mujeres en torno a que “la policía no nos cuida”, muestra precisamente la crítica a esta institución que es garante de miles de atropellos a Derechos Humanos, violaciones, desapariciones, asesinatos. Pero no es por una falla, sino porque la policía funge como defensora del sistema capitalista.

A esto se suma, las múltiples opresiones que atraviesan a diversos sectores. Si contemplamos que, el capitalismo utiliza las opresiones por género, raza, etnia, orientación sexual, entre otras, para ampliar la explotación, la violencia y represión de la policía y las fuerzas armadas, son descargadas de peor forma a mujeres, migrantes, negros, indígenas, comunidad LGBT+.

De ahí que el caso de Victoria, sea solo la punta del iceberg, de un actuar natural de la policía. Exigir justicia para Victoria, también implica mostrar cuál es el rol de la policía y la política antinmigrante que sostiene el gobierno de la 4T. Justicia para Victoria es acabar con las políticas xenófobas y la violencia que viven las mujeres migrantes, con las detenciones ilegales masivas que mantienen a menores de edad separados de sus familias.




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