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ELECCIONES 2021

¿Qué significan las fracturas de la alianza PVEM-Morena?

Después de establecer alianzas legislativas y recientemente anunciar coalición electoral rumbo al 2021, el Morena “fractura” esa posibilidad con el PVEM en San Luis Potosí y Nuevo León, pero el Verde asegura “poder ir solo” a la competencia de los más de 300 escaños legislativos.

Miércoles 25 de noviembre de 2020 | 20:35

Ante todo, cabe preguntarnos ¿por qué sostiene la 4T alianzas con los partidos responsables, junto con otros, de la implementación de las reformas estructurales?

El pasado 22 de noviembre, el dirigente del Morena Mario Delgado, arribó a Nuevo León para anunciar la alianza con los históricos “Partidos Satélite” Nueva Alianza y Verde Ecologista (PVEM) en la contienda por la gubernatura de la entidad. Sin embargo, esta alianza quedó sin efecto por el rechazo del mismo Morena de ese estado, ante la posible coalición para las elecciones de San Luis Potosí.

En la entidad potosina se quebró la posibilidad de dicha alianza en el Congreso interno del Morena, donde, por mayoría de 89%, se impuso la negativa de establecerla. Ante esta situación, el PVEM, a través de twitter, declaró que no aceptaría “la imposición de candidatos” y que su aspirante posee la aceptación necesaria para contender contra los demás partidos en los próximos comicios.

Ante esta ríspida situación, el coordinador del Senado por el Verde y ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, señaló que esta fractura pone en riesgo las alianzas que venían sosteniendo ambos partidos en la cámara de diputados, las mismas que aprovechó Morena para pasar con mayoría las iniciativas como, la guardia nacional y la modificación al artículo 19º constitucional, donde ambos partidos establecieron hegemonía parlamentaria.

Partido Verde, la franquicia legislativa del régimen

Este “rol” del partido Verde no es nuevo para nadie. Desde su primera alianza con el partido Acción Nacional en año 2000, ya fungió como el garante de que las iniciativas de los partidos gobernantes pasen, dentro de las cámaras, con relativa facilidad. Sus operaciones legislativas y su capacidad para “traficar” apoyo a los partidos gobernantes, los ha convertido en cuarta fuerza política nacional a través de estas maniobras.

Para el gobierno de la 4T, esta forma de operar del Partido Verde ha sido muy útil, desde la llegada de López Obrador a la presidencia entablaron conversaciones con el ex gobernador de Chiapas Manuel Velasco, con quién llegaron a distintos acuerdos para poner al servicio de la 4T los diputados y senadores “ecologistas“, avalando proyectos como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas, ambos, representantes del ecocidio de miles de hectáreas de selva.

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Aunque la alianza en la que el Morena, para construir su mayoría junto a todos estos partidos satélites, se había establecido desde antes del inicio de las elecciones que llevaron a López Obrador a la presidencia en 2018, ahora parece fracturarse.

Desde este diario, dimos cuenta de la iniciativa del entonces coordinador de la cámara de diputados Mario Delgado por establecer este pacto con el ultraconservador Partido Encuentro Social y con el polémico Partido Verde, que ya tenía distintos señalamientos sobre el uso indebido de recursos durante la gubernatura de Manuel Velasco, para promover su imagen fuera del Estado de Chiapas.

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¿Qué partido necesitamos las mayorías laboriosas del campo y la ciudad?

Estás fracturas por arriba entre la casta política están lejos de cambiar el carácter burgués de los partidos que conforman esta reedición de la alianza Juntos haremos historia, donde ahora junto a Morena, figuran los antes aliados del PRI: Nueva Alianza y Partido Verde. Su función, como operadores políticos de las reformas de la 4T, siguen estando ahí, aunque ahora un tanto más débiles por estas fisuras.

Es decir, el carácter de fondo de estas maniobras electorales y legislativas sigue siendo el de mantener la continuidad del neoliberalismo, ahora aplicado por la 4T con ayuda de los viejos aliados del tricolor. Esto se da en un contexto de configuración de alianzas de los dos grandes bloques de partidos del régimen en el Congreso de la Unión, agrupados, por un lado, en esta plataforma encabezada por Morena, y por el otro, en los viejos PRI, PAN y PRD agrupados en la plataforma empresarial Sí por México.

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Las y los trabajadores necesitamos nuestra propia herramienta política, que impulse la unidad, pero no con quienes provocaron la crisis y con los que la sostienen, sino entre los de abajo. La independencia política de las y los trabajadores es crucial para desarrollar nuestro propio partido, que se base en la perspectiva de un gobierno obrero de ruptura con las medidas neoliberales de los empresarios y sus agentes en los estados.

Conoce cuál es la propuesta y la plataforma del Frente de Izquierda Anticapitalista conformado por el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), el Movimiento al Socialismo (MAS) y la Liga de Unidad Socialista (LUS). Juntos, hacia las próximas elecciones, podemos comenzar a mostrar esta urgente necesidad, materializarla en las calles y en cada una de las luchas cotidianas de los trabajadores, las mujeres y la juventud

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