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OPINIÓN // TEATRO

Quster? Versión libre de la historieta de Carlos Trillo

Se trata de una adaptación libre de la historieta “Custer” de Carlos Trillo, dirigida por Paula Quintana y Garza Bima, interpretada por Paula Quintana y Silvina Mañueco.

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Lunes 2 de septiembre | 20:10

Mi amiga Paula en Alphaville

Viernes a la nochecita, fuimos a ver teatro. La cita era en el Centro Cultural Recoleta, la obra: “Quster?”

Se trata de una adaptación libre de la historieta “Custer” de Carlos Trillo, dirigida por Paula Quintana y Garza Bima, interpretada por Paula Quintana y Silvina Mañueco.

La cooperativa artística La hormiga circular, de Villa Regina (Río Negro), montó esta versión que incluye más de cien objetos y títeres que interactúan manipulados en un dispositivo escénico con banda de sonido original y relatos en off.

Ibamos a ver los cuadros de la historieta, en vivo, eso era lo que sabíamos. No conocía a Custer, pero sí a Paula, que es mi amiga, hace muchos años. Conocía su talento, desde “Manomovies”, también teatro de objetos, como Quster; de manos interpretando personajes míticos y dragones. Una verdadera genialidad.

Afuera, antes de entrar a la sala, se estaba desarrollando un primer acto: el reencuentro de los espectadores. Allí estaban familiares de Paula, incluida la entrañable Amanda, su mamá, sus amigos y compañeros de teatro, de otras épocas, los Vagamundos, que así se llamaban. Entonces comenzaron los abrazos, los hilos de estas marionetas felices, los manejaba Paula, sin saberlo, desde su corazón.

Entramos, comenzó la obra con las dos actrices iluminando distintos sectores de la sala con unas linternas. Una música que nos remite a una peli de suspenso, la voz en off presentando la historieta: “la vida de una mujer seguida paso a paso por la tv”.

Para quien no está familiarizado con el género, como yo, los elementos del comic que aparecen, te resultan conocidos: los efectos especiales, los sonidos onomatopéyicos, las luces, el auto de Quster, todo excelentemente coordinado por Silvina y Paula, desplazando títeres y escenografía por todo el escenario.
Alphaville es la ciudad donde transcurre la historieta, el espectador puede encontrar en los nombres de las calles y de lugares, referencias a sitios conocidos por algunos de los presentes, que tienen que ver con la actriz y directora, Paula Quintana y su barrio de aquellos tiempos vagamundos: San Martín (conurbano bonaerense) donde todo podía suceder.

Entonces pasan por la mente otros cuadros, otras historietas, la casita a dos aguas, la curva de la calle que llevaba a la casa Paula, la estación de San Andrés, y hasta esa otra casa, el jardín de los gatos y un limonero. Son cuadros luminosos, donde empezábamos a conocer la poesía, los libros, el teatro, el mate amargo.
Se mezclaron las historietas, la de esa Paula de quince años, descubriendo a Custer, soñando con representarla en un escenario alguna vez, la de los espectadores, cada uno tomando alguno de los nombres de los lugares por donde Quster pasaba y haciéndolo propio.

“Theo, repíteme que me amas” -decía la voz de la bella Quster- “Theo, repíteme que me amas”.
“Los sabes bien muñeca, eres la mujer de mi vida”- responde la voz de Theo, desde un grabador.

Paula cuenta después que uno de los cuadros que más le gustaba de Custer era uno en el que se encontraban Custer y Theo, el amor de su vida. El amor encerrado en un recuadro de historieta, en la cara preciosa de Custer y su amado, en un beso a perpetuidad.

Los amantes del Comic van a encontrar muchos elementos conocidos recreados en el escenario, van a pasar páginas con la mirada, van a ver correr a los autos con el corazón palpitante y van azorarse con bandas de rock que utilizan a una tal Anabelle tan cruelmente que duele en la piel.

“Aplástame la cabeza con una plancha al rojo” era la canción que sonaba en alguno de los tramos de la historia de esta mujer contada por la TV.
Los que no conocen el género, como dije antes, no importa, ¿quién no se enamoró de esos muchachos de las historietas de El Tony, peinados a la moda, con jopos y ojos que imaginábamos verdiazules? ¿Quién no se enamoró de Meteoro y sus ojos redondos como todos los dibujos japoneses? ¿No? ¿No te enamoraste? Yo le decía a mi mamá que quería tener los ojos redondos como Candy y como Meteoro, que era mi novio.

Pero esa es otra historia. Ayer Paula nos contó la suya, nos llevó a Alphaville, nos hizo entrar (otra vez) al hotel París y escuchar en un grabador, no importa cuál, ni cuándo, aquella voz que queremos escuchar siempre diciéndonos esas cosas de las historietas.

Talento, dedicación y ternura, todo eso, por los ojos y por la piel. Volví a casa llena del abrazo de Paula y un poquito de aquellos años, para sobrevivir en estos tiempos de crisis.

“Aplástame la cabeza con una plancha al rojo” decía la canción. En Alpahville, todo puede suceder, amigos. (voz en off)

*Las imágenes son de: https://www.facebook.com/quintanabima/

Trailer por Diego Roma






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