Política México

REFORMA ENERGÉTICA

Reforma energética de Peña Nieto causa conflicto entre CFE y empresas en la 4T

La reforma energética que aprobara Peña Nieto en 2013 ha derivado en que las empresas eléctricas extranjeras y la CFE no tengan acuerdo en cómo manejar la distribución en el país.

Miércoles 15 de julio | 20:49

El mes pasado desde La Izquierda Diario México dimos cuenta de la decisión del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, de impugnar algunas de las políticas energéticas que afectarían a compañías privadas que pretendían dar servicios de energía renovable.

En ese artículo, mencionábamos que la reforma energética que aprobara Peña Nieto en 2013 había sido continuada en el gobierno de López Obrador incrementando el número de gasolinerías que ya no serían administradas por la paraestatal PEMEX. A este escenario se suma el de la CFE, la cual se encuentra actualmente en disputa con empresas, la mayoría españolas, para dar suministros de energía de manera conjunta.

Según este esquema, no significa que necesariamente el monopolio de la CFE se termine, sino que es algo similar a lo que ya venía sucediendo con la paraestatal petrolera, en la cual las empresas privadas hacían operaciones conjuntas de exploración y refinación de petróleo. En el caso de la industria eléctrica, esto puede significar desde importar maquinaria, plantas autoabastecedoras (en industrias como la minería y cementeras), y con la reforma de 2013, transmisión y distribución.

Sin embargo, la situación se encuentra en un impase, ya que los capitalistas extranjeros buscan que los beneficios que la reforma peñanietista les otorgó se mantengan en el gobierno obradorista. La paraestatal CFE, en cambio, espera que éstos reconozcan y paguen el respaldo que les da.

Esta situación es similar a la que se veía en 2003. Los lectores de más edad recordarán el famoso comercial de Telmex de "¡Háblele!", en uno de los cuales se "invitaba a los competidores [empresas como Movistar o la extinta Nextel] invertir en más áreas de servicios locales, a que presten servicios locales en más poblaciones y que no se queden sólo en las pocas donde hoy están". Pero detrás de este jocoso comercial estaba el virtual monopolio de la empresa de Slim, la cual mantuvo la infraestructura que el Estado mexicano había creado en décadas previas cuando aún era paraestatal y que con la privatización permitió que tuviera no sólo una ventaja considerable, sino que derivó en que hoy Slim sea uno de los hombres más ricos del mundo.

Esta misma situación es la que se refleja con la CFE entablando negociaciones con empresas extranjeras eléctricas, como medida de torpedear el monopolio del Estado en el servicio energético y aumentar el saqueo que los capitales imperialistas (no sólo los estadounidenses, sino también europeos) tienen de los recursos del país.

López Obrador, por su parte, llegó a la presidencia con un discurso "antineoliberal", pero recientemente firmó el T-MEC que continúa dicho modelo económico y fue a Estados Unidos a rendirle pleistecía a Trump. Si en 2014 AMLO y su partido decían que se opondrían a las reformas estructurales del político de Atlacomulco, hoy se mantienen en silencio y las mantienen intactas mientras celebran una "Cuarta Transformación" que no transforma nada.






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