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Red Internacional

Desde su conferencia matutina, el presidente anticipó el regreso a clases presenciales para el 7 de junio, provocando gran inconformidad entre la mayoría de la comunidad educativa de todo el país, que no fue consultada sobre esta decisión. ¿Qué relación tiene la pretensión de imponer el regreso a las aulas con el próximo proceso electoral?

Jueves 27 de mayo | 11:47

Promesas incumplidas

Desde su campaña electoral, el actual presidente prometió “cancelar” la reforma educativa neoliberal, impuesta por el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto y los que lo antecedieron.

Pero el gobierno de la 4T ha mantenido el régimen de excepción laboral para el magisterio, así como la precariedad laboral que padecen cada vez más docentes, como los interinos, los del Programa Nacional de Inglés y los de privadas, al igual que los de educación superior en su mayoría.

Los degradados planes y programas de estudio, basados en “competencias” para formar mano de obra barata, se mantuvieron prácticamente igual, aderezados con más ideología patriótica y coaching “socioemocional”.

Se legalizaron los filtros que les niegan el acceso cada año a cientos de miles de jóvenes a este nivel educativo con la nueva Ley General de Educación Superior, que aprobaron el MORENA y los demás partidos en el Congreso de la Unión.

Mientras en muchas escuelas falta hasta lo más indispensable (como agua corriente), el magro presupuesto educativo sigue siendo insuficiente, pero se destinan millonarios recursos al pago de la fraudulenta deuda pública y para la Guardia Nacional, que solo sirve para reprimir migrantes y a quienes protestan.

¡Pero las maestras y maestros que optaron en el 2018 por el MORENA con la esperanza de un cambio, no votaron por que continúen los planes del PRI-PAN-PRD, ni de la OCDE! Ya se está demostrando que, más allá de sus disputas, ninguno de los partidos del régimen político nos representa.

La SEP impuso la “educación a distancia” en beneficio de las televisoras y de las compañías de internet y software, sin importarle si nuestros alumnos tenían recursos y condiciones para seguir el ciclo escolar como si nada pasara. Después de asegurar que esto fue un “éxito”, ahora que quiere imponer el regreso a clases presenciales el presidente reconoce que en los últimos meses se profundizó la exclusión y el rezago educativo, lo que advertimos muchas maestras y maestros desde un principio.

Regreso presencial: ¿Cómo y para qué?

Ahora que se aproximan las elecciones resulta que hay que volver a las escuelas ya. Aunque aseguraron que el regreso sería voluntario, a la mayoría de las maestras y maestros no nos consultaron. ¿De qué “democracia” hablan cuando las decisiones nos las siguen imponiendo desde arriba?

Es claro que ni al gobierno federal, ni a los gobiernos estatales, les interesa la educación, la salud ni la vida de nuestras alumnas y alumnos, así como de sus familias. Si así fuera, no pretenderían que regresemos a clases presenciales sin que esté vacunada toda la población y sin que se garanticen las condiciones sanitarias y pedagógicas necesarias, como contar con agua corriente, espacios, insumos, equipo y personal suficiente (médicos, psicólogos, orientadores y docentes).

Entonces, ¿Qué pretenden? Hay quienes piensan que lo que querían era que limpiemos las escuelas para instalar las casillas, pero su intención va más allá. Tiene que ver con apurar el regreso a la “nueva normalidad”, con el fin de mostrar que todo está bajo control y mejorando, pero también de mostrarles a los grandes empresarios que pueden garantizar la continuidad de sus negocios, aún a costa de poner en riesgo la salud y la vida del pueblo trabajador.

No es casual que para imponer esta política se haya recrudecido la represión contra los estudiantes normalistas que se movilizan. Esto no sólo busca “disciplinarlos”, sino también dar una lección al magisterio, que fue fundamental para el triunfo del MORENA en el 2018 pero cuyos sectores más conscientes se muestran cada vez más inconformes.

La afirmación que recientemente hizo AMLO de que hay “intereses ajenos” y provocadores detrás de las protestas de los normalistas, hace recordar el discurso para criminalizar al magisterio e imponer la mal llamada reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto.

La represión para desalojar las casetas y autopistas bloqueadas por los estudiantes, deteniendo a éstos (como sucedió antes con la activista Kenia Hernández) evidencia que, más allá de sus promesas de “no reprimir”, el gobierno actual quiere mostrar “mano dura” en vísperas del proceso electoral, para demostrarles a los empresarios que es quien puede mantener a toda costa la “paz social” ante cualquier muestra de inconformidad.

¿De qué “democracia” hablan con 19 estudiantes presos políticos y 74 más sometidas a proceso penal por exigir que se facilite el acceso a la educación a jóvenes de origen indígena y campesino? ¿Quiénes le hacen “el juego a la derecha”, los que protestan o los que reprimen como el PRI-AN?

Por una política independiente y combativa para defender nuestros derechos

Mientras los charros del SNTE -antes priístas- se han vuelto incondicionales del actual gobierno de la 4T (lo mismo que las Redes Sociales Progresistas de Elba Esther Gordillo), en el próximo proceso electoral los trabajadores de la educación y demás sectores populares no tenemos una alternativa política que realmente represente nuestros intereses y enarbole nuestras demandas, así como defienda al normalismo, la educación pública y nuestros derechos.

Ya se demostró que no podemos confiar en las promesas del presidente ni en su partido, ni en las instituciones del régimen político; mucho menos en los partidos “opositores” del viejo Pacto por México, que en su momento impusieron las reformas estructurales en beneficio del imperialismo y los grandes empresarios.

Para acabar definitivamente con la reforma educativa neoliberal, que sólo cambió de nombre y se profundiza con el gobierno de la 4T, los trabajadores y el pueblo solo podemos confiar en nuestra organización independiente, en nuestras fuerzas y métodos de lucha.

Desafortunadamente, la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) insiste en esperar pasivamente a que el gobierno federal le abra una nueva mesa de negociación, ¡luego de 18 mesas de este tipo en las que no se resolvieron sus demandas!

Aunque los delegados al reciente Congreso Nacional de la CNTE declararon en sus resolutivos la “independencia ideológica y económica del gobierno, los charros y los partidos políticos”, la política de su dirigencia siembra confianza permanentemente en que de la mano del actual gobierno y con “buena voluntad” -no con lucha de clases- podrán solucionarse los problemas y necesidades del magisterio.

Esta dirigencia soslaya que el mismo gobierno y su partido buscan canalizar nuevamente las expectativas de la población a través del voto, mientras profundizan el ataque contra la educación pública. La CNTE debería plantear claramente no solo que “no tiene representación legislativa ni cargos de elección popular alguno”, como hizo en su Congreso, sino que en el próximo proceso electoral no hay ningún candidato ni partido del régimen que represente los intereses del magisterio ni de los demás sectores populares.

En las próximas elecciones te llamamos a escribir en la boleta electoral la consigna: ¡Voto por la libertad de los normalistas presos, por la defensa de la educación pública y por un regreso a clases presenciales seguro! A la par que nos organizamos y luchamos de forma independiente por todas nuestras demandas.




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