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Red Internacional

“Hay disposición de nuestra parte para sumar voluntades en el combate al tráfico de personas y protección de los DDHH, sobre todo de niños y niñas.” Es la respuesta de AMLO en reunión con Kamala Harris.

Diana Bruja PalaciosMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 8 de abril | 00:56

Las recientes caravanas de miles de migrantes son empujadas por una suma de factores –como son las condiciones de pobreza, la violencia, los estragos por la crisis sanitaria y ante la devastación de sus hogares por fenómenos naturales–, que los obliga a huir de sus lugares de origen. Sin embargo, no perdamos de vista que devinieron además por la profundización de los efectos de la crisis económica actual en Centroamérica. La migración se encuentra en la agenda de negociaciones entre los gobiernos mexicano y estadounidense.

Por un lado, el gobierno de Biden está ante un dilema en el tema migratorio, pues mientras dio esperanzas a los migrantes con un discurso “progresista” de cooperación fomentando el flujo migrante, por el otro, les pide que no se arriesguen y que no vayan a EE. UU. Además, acuerda con México, principalmente, cerrar sus fronteras y contenerlos, en todo caso, en su territorio mediante las deportaciones de miles a nuestro país; pero que aceptan a los menores de edad sin acompañantes casi de manera inmediata. Esto ha terminado por fragmentar familias completas, sin que se tenga claridad hacia dónde o cuál es el plan para estos menores de edad.

¿Qué cambió en el gobierno actual de Biden con respecto al anterior de Donald Trump en torno a la cuestión migrante? ¿Cuál es la postura del gobierno mexicano al respecto? A continuación, develamos que la política binacional da continuidad entre los planteamientos de los gobiernos estadounidenses, tanto el del republicano Trump como el del demócrata Biden, ante las negociaciones que se retomaron con México.

Negociación binacional: mismo objetivo

Una de las principales acciones del gobierno de Biden, para llevar adelante un plan conjunto con México sobre migración, es la designación de Kamala Harris como la encargada de negociar los temas migratorios con México y el “Triángulo Norte” (El Salvador, Guatemala y Honduras), para acabar con la crisis migratoria: “Ella es la persona más calificada […] para frenar la migración en nuestra frontera sur”.

Cabe destacar que Kamala Harris se autodenominó como “la mejor policía” cuando detentaba el récord en cantidad de encarcelamientos de trabajadores durante su labor como fiscal de California, mientras que dejó en libertad a sacerdotes denunciados por abuso sexual. Además, fortaleció las penas en contra de sectores pobres y marginales, pero nunca se propuso combatir la corrupción de los altos mandos y grandes empresarios.

La apuesta del régimen estadounidense actual en el tema migratorio es que se frene la migración desde la frontera sur y se contenga a los migrantes deportados en territorio mexicano en la frontera norte. Por su parte, el gobierno mexicano solicitó que EE. UU. se esfuerce más para “impulsar el bienestar” de los países centroamericanos y frontera sur del país, a través de la política implementada hace ya dos años atrás mediante el Plan de Desarrollo Integral a cargo de Laura Elena Carrillo, directora ejecutiva de la AMEXCID, quien fue invitada a la reunión, junto con Alicia Bárcena, alta funcionaria de la ONU y directora de CEPAL, y Norberto Velasco, designado por Ebrard como director general para América del Norte.

Estos son sólo paliativos y le dan continuidad a lo esencial de los acuerdos centrales de la era trumpista, aunque con otra retórica mas “amistosa”. Supone además una propuesta concreta centrada en millones de dólares para la inversión privada buscando desalentar la migración a EE. UU. y manteniendo la situación de semiesclavitud laboral con más precarización y explotación, con más violencia y pobreza en sus países, de acuerdo con los planes del imperialismo estadounidense y los organismos internacionales como el FMI, BM, responsables de planes de endeudamiento contra la clase pobre y trabajadora.

No te pierdas: Cinismo de Biden: acusa a México de no aceptar a migrantes deportados por EE. UU.

Aunque ambos gobiernos comparten el mismo objetivo, mantienen acuerdos para llevar adelante un plan conjunto de “acción eficaz y humano” en la gestión de la migración, en la práctica han comenzado a aceptar las demandas del otro llevando adelante políticas de supuesta ayuda a Centroamérica para mantener a los migrantes en sus países con gobiernos represivos, llevando adelante simulacros, manteniendo las fronteras militarizadas y deslindándose de su propia responsabilidad y negando los derechos plenos a los migrantes.

Plan de Desarrollo Integral: similitudes con el plan Trump

El gobierno trumpista había acordado con el gobierno de AMLO, que invertiría 4 mil 800 millones de dólares como parte del nuevo plan migratorio basado en la inversión privada en el sur del país y el aumento en “ayudas” a los países centroamericanos. En dicho acuerdo, México acogería a los migrantes en proceso de solicitar asilo, en lo que durase su proceso.

Trump agradecía a AMLO, en 2019, por su colaboración para colocar 27 mil efectivos en la frontera, expresando su rechazo a la política de fronteras abiertas para los migrantes; pero, mientras que México comenzó a militarizar las fronteras, los programas de “ayuda” a Centroamérica no se llevaron a cabo, so pretexto de la crisis sanitaria y la falta de recursos se suspendieron, y la parálisis continuó con la llegada de Biden al poder.

El compromiso de la nueva administración Biden es destinar 4 mil millones de dólares a Centroamérica, anunciado desde enero de este año, pero enfatizado en la reciente reunión entre ambos países; lo que no sólo le da seguimiento a aspectos centrales del referido plan de Trump. Sino que también dicha medida resulta insuficiente para “reconstruir” países subordinados al imperialismo, devastados por huracanes, sumergidos en una profunda pobreza producto de los planes económicos impuestos por ese propio país, y arrojados a altos índices de violencia.

¡Paso libre a todos los migrantes!

Mientras los altos funcionarios de los cinco países acuerdan planes de “ayuda”, deslindándose de su responsabilidad y sin que garanticen plenos derechos para los migrantes, descargando la crisis económica sobre los sectores más pobres, con más precarización y violencia, sin políticas que contrarresten la explotación que profundiza la pobreza, hay miles de salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, haitianos y de otras nacionalidades, entre ellos menores de edad, que siguen varados en la frontera sur y norte de México.

Pero, como se ha dicho en otras ocasiones, no olvidemos que tenemos una lucha muy importante qué dar en defensa de nuestros hermanos migrantes. Es fundamental impulsar esto a ambos lados de las fronteras, mediante un movimiento encabezado por las y los trabajadores, la clase obrera multiétnica de Estados Unidos y el movimiento obrero mexicano, levantando una política independiente de los distintos gobiernos.

Ante la política antimigrante del gobierno mexicano y su subordinación a Washington, es necesaria la más amplia solidaridad de los explotados y oprimidos de Centro y Norteamérica con las familias migrantes, que huyen de la violencia y la miseria en busca de una mejor vida; exigiendo libre tránsito, residencia automática apenas pisen territorio de otros países. Esto, en el camino de desplegar una perspectiva antiimperialista y anticapitalista.




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