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Red Internacional

¿Qué se puede ver?Rosa Luxemburgo, una rosa roja que no se marchitará jamás

A 150 años del nacimiento de una mujer revolucionaria que dejó su huella en la historia, te recomendamos la película “Rosa Luxemburgo”.

Daniel Lencina@dani.lenci

Martina AlvarengaEstudiante secundaria | No Pasarán - San Miguel GBA

Viernes 5 de marzo | Edición del día

Montaje | Ana Laura Caruso

Revolución, pasión, convicción, cárcel, avances, retrocesos, amor, persecución, razón, traición, socialismo, guerra, triunfos y derrotas. Todo eso tiene la película “Rosa Luxemburgo” (1986) dirigida por Margarethe von Trotta y protagonizada por Barbara Sukowa interpretando el papel de Rosa.

La Revolución Alemana de 1918-1919, el avance de las ideas socialistas en la clase trabajadora y la Primera Guerra Mundial son los temas que recorren el guion de este film. También veremos cómo una niña enseña a leer a su niñera. La mamá los sorprende y le dice a la niñera que su lugar es “la cocina”. El veredicto de la niña es demoledor: “leer es más importante que las papas”. La épica frase pertenece a Rosa Luxemburgo, la revolucionaria polaca nacida el 5 de marzo de 1871. Esos fueron los días de la Comuna de París, el primer intento de un gobierno revolucionario de los trabajadores y el pueblo.

Mientras tanto, en Alemania, ya bien entrado el siglo XX las ideas del socialismo no paraban de crecer entre las masas trabajadoras. Así, el Partido Social-Demócrata aumentaba su representación parlamentaria bajo un sistema monárquico encabezado por el Kaiser. A diferencia de los socialistas rusos, sobre todo del Partido Bolchevique, los militantes alemanes no forjaron la templanza de su partido en la lucha clandestina, el destierro, la represión y las condenas a trabajos forzosos. Mientras los bolcheviques estaban acostumbrados a escapar de las cárceles y los campos de deportados políticos, los socialdemócratas alemanes se adaptaron a la aristocracia obrera. Esa aristocracia, era un fenómeno nuevo de la época imperialista, era una particularidad del capitalismo en su fase decadente, propia del siglo XX, que no existía en la época de Karl Marx.

El Partido Social-Demócrata alemán había logrado un gran peso en los sindicatos, que además organizaban a un alto porcentaje de trabajadores, y crecía como fuerza parlamentaria. Lentamente los nuevos burócratas sindicales, que a la vez eran militantes socialdemócratas, empezaron a “marcar la cancha” a su propio partido. Así, impusieron una división artificial entre la lucha sindical y la lucha política. De esta manera, solo se hablaba de “socialismo” como un objetivo político muy pero muy lejano, como algo que no tenía directamente que ver con las luchas cotidianas que llevaban adelante los trabajadores y el partido. Esa división artificial entre la lucha sindical y política dio lugar a una orientación reformista.

Edward Bernstein fue uno de los representantes del reformismo alemán y llegó al colmo de decir que “el movimiento es todo, el objetivo final es nada”. Eso quería decir que lo importante era tener muchos diputados, sindicatos, universidades socialistas y una docena de diarios en todo el país. Pero ¿todos esos medios serían puestos al servicio de qué objetivo político? Rosa en ese aspecto sostenía que había que prepararse para la toma del poder e hizo un aporte extraordinario en su folleto Huelga de masas, partido y sindicatos. Ahí vemos que el folleto está empapado de su total desprecio por la cobardía, el conservadurismo y el estrecho reformismo de los dirigentes sindicales.

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El reformismo surgió en la socialdemocracia alemana apuntando la idea que se podía pasar del capitalismo al socialismo sin ninguna revolución que termine con la explotación y la opresión y nutriéndose de una nueva ideología donde, por ejemplo, el Estado perdía su carácter de clase, para transformarse en un poder capaz de expresar los intereses comunes, más allá de las clases sociales. Un claro ejemplo de esto, se refleja en una escena en la que Karl Kautsky se niega a publicar un artículo de Rosa con la excusa de que el partido debía seguir creciendo y fortaleciéndose aún más en época de elecciones. Ahí lo que Rosa responde es: “¡Hay que fortalecer al partido en la lucha!”. Así, dejó en claro que el partido no podía seguir estando detrás de los procesos de la lucha de clases, porque siendo un partido enorme tenía la suficiente fuerza e influencia de masas para intervenir en la realidad e intentar transformarla.

En esta etapa Rosa Luxemburgo va dar una pelea durísima y así lo reflejó en su libro “Reforma o revolución”. Pero Rosa no estaba sola en esa pelea porque también Lenin, el dirigente bolchevique, va luchar contra esa ideología reformista recuperando las ideas centrales de Marx y Engels en su libro “El Estado y la revolución”. Años más tarde León Trotsky recreará esos debates en una dura polémica con Stalin en su escrito “¡Fuera las manos de Rosa Luxemburgo!”

En este film Rosa se enfrentará a la dirección de su partido, en lucha contra el patriotismo alemán, que defendió la “unidad nacional” junto a su propia burguesía imperialista y su inútil parlamentarismo. Rosa Luxemburgo va dar grandes batallas junto a Karl Liebknecht, que fue el único diputado que votó en contra de los créditos de guerra para apoyar la intervención de Alemania. Karl fue el único diputado de la socialdemocracia que no apoyó la carnicería imperialista. Como también su gran amiga Clara Zetkin quien acompañó a Rosa en enormes batallas contra la socialdemocracia alemana.

El tiempo se agotaba y Luxemburgo tomó el camino para que la clase obrera no tenga como única opción aceptar una guerra imperialista. Se plantará en plazas para dar maravillosos discursos, con una euforia pasional y un internacionalismo excepcional que claramente te dejará con la piel erizada, como si fueras un auténtico hincha de River pero con la pasión del Xeneixe. Algo es seguro, esta revolucionaria, la “Rosa Roja” como le llamaban sus enemigos, demostró en cada grito y hasta el último aliento estar dispuesta a dar una pelea incansable entre las dos alternativas reales: socialismo o barbarie.

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Así, Rosa fue reagrupando a los militantes de izquierda dentro de un gran partido enorme, como era la socialdemocracia alemana, que dirigía a millones de obreros en el país capitalista más avanzado de su época. Mientras su vida se repartía entre la cárcel, las manifestaciones y asambleas obreras; al calor de los cañones de la guerra iniciada en 1914 fundó la Liga Espartaco, en honor al líder de los esclavos insurrectos bajo el imperio romano. Junto a los espartaquistas van a fundar un nuevo periódico llamado Die Rote Fahne (La Bandera Roja).

El film tiene escenas de amor, pero también de otras donde veremos a una Rosa enfierrada para protegerse de su conflictiva relación con Leo Jogiches. Y emotivas, como cuando la Rosa Roja le pide a Karl Liebknecht que se toque un temazo en el piano de ese muchacho punk llamado Ludwig van Beethoven, y allí suena la sonata Claro de Luna. Momento épico.

Antes de finalizar este artículo queremos invitar a lxs lectores a darse una vuelta por Ediciones IPS donde podrán encontrar libros como la Rosa Luxemburgo. Vida y obra, Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron historia, La Rosa Roja y Revolución en Alemania. En todos ellos se recrean distintos debates, aportes teóricos al marxismo y una lucha inclaudicable contra el propio imperialismo alemán y para que las banderas del internacionalismo de los trabajadores no dejen de flamear en lo alto.

A 150 años del nacimiento de Rosa Luxemburgo, reivindicamos su vida y obra y recordamos los pasajes de uno de los artículos escritos al calor de la propia revolución alemana, de 1919 de la que ella no pudo tomar parte hasta el final a causa del asesinato que sufrió junto Karl Liebknecht. La noche se volvió de oscura a un tono completamente negro, de templada a violentamente helada, cuando esos dos corazones ardientes del socialismo dejaron de latir. Pero en el mundo resonará entre las nuevas generaciones de trabajadores, mujeres y jóvenes el eco profundo de sus palabras:

“¡El orden reina en Berlín!, ¡Esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución mañana ya ‘se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto’ y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fuí, soy y seré!”

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