Cultura

POESÍA Y FEMINISMO

Rosario Castellanos, a 92 años de su natalicio

Acreedora de múltiples premios literarios, entre ellos el "Xavier Urrutia", Castellanos marca un precedente en la literatura de Latinoamérica y abre un parteaguas en la literatura escrita por mujeres.

Jueves 25 de mayo de 2017 | 18:53

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Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.
[…]

Nadie verá la destrucción. Ninguno
Recogerá la página inconclusa.
[…]

Y sin embargo, hermano, amante, hijo,
amigo, antepasado,
no hay soledad, no hay muerte
aunque yo olvide y aunque yo me acabe.

Fragmento de “Presencia”, Rosario Castellanos

Castellanos perteneció a la generación mexicana de escritores de mitad de siglo, la cual es integrada por escritoras como: Inés Arredondo, Julieta Campos, Amparo Dávila, Luisa Josefina Hérnandez, y por los escritores: Juan García Ponce, Rubén Bonifaz Nuño, Vicente Leñero, Salvador Elizondo. Esta generación es sumamente innovadora y aparece con más fuerza la figura de la mujer escritora. Castellanos enfatiza que existe un vacío de escritoras en la literatura mexicana y universal.

La línea que marca la narrativa de Rosario podría, sin hacerle juicio a su vasta y diversa producción literaria y filosófica, dividirse en dos temáticas. La primera se inaugura con la trilogía indigenista-nombrada así porque expresa los usos y costumbres de los indios tzotziles, denuncia las condiciones de pobreza y reconoce que existe una doble opresión hacia las mujeres indígenas- es integrada por la novela de corte autobiográfico Balún-Canán, la novela que narra el alzamiento de los indígenas tzotziles ante los caciques Oficios de tinieblas y el libro de cuentos Ciudad Real.

La segunda parte donde su producción literaria es de corte más urbano se expresa en sus cuentos reunidos en el libro Álbum de familia en el que critica y denuncia los arquetipos que les son impuestos tanto social como culturalmente a las mujeres. En estos cuentos reúne a la ama de casa abnegada quien es capaz de entregar su vida por su familia; la mujer joven, débil y sumisa que sacrifica los mejores años de su vida para cumplir el tan anhelado sueño del matrimonio y la intelectual reconocida pero frustrada.

En sus ensayos publicados en diversos diarios y revistas de la intelectualidad mexicana (los cuales más tarde fueron compilados en Mujer que sabe latín, Juicios sumarios y El uso de la palabra) acusa que las mujeres irrumpen en el ámbito literario porque tienen la misma capacidad que los hombres, sin embargo a ellas se les ha negado el acceso a una educación de calidad por su condición de género, por esta razón, muchas escritoras, a pesar de cruzar todas las adversidades, son relegadas al olvido debido a una cultura machista y patriarcal que permea incluso en el ámbito académico.

En 1950, se graduó como maestra en filosofía con su tesis Cultura femenina; ejerció la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, asimismo fue invitada a impartir cátedras en universidades del extranjero. Escribió poesía y obras de teatro, aunque aclaró que no dominaba el arte de la dramaturgia, la pieza teatral El eterno femenino expresa que Castellanos utilizó su sentido más irónico para denunciar la imagen de la mujer débil, la sumisa, la inexpresiva quien pocas veces piensa para sí misma, la que antepone en todo momento las necesidades del amigo, amante, hijo, esposo o padre antes que sus propias necesidades. ¡Y lo efectúa de una manera excepcional!

Además de ser una excelente poeta y narradora, Rosario es conocida por ser una de las precursoras del feminismo mexicano, fue una de las mujeres que alzó la voz y denunció que la desigualdad no sólo existía entre hombres y mujeres, también entre las mismas mujeres (léase Balún-Canán), que las mujeres no están destinadas por naturaleza al ámbito privado y que decidieron dejar el papel de musas inspiradoras para convertirse en sujetos creadores no sólo únicamente de arte sino de sus propias vidas.

El escritor Emilio Pacheco argumenta en la introducción al libro El uso de la palabra que “nadie en este país tuvo, en su momento, una conciencia tan clara de lo que significa la doble condición de mujer y de mexicana, ni hizo de esta conciencia la materia prima de su obra, la línea central de su trabajo. Naturalmente no supimos leerla”. De esta manera, el mejor homenaje que podemos rendirle a una escritora como Rosario Castellanos a 92 años de su natalicio es leer sus obras, difundir su producción literaria y llevar a la práctica “el uso de la palabra”, el uso de nuestra palabra.






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