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Red Internacional

El día lunes representantes de UATRE y la CAFI se reunieron para acordar el aumento que van a percibir las y los trabajadores rurales que se desempeñan en la poda. Como de costumbre, los burócratas y las patronales acuerdan salarios de hambre y pobreza.

Martes 17 de mayo | Edición del día

Los representantes del sindicato y la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) se reunieron este lunes como continuidad de las discusiones paritarias que empezaron el 10 de abril. En estos encuentros se pretende fijar los valores del salario de cara a la poda de la temporada 2022. En 2021 el aumento fue del 40,9 %, vigente hasta marzo de este año. El sueldo de un trabajador de la poda paso a ser de $2.140 pesos diarios, lo que no se sabe es en relación a cuantas horas ni bajo qué condiciones se regulan esos aumentos.

Es sabido que la mayoría trabaja de sol a sol. Y ese dato no es menor, cuantas más horas trabajan en el campo, más ganancia para los patrones, pero no para los trabajadores. Tampoco es menor tener en cuenta los niveles de inflación, que desde enero hasta ahora ya acumuló un 22% y si le sumamos los 17 puntos por debajo en que quedó el salario rural en 2021, se debería discutir sobre la base de un 40% aunque seguirían siendo salarios que seguramente estarán muy lejos de alcanzar a cubrir la canasta básica que hoy ronda los $91.154 pesos, que es lo mínimo e indispensable que necesita una familia de 4 miembros para poder superar la línea de la pobreza según los últimos datos del INDEC.

En la primera reunión de este año, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) presentó una propuesta para que el sueldo diario alcance un total de 4.067,46, compuesto por un básico de $3.414,95, $151,73 por presentismo, $227,58 por permanencia y $273,2 por zona. A ese monto además se le sumaria el pago del equivalente a 8 días de salario y no 3 como venía siendo, por el uso de herramientas de tipo manual, en caso que el empleador no provea el instrumental.

En las tierras del Alto Valle donde los señores del agro hacen tractorazos para reclamar que los gobiernos les sigan asegurando privilegios, son miles las y los peones trabajadores del campo explotados con largas jornadas laborales, obligados a trabajar en muy malas condiciones y con salarios de hambre.

El pedido del 40% de zona que hacen las y los rurales, la exigencia de un salario igual a la canasta familiar con aumentos acordes a la inflación y precios de los alimentos, junto con la implementación de la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana, son demandas mínimas que también generarían nuevos puestos de trabajo para quienes hoy están desempleados y le devolvería a los trabajadores algo del tiempo y esfuerzo que los patrones les han robado.




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