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Red Internacional

El 15 de enero la mamá de Emeli, fue a su habitación para despertarla y descubrió que estaba muerta; con ella son seis los feminicidios en Puebla.

Laura AparicioPan y Rosas México

Miércoles 17 de enero de 2018 | 02:57

La brutalidad de la violencia contra las mujeres nos muestra su cara más dura cuando le arranca la vida a una niña, como es el caso de Emeli de 11 años que fue asesinada en Tulcingo del Valle, Puebla, durante la madrugada del lunes.

Emeli presentaba signos de violencia sexual y fue asesinada al interior de su cuarto, hasta el momento se desconoce al agresor.

El feminicidio y la violencia contra las mujeres no distinguen edad, no es la primera vez que oímos hablar del asesinato y violación de niñas, esto sólo desmitifica la idea que las autoridades nos quieren hacer creer: que es nuestra culpa, por vestirnos de cierta manera, por salir solas o a altas horas de la noche, responsabilizándonos por la violencia estructural.

Sin embargo, aunque el feminicidio puede arrancarle la vida a cualquier mujer, es claro que la violencia principalmente se descarga contra las mujeres trabajadoras y estudiantes, que tenemos que salir a trabajar aún de madrugada o regresar a casa a altas horas de la noche.

Tal es el caso de Lorena Salazar y Luisa Cortés, ambas empleadas domésticas que fueron asesinadas al interior de una casa en donde trabajaban en Tehuacán, Puebla el 13 de enero de este año.

Durante 2017 fueron alrededor de 100 los feminicidios registrados tan sólo en Puebla; y en lo que va del año, no ha terminado ni un mes y ya son seis las mujeres asesinadas, al parecer las cifras no sólo no van a disminuir sino que van en aumento.

Para terminar con esta barbarie que enfrentamos las mujeres, es necesaria la organización y el impulso de un gran movimiento de mujeres que cuente con la fuerza de las trabajadoras, estudiantes, jóvenes en todo el país y que cuestione de raíz el actual sistema patriarcal.




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