Sociedad

MEDIO AMBIENTE

Sembrando Vida es parte de la imposición del Tren Maya

Tanto investigadores como pobladores de las localidades donde este programa ya está operando, han advertido sobre la relación que existe entre Sembrando Vida y la imposición del Tren Maya.

Lunes 15 de junio | 23:52

Sembrando Vida, que forma parte de una serie de los Programas del Bienestar, ha sido presentado por el gobierno de la 4T como un mecanismo para combatir la deforestación en el país y para otorgar trabajo a 430 mil campesinos, de los cuales informó hoy ya se ha avanzado en un 95%.

Quienes son beneficiarios de este programa reciben un apoyo de 5,000 pesos al mes, del que les es descontado un 10% para un “fondo de ahorro”, para sembrar árboles frutales, maderables o milpas.

Como en el resto de Programas del Bienestar, al los campesinos ser beneficiarios, no se les reconoce ninguna relación laboral y por ende tampoco cuentan con ninguna prestación laboral a pesar de tener que responder al gobierno como si este fuera su patrón, pues el apoyo se les retira si los beneficiarios no cumplen con un 90% de asistencia a las actividades del programa.

Además el gobierno proporciona a través de invernaderos comunitarios, las semillas y plantas controladas por la Sedena, que son las únicas que se pueden utilizar. Esto significa que los propios campesinos no son quienes deciden qué cosechar en sus terrenos.

Uno de los requisitos para poder acceder a este apoyo es poseer un terreno de 2.5 hectáreas, pero según han denunciado en Campeche y Quintana Roo, en muchos casos sólo se acepta en el programa a quienes deciden apoyar la construcción del Tren Maya, el cual ha sido rechazado en las mismas comunidades. Algunos de los estados donde ya opera este programa son Campeche, Chiapas, Tabasco, Quintana Roo y Yucatán, mismos por los cuales se está construyendo este megaproyecto.

En una investigación de Daniel Sandoval Vázquez del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM), se advierte que este programa funciona como un mecanismo para ganar base social y contrarrestar la enorme resistencia y oposición que comunidades rurales e indígenas han manifestado frente al Tren Maya por el daño al medio ambiente y el arrebato a los pueblos originarios de sus territorios y la facultad de decidir sobre los recursos naturales.

Este programa es presentado por el gobierno como una alternativa para garantizar la soberanía de las comunidades, como el proyecto de reforestación más grande de la historia y un gran generador de empleos, pero la realidad es que lo que pretenden es avanzar en la imposición de megaproyectos como el Corredor Transístmico y el Tren Maya que son completamente contrarios a los mismos discursos que se apropian de las comunidades.

Los campesinos y las comunidades indígenas deben tener el derecho de decidir a qué se destinarán sus territorios, desde qué proyectos tienen cabida, la manera en la que estos se desarrollarán hasta qué es lo que cosecharán en sus territorios. La inmensa pobreza a la que se ha sometido al campo en las últimas décadas no puede ser resuelta con programas asistenciales como lo es Sembrando Vida que sólo está al alcance de los campesinos que tienen tierras propias y que se subordinan a las políticas del gobierno en turno.

Los apoyos económicos deben ser incondicionales para el conjunto de los campesinos y éste debe ser suficiente para costear la canasta básica y los servicios y productos necesarios para vivir, como agua potable, vivienda, energía eléctrica, salud, telecomunicaciones, vestido y calzado, entre otros. Además deben garantizarse también todas las prestaciones de la ley que debería tener todo trabajador tanto de la ciudad como del campo.






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