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Red Internacional

La publicación reúne varios testimonios de trabajadoras de maquilas de La Laguna, mujeres procedentes, en su mayoría, de los ejidos que aún sobreviven en los municipios de La Comarca. En sus testimonios, las obreras narran la manera en que la pandemia ha transformado sus vidas y las de sus familias.

Lautaro AdrianoTrabajador de la educación pública e integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase

Viernes 3 de septiembre | 11:53

Los testimonios son una desgarradora marca de las secuelas que la pandemia, en el contexto del capitalismo mexicano, está dejando en la vida de las mujeres trabajadoras del norte del país. Procedentes, en su mayoría, de los ejidos que contornan la mancha urbana de Torreón, Gómez y Lerdo, las maquiladoras detallan cómo el confinamiento multiplicó sus penas y reforzó su condición de doblemente oprimidas –como mujeres y como trabajadoras—.

Es decir, nos vamos dando cuenta de la forma en que el confinamiento catalizó las aberraciones que nacen del maridaje entre el capitalismo y el patriarcado, fracturando su cotidianidad y golpeándolas casi de la misma manera a todas: estamos hablando de madres solteras que tienen que estirar toda la semana los setecientos pesos con los que la patronal las mandó a sus casas, o esposas que fueron violentadas por su marido despedido. Muchas de esas voces cargan con más de treinta años trabajando en la industria maquiladora, soportando jornadas esclavistas y salarios miserables, además de los maltratos que el machismo familiar les depara.

La disyuntiva entre morir de covid o morir de hambre se vuelve una tensión viva al recorrer las páginas del libro, casi pudiendo escuchar el grito de desesperación de madres como María, que tiene que proveer ella sola en su hogar calculando cada centavo del salario mínimo recortado.

Además, las maquiladoras aprovechan para contarnos su vida, y a través de sus palabras, el lector va desvelando la forma en que el patriarcado atraviesa casi de la misma manera sus vidas:

mujeres a quienes sus maridos engañaron y abandonaron, o mujeres que tuvieron que huir de su casa para dejar de ser sometidas a golpes.

El libro es una postal de la situación de las mujeres en el norte del país, región cuya industria está estrechamente ligada a la exportación de manufacturas. Justamente esta industria, preponderantemente de inversión extranjera, aprovecha la opresión que las mujeres sufren en México para montar sus plantas en esta zona del país y ofrecer salarios bajos y jornadas laborales entumecedoras. “Todo es trabajar y dormir, así hasta que te haces vieja” nos cuentan.

LA ORGANIZACIÓN, LA ÚNCA SALIDA DE LA CLASE TRABAJADORA

A pesar de que el gobierno federal decretó la prohibición de despido o reducción del salario durante la pandemia, la realidad dentro de las maquilas demostró que dicha política fue letra muerta. De hecho, los ataques a la clase trabajadora no han sido frenados por el gobierno de la 4T. Lejos de ello, las jornadas laborales siguen durando diez, once y hasta catorce horas, con aumentos salariales bajísimos que se convierten en polvo con la inflación, o simplemente no llegan, sin que la Secretaría del Trabajo ni ninguna institución del Estado muevan un dedo en contra del abuso patronal.

Por estos motivos hacemos un llamado, desde el Movimiento de Trabajadores Socialistas, a los y las trabajadoras que resisten en los centros de trabajo, a quienes luchan por mejores salarios, por democracia al interior de los sindicatos, por acabar con el abuso patronal, por el derecho a la vivienda, a la salud, a una pensión digna, porque nuestra clase trabajadora, que es la que garantiza que el país se mueva, tenga la vida que realmente merece ser vivida, a organizarnos de manera independiente y combatir la desunión que se encuentra entre nuestras filas.

“La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. Karl Marx




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